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Miércoles, 13 agosto 2014
Ecología

El pueblo suizo que aspira a alcanzar el nivel cero de emisiones de CO2 para la década de 2020

Dejar de depender de las energías fósiles no es fácil, pero comienzan a surgir iniciativas concretas al respecto. No hace mucho hablábamos de una propuesta para energizar California exclusivamente con electricidad de origen hidráulico, solar y eólico para el 2050 (http://noticiasdelaciencia.com/not/11031/). Ahora estamos ante un interesante proyecto respaldado por el gobierno suizo y conocido como Zernez Energia 2020. Es de menor escala que la propuesta hecha para California, pero está planeado para dentro de menos tiempo.

 

Zernez es un pueblo ubicado en el valle alpino suizo de Engadina que, en el marco de un proyecto piloto, se ha convertido en un puesto avanzado de la transición global por muchos deseada, aunque llena de dudas, desde la orilla de las energías fósiles hasta la de las renovables.

 

La meta para este pueblo es usar sólo energías renovables para satisfacer sus necesidades energéticas en sus edificios, reduciendo por tanto las emisiones de dióxido de carbono (CO2) hasta cero. Un equipo interdisciplinar del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (también conocido como Escuela Politécnica Federal de Zúrich) está implicado de cerca en el proyecto. Estos investigadores, de especialidades como diseño urbano, sistemas de edificios, física de la construcción, investigación energética y diseño de sistemas ecológicos, han analizado si el proyecto es factible y ahora presentan los resultados iniciales. La conclusión es que, en esencia, el ambicioso objetivo es posible, aunque no antes de la década del 2020, y que no perjudicará al actual paisaje urbano.

 

Para reducir el consumo energético, los investigadores han propuesto medidas que incluyen un mejor acondicionamiento de edificios y reemplazar en la calefacción los combustibles fósiles por la madera, el biocombustible más tradicional y que antecedió al carbón en la historia de la humanidad. Con la tecnología actual, la madera se puede aprovechar mejor que simplemente echando troncos al fuego de una chimenea. Utilizar madera como fuente de energía se considera una opción más limpia que la de emplear combustibles fósiles, dado que el dióxido de carbono liberado por ese material vegetal es en esencia el mismo que absorbió al formarse. Eso establece, en teoría, y siempre y cuando no se haga una deforestación excesiva, un balance neutro de carbono, que impediría generar un aumento neto de CO2 en la atmósfera.

 

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Para poder alcanzar ese balance neutro de CO2 a medio plazo, sin embargo, el equipo de Michael Wagner y Kees Christiaanse propone compensar las restantes emisiones mediante la estrategia de incrementar la cantidad de energía que Zernez produce de forma local a partir de fuentes renovables y vender esta energía a la red eléctrica suiza. Hay planes para construir pequeñas centrales hidroeléctricas y utilizar más energía solar. De manera semejante, se empleará la madera de los bosques locales para un sistema centralizado de calefacción a base de madera triturada.

 

En principio, los objetivos del proyecto podrían lograrse hacia 2020. La construcción de esta clase de infraestructura, sin embargo, sería muy cara para el municipio si tuviera que cubrir todas sus actuales necesidades de energía y al mismo tiempo reducir a cero las emisiones netas de CO2. De ahí que también se fomente el ahorro de energía a través de un mejor aprovechamiento de la misma, sobre todo en el capítulo de la calefacción, que en la región tradicionalmente siempre ha sido donde el consumo energético más se puede disparar.

 

Una parte fundamental del proyecto es que los futuros edificios nuevos sean construidos en el centro del pueblo en vez de en los solares de las afueras. Este tipo de densificación permite proyectos de cooperación entre los nuevos y viejos edificios. Un edificio viejo, por ejemplo, podría obtener su calefacción y agua caliente de los eficientes servicios del edificio nuevo vecino. Los objetivos energéticos podrían por tanto alcanzarse sin la necesidad de actualizar a todos los edificios. En particular, edificios cuya arquitectura es importante desde el punto de vista histórico y cultural, no deberían recubrirse con una gruesa capa aislante. Con el enfoque finalmente adoptado, se preservará el paisaje urbano histórico del pueblo y seguirá resultando atractivo para los turistas.

 

Como se ve, en casos como el descrito, es factible alcanzar el nivel cero de emisiones de CO2, pero no es un reto fácil en absoluto.

 

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