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Lunes, 30 mayo 2011
Salud

Un ambiente hostil o caótico en el hogar puede promover la obesidad infantil

Los niños pequeños que no tienen una relación emocional segura con sus padres, y, en particular, con sus madres, podrían tener un mayor riesgo de obesidad a los cuatro años y medio de edad, según se ha comprobado en una nueva investigación en la que se han analizado los datos obtenidos de miles de niños y niñas que fueron examinados a la edad de 24 meses y a la de cuatro años y medio.

Los resultados del estudio sugieren que los niños que a la edad de 24 meses sufren tales problemas de relación, tienen al menos un 30 por ciento de riesgo extra de padecer obesidad a los cuatro años y medio de edad.

La asociación detectada persistió incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta otros factores relacionados con la familia que pudieran ofrecer explicaciones alternativas a la obesidad de los niños.

Los psicólogos saben que los niños que se sienten bien tratados y protegidos por sus padres cuentan con mejores oportunidades de desarrollo mental y emocional. Para esos niños, la madre y el padre son un apoyo seguro, que les permite atreverse a explorar su entorno libremente, adaptarse con facilidad a nuevas personas y hallar consuelo en situaciones desagradables, como por ejemplo las de miedo o las de tristeza. Los niños que en su entorno familiar experimentan a menudo experiencias negativas o imprevisibles, no se sienten bien tratados y protegidos. Y ante situaciones de tensión emocional negativa, pueden reaccionar con ira extrema, pánico y ansiedad crónica, o incluso evitar o rechazar la interacción con los demás.

Los resultados de la nueva investigación sugieren que la superposición de áreas reguladoras cerebrales que controlan el apetito, el balance de energía corporal, las respuestas emocionales y las reacciones ante el estrés, podría tener una influencia más fuerte de lo que se pensaba en las probabilidades de que un niño desarrolle obesidad.

La hipótesis del equipo de Sarah Anderson, profesora de epidemiología de la Universidad Estatal de Ohio, y Robert Whitaker, profesor de salud pública y pediatría de la Universidad Temple, es que sentirse bien tratado y protegido por mamá y papá puede reducir el riesgo de obesidad infantil al evitar las reacciones intensas y frecuentes de estrés que perturban al funcionamiento normal del cuerpo y al desarrollo de los sistemas que afectan al equilibrio energético y al peso corporal.

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