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Jueves, 19 mayo 2011
Astronomía

Dos soles moribundos se convertirán en una estrella joven

Las enanas blancas son estrellas, agonizantes o muertas como tales, que contienen una cantidad de materia similar a la del Sol, pero comprimida en una esfera del tamaño de la Tierra. Se ha descubierto una impresionante pareja de enanas blancas, tan cerca la una de la otra que completan una órbita mutua en tan sólo 39 minutos. Éste es el período orbital más corto conocido para un par de enanas blancas. Además, la proximidad entre ambos astros les llevará, dentro de unos cuantos millones de años, a colisionar y fusionarse en lo que será una nueva estrella.

La pareja de estrellas que ha identificado el equipo de Mukremin Kilic del Centro para la Astrofísica, gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, se encuentra a 7.800 años-luz de distancia, en la constelación de la Ballena.

La singular pareja la integran dos enanas blancas. Una resulta visible desde la Tierra. La otra no, pero su presencia es delatada por el movimiento en torno a ella que ejecuta la estrella visible. La enana blanca visible tiene una masa de aproximadamente un 17 por ciento de la del Sol, mientras que la masa de la segunda enana blanca se calcula en un 43 por ciento de la del Sol. Los astrónomos creen que ambas están hechas mayormente de helio.

Las dos enanas blancas orbitan entre sí a una distancia de 225.000 kilómetros, menor que la existente entre la Tierra y la Luna. Se mueven a unos 435 kilómetros por segundo (cerca de 1.600.000 kilómetros por hora).

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El destino de estas estrellas ya está decidido. Debido a que giran tan cerca una alrededor de la otra, las enanas blancas distorsionan el espacio-tiempo, creando ondas gravitacionales. Esas ondas se llevan consigo parte de la energía orbital, provocando que las estrellas giren una en torno a la otra a una distancia cada vez menor. Se calcula que en unos 37 millones de años, chocarán y se fusionarán.

Cuando ciertas enanas blancas colisionan entre sí, explotan como una supernova. Sin embargo, para ello es necesario que la masa conjunta de ambas sea un 40 por ciento mayor que la de nuestro Sol. Este par de enanas blancas no tiene suficiente masa para generar una supernova. En vez de ese final explosivo, experimentarán una segunda vida. Al sumarse sus masas, se darán las condiciones físicas necesarias para que comience la fusión nuclear del helio y la nueva estrella brillará como una normal.


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