Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respetuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Jueves, 10 diciembre 2015
Astronáutica

Gran Enciclopedia de la Astronáutica (429): Swift

Swift

 

Satélite; País: EEUU; Nombre nativo: Swift Gamma-ray Burst Explorer

 

Si debiéramos mencionar algún fenómeno astrofísico que haya llamado verdaderamente la atención durante las últimas décadas, tendríamos que referirnos, sin lugar a dudas, a los GRBs (Gamma-ray bursts) o estallidos de rayos gamma. Antes de finalizar su misión, el viejo telescopio espacial Compton, de la NASA, nos permitió profundizar en algunos de sus aspectos. Para proseguir esta clase de investigaciones, la agencia aprobó un nuevo vehículo más moderno y especialmente pensado para esta tarea.

 

El protagonista de esta nueva era de investigación de los GRBs se llamaría Swift Gamma-ray Burst Explorer. Se trataría de un vehículo de la clase MIDEX (Medium Class Explorers), equipado con tres telescopios pensados para detectar y observar los rayos gamma de estos estallidos cósmicos, así como otras radiaciones relacionadas con el fenómeno (rayos-X, ultravioleta/visible). Durante dos o tres años, el Swift apuntaría su batería de instrumentos hacia sus objetivos apenas unos segundos después de su detección inicial, proporcionándonos información de primera mano y con un detalle jamás obtenido hasta entonces. Además, rastrearía el cielo en busca de agujeros negros y otras fuentes de rayos gamma cósmicos.

 

La NASA y la comunidad científica en general necesitaban una máquina de este tipo. La aparición de los GRBs en el cielo es aleatoria, casi diaria. Creemos que suceden muy alejados de nosotros, en galaxias muy remotas. La dificultad en su estudio reside en su corta duración, desde unos pocos milisegundos a unos cientos de segundos. Los instrumentos de los astrónomos apenas tienen tiempo de analizar el sutil resplandor que estos estallidos dejan después de su momento álgido. Así pues, la principal meta sería confirmar cuál es su origen, qué tipo de objetos o acontecimientos los provocan.

 

La misión fue aprobada oficialmente el 14 de octubre de 1999, cuando fue seleccionada por la NASA para formar parte de su longevo programa Explorer. Quedaría englobada en la citada categoría MIDEX, con un coste total para la agencia de 163 millones de dólares, y bajo la dirección del Dr. Neil Gehrels, del Goddard Space Flight Center. El contrato para la construcción del satélite sería otorgado a la empresa Spectrum Astro, mientras que el instrumental sería aportado por varias instituciones científicas estadounidenses, británicas e italianas.

 

[Img #32501]

 

Su lanzamiento desde Cabo Cañaveral, a bordo de un cohete Delta II, estaba previsto para 2003, pero fue retrasado hasta el verano de 2004. La combinación de instrumentos, en un total de tres, permitiría observar los GRBs y sus resplandores tanto desde el punto de vista de los rayos gamma como de los rayos-X y las longitudes de onda ópticas. Así, el Burst Alert Telescope (BAT) vigilaría todo el cielo de forma continua para detectar GRBs y calcular su posición preliminar. Esta información la transmitiría a tierra para que otros telescopios potentes pudiesen observarlos, pero a diferencia de misiones precedentes, el propio Swift maniobraría para apuntar también sus demás instrumentos hacia el objetivo. Gracias a esta autonomía, el X-Ray Telescope (XRT) y el Ultra-Violet/Optical Telescope (UVOT) tendrían bajo su campo de visión al GRB correspondiente menos de 90 segundos después de la detección efectuada por el BAT. Entonces, los tres telescopios observarían su comportamiento y evolución de forma simultánea. Los controladores permitirían al Swift volver a observar GRBs previamente analizados, propiciando un seguimiento continuado a lo largo de varios días. Se esperaba que el satélite pudiese estudiar al menos 200 GRBs durante su vida útil prevista.

 

El Swift también sería alimentado con los descubrimientos de otros satélites. Si uno de ellos descubriera un GRB, el explorador de la NASA podría orientarse de inmediato hacia él, aprovechando su capacidad de observación en varias longitudes de onda. De hecho, el nombre de Swift (“veloz”, en lengua inglesa) no es casual. No estamos ante un acrónimo sino ante la definición más exacta para un vehículo que se convertiría en el más rápido a la hora de girar y apuntar hacia sus objetivos. Al igual que el vencejo (también llamado “swift” en inglés), el pájaro que atrapa rápidamente a los insectos que son su alimento, el observatorio haría lo mismo con los rayos gamma y los sucesos que los desencadenan.

