Lunes, 11 julio 2011
Meteorología

Tormentas alteradas por la presencia de ciudades bajo ellas

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Las zonas urbanas modifican las tormentas, de tal modo que éstas pueden hacerse más fuertes y más violentas a medida que se alejan de las ciudades y se trasladan a zonas cercanas en la dirección hacia la que sople el viento. Así parecen indicarlo los resultados de un nuevo estudio.

Utilizando los datos de 10 años de tormentas en la zona metropolitana de Indianápolis y alrededores, Dev Niyogi, profesor de agronomía y ciencias terrestres y atmosféricas en la Universidad Purdue, observó cómo las tormentas se alteraban a medida que se acercaban a una zona urbana.

Alrededor del 60 por ciento de las tormentas diurnas parecen experimentar cambios significativos en sus características. "Antes de que las tormentas se acerquen a la zona urbana, las vemos como una línea más organizada de células de tormenta", explica Niyogi. "A medida que cruzan la zona urbana, hay células de tormenta más pequeñas pero más abundantes, y esto significa que se produce una división. Así que muy a menudo, vemos tormentas que se acercan a la ciudad, se dividen en torno a ella y se vuelven a juntar al otro lado para hacerse más intensas".

La mayoría de las tormentas analizadas que siguieron este patrón tuvieron lugar durante el día y precedieron a un frente frío o vinieron con él. Niyogi y su equipo analizaron las características cambiantes de las tormentas en el radar, así como en un análisis que sirvió para medir el tamaño y el número de células presentes en una tormenta mientras ésta pasaba por el área urbana de Indianápolis.

Patrick Pyle y Lei Ming utilizaron un modelo meteorológico para ejecutar simulaciones de las condiciones que precedieron a las tormentas. En algunas simulaciones, se suprimió el área urbana de Indianápolis, y el resultado era un cambio en los patrones meteorológicos.

[Img #3346]
Las tormentas sólo aparecieron en las simulaciones del modelo cuando el área urbana de Indianápolis estaba presente. Esto demuestra que el terreno urbano puede ayudar a crear un ambiente que, a veces, puede desencadenar tormentas.

Una serie de factores intervienen en este fenómeno. Por ejemplo, los edificios altos alteran los patrones del viento, mientras que la contaminación y el calor urbanos pueden influir en la gestación de las tormentas.

Niyogi cree que un conocimiento lo bastante profundo de cómo el uso de la tierra podría afectar a las tormentas, permitiría elaborar mejores predicciones sobre el clima y las inundaciones. Además, quizás también sería viable utilizar en la planificación urbanística los datos sobre la meteorología local y los referentes al uso de la tierra, a fin de escoger las opciones urbanísticas que más mitigasen los efectos que las tormentas podrían causar en los alrededores.


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1 Comentario
Gabriel
Fecha: Lunes, 18 julio 2011 a las 20:18
Desde la década del setenta cuando se experimentaba con yoduro de plata para provocar lluvia artificial los meteorólogos ya estaban manejando que la intensidad de los tornados y tormentas severas disminuía considerablemente en las ciudades al aumentar las fuerzas de fricción y/o rozamiento y romper los patrones de organización de las células convectivas; no es una novedad.
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