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Martes, 26 abril 2011
Ingeniería

El largo camino para recuperar el control de la central nuclear de Fukushima Daiichi

Pasarán meses hasta que la situación en la central nuclear de Fukushima Daiichi esté bajo un nivel razonable de control. Es evidente no sólo porque días atrás lo admitiera la empresa Tepco, propietaria de la central, sino también por lo mucho que se ha tardado en obtener algo tan esencial como datos sobre el interior de los edificios de los reactores más dañados.

Además, en lo que constituye una derrota para la imagen de Japón como potencia tecnológica mundial en robótica, ha sido un robot estadounidense, y no japonés, el primero en lograr inspeccionar esos lugares en los que nadie había entrado desde el inicio de la catástrofe. La proeza la logró un robot del modelo Packbot, que ha estado revisando las plantas bajas de los edificios de los reactores 1, 2 y 3.

La robótica japonesa industrial es muy buena. También son muy populares los robots japoneses humanoides, orientados mayormente a propuestas lúdicas o mediáticas. Sin embargo, la escasa proyección de Japón en el plano militar desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo por las imposiciones iniciales del bloque aliado al que se rindió el país, ha impedido su desarrollo nacional de robots militares avanzados. Para bien o para mal, el sector militar es a menudo la punta de lanza del progreso tecnológico en ciertas áreas. Sin ir más lejos, los chips resistentes a la radiactividad han sido un producto casi exclusivamente militar. La radiactividad inutiliza a la electrónica convencional. En cambio, los sistemas electrónicos militares resistentes a la radiactividad fueron diseñados para sobrevivir en un escenario de guerra nuclear, en el que tras las explosiones atómicas la radiactividad dejaría inservibles a muchos de los sistemas electrónicos de tecnología convencional que no hubieran sido dañados por las explosiones.

El Packbot, el robot que ha hecho la primera inspección de los edificios de los reactores 1, 2 y 3 desde el inicio del accidente, es un modelo muy versátil de la compañía estadounidense de robótica iRobot, conocida mayormente por sus populares robots domésticos de entre los que destacan el robot aspiradora Roomba y el robot friegasuelos Scooba.

[Img #2123]

El modelo Packbot cuenta ya con una dilatada trayectoria. Se trata de un robot diseñado para misiones de alto riesgo. Es capaz de detectar radiactividad y sustancias químicas tóxicas. Puede subir y bajar escaleras, así como circular por terrenos llenos de escombros. Es muy resistente a golpes, lo que facilita su uso en operaciones de alto riesgo. Se le puede dejar caer desde un helicóptero volando a baja altura, pues soporta sin problema caídas contra una superficie de hormigón desde dos metros de altura, y más si la superficie es menos dura. Es capaz de operar en todo tipo de condiciones meteorológicas, y soporta la inmersión bajo casi dos metros de agua. Cuenta con cámaras y un brazo manipulador, y pesa menos de 30 kilogramos.

El uso de robots como éste y de diversos vehículos dirigidos por control remoto será crucial en los próximos meses, no sólo para inspeccionar lugares con niveles de radiactividad demasiado altos para los humanos, sino también para algunas de las tareas que exijan manipulación física de objetos.


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