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Jueves, 5 noviembre 2015
Paleontología

Cocodrilos de enormes dientes vivieron en Cuenca hace 66 millones de años

Lohuecosuchus megadontos –cuyo nombre deriva del enorme tamaño de sus dientes– compartía muchas características con los cocodrilos actuales: eran potentes nadadores con capacidad para caminar fuera del agua, tenía hábitos anfibios, y su cuerpo estaba cubierto por una potente armadura dérmica compuesta por varias filas de huesos integrados en la piel.

 

A pesar de estas similitudes, esta nueva especie extinta presenta un cráneo con rasgos distintos: en su parte externa surge un surco que lo recorre desde el oído hasta el lado posterior. Pero, lo que sin duda destaca, es el tamaño de sus dientes. Así lo revela una investigación publicada en la revista PLoS One y liderada por el grupo de Biología Evolutiva de la Universidad de Educación a Distancia (UNED), en España.

 

“Los dientes desproporcionadamente grandes hacen que su maxilar se proyecte lateralmente y hacia debajo de una forma muy característica”, explica a Sinc Francisco Ortega, uno de los autores del trabajo e investigador en la UNED, quien añade que por cuestión de espacio tenía menos piezas dentales.

 

Según los científicos, el nuevo cocodrilo, descubierto en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca), forma parte de un grupo extinto –alodaposúquidos– que habitó Europa durante el Cretácico (hace más de 66 millones de años) y es el pariente más cercano de los cocodrilos representados en la actualidad en todo el planeta. Pero estos constituyen una muestra mínima de la diversidad y dispersión que mostró el linaje de estos reptiles durante el Mesozoico.

 

El linaje de los cocodrilos se remonta a hace 230 millones de años y “está plagado de grupos que no se parecen a los cocodrilos actuales”, detalla a Sinc Iván Narváez, primer autor del trabajo e investigador en la UNED. De hecho, se considera que el antecesor común de todos ellos convivió con los dinosaurios en algún momento del Mesozoico.

 

El grupo de parientes morfológicamente más cercano al que forman los cocodrilos actuales habitó Europa durante el Cretácico y fue muy abundante en la última parte de esta era. Sin embargo, existían muy pocos fósiles que confirmaran la diversidad del grupo.

 

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El hallazgo de más de una decena de cráneos completos de cocodrilos en Lo Hueco –que en esa época era un humedal costero– permite recomponer la historia de este nuevo grupo, como uno exclusivo del Cretácico superior de Europa.

 

Hasta ahora, muchos de los cocodrilos del Cretácico superior de Europa occidental se habían relacionado con un género de cocodrilo que habitó Rumania a finales del Cretácico denominado Allodaposuchus. Estos presentan una relación cercana con Lohuecosuchus megadontos.

 

“Son formas emparentadas y ambas pertenecen a los alodaposuquidos”, declara Ortega. Pero hasta ahora todos los restos de Europa occidental (Francia y España) que parecían ser cocodrilos modernos primitivos se habían considera como Allodaposuchus.

 

“El estudio de los cráneos de Lo Hueco nos muestra que muchos de los cocodrilos del oeste de Europa presentan caracteres que permiten diferenciarlos de Allodaposuchus”, indica Narváez.

 

Según los científicos, esto tiene más sentido si recordamos que Europa fue un archipiélago durante gran parte de esta era. “En este contexto, Allodaposuchus pudo ser un habitante de las islas del este del archipiélago, mientras que Lohuecosuchus pudo habitar en Iberoarmórica, una isla que agrupa buena parte del sur de Francia y la mitad norte de la península ibérica”, recalcan los científicos españoles. Además, proponen que Lohuecosuchus también estuviera presente en yacimientos del sur de Francia con la descripción de la nueva especie Lohuecosuchus mechinorum en la localidad francesa de Fox-Amphoux.

 

Fuera de las marismas donde habitaba Lohuecosuchus, el terreno estaba ocupado por dinosaurios saurópodos del grupo de los titanosaurios, por dinosaurios herbívoros ornitópodos y por carnívoros cercanos a los conocido velocirraptores, “de los que se han recogido también abundantes restos”, concluye Narváez. (Fuente: SINC)

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