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Miércoles, 20 mayo 2015
Medicina

Científicos identifican un blanco terapéutico para algunos tipos de cáncer

Un grupo internacional de investigación está develando las funciones que desempeña una molécula llamada galectina-3 en la progresión de ciertos tipos de cáncer.

 

Este trabajo está a cargo de científicos del Centro de Investigación Traslacional en Oncología del Instituto del Cáncer del Estado de São Paulo (ICESP), en Brasil, en colaboración con colegas de la University of California en Davis y del Moffitt Research Center en Tampa –ambas instituciones de Estados Unidos–, aparte de la University of Toronto, en Canadá, y del Instituto Ludwig de Investigaciones sobre el Cáncer de São Paulo.

 

Algunos de los resultados de estos estudios, que se iniciaron en el Center for Research on Cell-Based Therapy, uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (CEPIDs) de la Fapesp, los dio a conocer Roger Chammas, coordinador del Centro de Investigación Traslacional en Oncología del ICESP, en el marco de una sesión sobre investigaciones en cáncer durante la Fapesp Week UC Davis in Brazil.

 

El encuentro, organizado por la Fapesp y la University of California (UC) en Davis, reunió hasta el miércoles 13 de mayo, en el espacio Apas de São Paulo, a científicos de la referida universidad californiana y de instituciones paulistas para la presentación de los resultados de investigaciones en distintas áreas del conocimiento.

 

“La galectina-3 ejerce distintas funciones. Esa molécula tiene un patrón de expresión compatible con un biomarcador y, en algunos casos, se pierde en el proceso de evolución de ciertos tipos de tumores”, declaró Chammas a Agência Fapesp.

 

De acuerdo con el científico, la galectina-3 se usa actualmente como biomarcador cardiológico. El aumento de la expresión de esta molécula en el miocardio permite la identificación de pacientes con predisposición a desarrollar insuficiencia cardíaca, antes del surgimiento de los primeros síntomas.

 

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En oncología, los científicos brasileños y otros grupos del mundo constataron en estudios clínicos que existe un aumento de la presencia de galectina-3 en el plasma sanguíneo de pacientes con tumores metastásicos, cuyas células cancerígenas se han propagado hacia otras partes situadas más allá de la zona original.

 

“Estamos detectando que existe un incremento de la expresión de galectina-3 en la circulación de pacientes con distintos tipos de tumores en estadios avanzados, en cáncer de mama y melanoma [cáncer de piel]”, dijo Chammas. “Lo curioso es que en el tumor en sí mismo, la expresión de esa molécula es baja.”

 

En un estudio realizado por científicos del grupo con pacientes con glioblastoma –un tipo de tumor del sistema nervioso central– se demostró que la galectina-3 se acumula en células tumorales con escasa oxigenación y privadas de nutrientes, lo cual favorece su supervivencia y su migración.

 

En tanto, en melanomas, la expresión de la molécula disminuye a medida que el cáncer evoluciona, aunque aumenta en la circulación de los pacientes. “La galectina-3 participa en una serie de procesos biológicos y no es tan sólo un biomarcador de diversos estados patológicos, sino que también es objeto de intervención terapéutica”, sostuvo Chammas.

 

Una de las funciones que desempeña la molécula durante la progresión de los tumores metastásicos que los científicos detectaron consiste en la amplificación de la intensidad de las respuestas inmunes.

 

En algunos tipos de tumores metastásicos, la galectina-3 apunta de manera bastante enfática –a través del aumento de su expresión– el peligro y la capacidad de las células tumorales de escapar de un tejido y migrar hacia otro cuando las condiciones en el microambiente del tumor son adversas.

 

“La expresión de la molécula aumenta especialmente en condiciones de hipoxia [falta de oxígeno] y privación de nutrientes para las células”, explicó Chammas.

 

“Cuando la galectina-3 no logra resolver esta situación, la molécula termina por inducir la formación de vasos sanguíneos y, por consiguiente, el crecimiento del tumor”, afirmó.

 

Esta capacidad de formación de vasos sanguíneos (angiogénica) y las otras diversas funciones que desempeña la galectina-3 están llevando a que se apueste por esta molécula como un potencial blanco o diana terapéutica.

 

Pero los tumores no siempre dependen de esta molécula para desarrollarse. “Estamos observando que los tumores dependen de la galectina-3 en momentos específicos de su desarrollo”, dijo Chammas.

 

“El problema radica en detectar cuál es el momento justo para intervenir en las funciones que desempeña la galectina-3 en la progresión de los tumores y, consiguientemente, iniciar y detener el tratamiento de los pacientes”, dijo.

 

Otro problema, según Chammas, consiste en que, debido a que la galectina-3 cumple distintas funciones durante la progresión de los tumores, no siempre resulta útil inhibirla y emplear la molécula como diana terapéutica.

 

“Debemos determinar con precisión cuál es el mejor momento para intervenir en el funcionamiento de la galectina-3, para no provocar efectos adversos en los pacientes”, sostuvo.

 

Con el fin de entender mejor las funciones que desempeña la galectina-3 durante etapas específicas y claramente determinadas de la progresión de los tumores, el grupo de científicos del ICESP pretende expandir la colaboración con investigadores de la UC Davis, a los efectos de estudiar el proceso de formación de neoplasias mediante imágenes moleculares.

 

El grupo de investigadores del área de ingeniería biomédica de la universidad californiana está considerado como uno de los más experimentados del mundo en el empleo de esta técnica, que permite visualizar, caracterizar y medir procesos biológicos en las células y a nivel molecular en seres humanos y en otros sistemas vivos.

 

“Esperamos incrementar mucho nuestra interacción con los colegas de Davis, pues ellos tienen una gran experiencia en el empleo de distintos abordajes de imágenes moleculares, para que podamos verificar en tiempo real procesos dinámicos tales como los que observamos con la galectina-3”, dijo Chammas.

 

En 2002, la UC Davis fundó un Centro de Genómica e Imágenes Moleculares (CMGI, por sus siglas en inglés) para poner a disposición de investigadores de la institución y de otras universidades del país y del exterior equipos de última generación destinados a la producción de imágenes de tomografías computarizadas, resonancias magnéticas, ecografías y de óptica, entre otras.

 

“Algunos de los objetivos del CMGI consisten en fortalecer las colaboraciones internas y externas de la universidad mediante el empleo de la imagenología en ensayos clínicos y otras aplicaciones, y brindarle oportunidades de formación a la próxima generación de radioquímicos y científicos del área de imágenes moleculares”, dijo Julie Sutchliffe, docente del Departamento de Ingeniería Biomédica de la universidad californiana, durante su presentación.

 

De acuerdo con la investigadora, se registra actualmente una escasez de radioquímicos en Estados Unidos. Por eso se llevan adelante acciones en ese país norteamericano tendientes a estimular la formación de másteres, doctorados y posdoctorados en el área.

 

“Estas iniciativas abren grandes oportunidades de colaboración con Brasil en el área”, sostuvo Sutchliffe.

 

Aparte de la investigadora estadounidense y de Chammas, participaron como disertantes, durante la sesión sobre investigaciones en cáncer, Laura Marcu, científica del Laboratorio de Biofotónica de la UC Davis, y Dirce Maria Carraro, del A. C. Camargo Cancer Center. (Fuente: FAPESP/DICYT)

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