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Viernes, 4 septiembre 2015
Entomología

Ventilación ultraeficaz en construcciones hechas por termitas; una lección de arquitectura impartida por la Naturaleza

En lo que se refiere a los arquitectos de otras especies animales que no sean la humana, la termita común no tiene muchas herramientas a su disposición, solo su cuerpo como máquina, y su saliva y la tierra como materiales de construcción. Como guía de edificación, a falta de planos arquitectónicos, debe contentarse con la información que le dan las variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, y las fluctuaciones de la temperatura a lo largo del ciclo día-noche conforme el Sol se eleva en el horizonte y luego vuelve a descender hacia él.

 

A pesar de tan limitados recursos, esos diminutos insectos han conseguido construir estructuras que están ventiladas de manera muy eficiente, un reto ante el que los arquitectos humanos tienen dificultades.

 

Una investigación reciente, llevada a cabo por Samuel Ocko, Hunter King y L. Mahadevan, de la Universidad Harvard en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, revela cómo son ventilados exactamente estos “hormigueros” en forma de montículo, y ello podría ofrecer lecciones a los arquitectos humanos.

 

El estudio ha desvelado que las estructuras actúan de forma parecida a la de un pulmón, inhalando y exhalando aire una vez al día a medida que son calentadas y enfriadas.

 

[Img #30399]

 

La teoría clásica era que si tenemos viento soplando por encima de los montículos, ello cambia la presión, y puede provocar la succión del dióxido de carbono (CO2) de su interior… pero eso nunca fue medido de forma directa. Los autores del nuevo estudio midieron la velocidad del viento y su dirección dentro de los montículos y en varias ubicaciones. También midieron la temperatura, las concentraciones de CO2 y otros parámetros. Encontraron que las oscilaciones de temperatura asociadas con el día y la noche pueden usarse para gestionar la ventilación de una manera que se parece bastante al funcionamiento de un pulmón. Así que el montículo “respira” una vez al día, por así decirlo, y eso mantiene el adecuado nivel de renovación del aire dentro de esos “hormigueros” en forma de montículo.

 

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