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Lunes, 26 octubre 2015
Biología

Perder kilos de más sin perder masa ósea

Una pérdida de peso rápida o notable a través de la dieta puede desencadenar una pérdida de masa ósea. Esta pérdida, a su vez, puede llevar a una mayor susceptibilidad a sufrir fracturas óseas, sobre todo en personas de edad avanzada, lo cual puede tener un efecto muy negativo sobre su calidad de vida.

 

La pérdida de masa ósea es muy preocupante en personas cuyo peso fluctúa mucho porque alternan entre temporadas en las que se someten a un régimen estricto para perder peso, y otras en las que se despreocupan de seguir una dieta equilibrada y simplemente comen lo que se les antoje y en la cantidad que les apetezca. Un resultado nocivo habitual de estos ciclos repetidos de ganancia y pérdida de peso es que el hueso perdido durante la disminución de peso no se recupera cuando la persona vuelve a ganarlo.

 

El equipo de Urszula Iwaniec, de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis, Estados Unidos, se propuso averiguar si hay una forma de perder el peso excesivo preservando al mismo tiempo la densidad ósea.

 

Y ha dado con una aparente solución: suministrar la hormona leptina directamente al cerebro a través de una terapia genética ayuda a la pérdida de peso sin el significativo efecto secundario de la pérdida ósea.

 

La leptina es necesaria para un crecimiento y mantenimiento normales del esqueleto. La hormona juega también un papel notable en la capacidad del cuerpo de mantener el peso, diciéndole a nuestro cerebro cuánta grasa tenemos y si las reservas de esta son suficientes. Pero parece que las personas desarrollan resistencia a la leptina con el aumento de peso, con lo que el cerebro deja de recibir mensajes precisos al respecto y aparece la tendencia a acumular más grasa de la pertinente.

 

[Img #31514]

 

En el estudio, unas ratas que recibieron leptina del modo descrito tuvieron una reducción de peso de aproximadamente el 20 por ciento, pero no sufrieron pérdida ósea. Además, pudieron mantener ese menor peso, sin volver a engordar. Experimentaron asimismo grandes disminuciones de la grasa abdominal, esencialmente la conocida como grasa “mala”, de la cual se sabe que está implicada en los problemas de salud relacionados con el peso excesivo.

 

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