 

En cuanto el BAT detectase un número de rayos gamma superior al habitual, señalaría la existencia de un estallido GRB. En menos de 10 segundos, habría situado la posición de origen con una precisión de 5 minutos de arco (es decir, un octavo del diámetro lunar, un gran avance desde los varios grados de precisión de otros instrumentos). Esta información, junto con la intensidad registrada, sería transmitida a la Tierra a través de los satélites TDRS, y más en concreto a todos los centros y científicos interesados que pertenecen a la red GCN (GRB Coordinates Network). Rápidamente, se comunicarían las coordenadas a los telescopios disponibles, tanto en tierra como en el espacio (como el Hubble o el Chandra).

 

La última función del telescopio BAT sería levantar mapas de rayos-X del cielo. Lo haría cada 5 minutos, de tal manera que a lo largo de su vida útil debería obtener una visión global 20 veces más sensible que la realizada por el satélite HEAO-1 A4 a finales de los años 70.

 

El telescopio XRT, por su parte, poseería un campo de visión estrecho, lo que permitiría estudiar en detalle los objetivos señalados por el BAT. En efecto, en cuanto este último produjese una identificación positiva, el ordenador del satélite orientaría la nave para dejar a la fuente dentro del campo de visión de los demás instrumentos instalados a bordo. A diferencia de los rayos gamma, los rayos-X sí pueden ser enfocados. El sistema consistiría en varios espejos casi paralelos a la línea de visión del telescopio, con forma cilíndrica y uno dentro del otro, para cubrir la mayor cantidad de área posible.

 

Mientras que un estallido gamma puede durar sólo unos milisegundos o como mucho un minuto, el resplandor posterior, en rayos-X, ópticos y ondas de radio, puede prolongarse durante semanas, de manera que el XRT tendría tiempo para llevar a cabo su trabajo. Una vez los rayos-X hubieran sido redirigidos, alcanzarían una cámara CCD de última generación, diseñada originalmente para el telescopio EPIC del observatorio espacial europeo XMM-Newton. La cámara podría registrar la energía de los rayos y el tiempo.

 

[Img #32502]

 

Cuando la fuente del estallido gamma entrase en el campo de visión del XRT, el ordenador podría calcular con mayor precisión (hasta 5 segundos de arco) su posición exacta, unos 60 segundos después de su detección. Perfectamente estabilizado, el telescopio podría obtener espectros, flujos, y curvas de luz de los GRBs y sus resplandores. La Penn State University, la Leicester University y el Brera Observatory participaron en la construcción del XRT.

 

El tercer y último instrumento instalado a bordo del Swift era el telescopio UVOT. Sensible a la radiación ultravioleta y a la luz visible, su diseño se basó en el OM (Optical Monitor) que ya trabajaba con éxito en el observatorio espacial XMM-Newton. Se trata de un telescopio reflector de 30 cm de diámetro, puesto a punto por la Penn State University y el Mullard Space Science Lab. Gracias a que la luz visible y la ultravioleta pueden enfocarse más que los rayos-X, el telescopio UVOT daría la posición más precisa de la fuente GRB (hasta 0,3 segundos de arco). Una vez en el punto de mira, el ordenador enviaría órdenes a sus sistemas para que obtuviese diversas imágenes bajo varios tiempos de exposición y bajo determinados filtros. Los astrónomos podrían alterar la secuencia de observaciones para optimizarla en lo posible.

 

El satélite pesaría 1.331 kg y estaría construido sobre una plataforma SA-200LL. Equipado con un par de paneles solares, debería poder funcionar durante unos dos años.

 

El Swift fue finalmente lanzado el 20 de noviembre de 2004, gracias a un cohete Delta 7420-10C, desde Cabo Cañaveral. Este lo colocó en una órbita circular de 600 km, inclinada 19 grados. Su funcionamiento fue un éxito, descubriendo, entre otros, el objeto más lejano del universo, el GRB 090429B, así como explosiones supernova, agujeros negros, etc., y seguía operando en 2015.

 

 

Nombres

Lanzamiento

Hora (UTC)

Cohete

Polígono

Identificación

Swift (MIDEX-3)

20 de noviembre de 2004

17:16:01

Delta-7420-10C (D309)

Cabo Cañaveral SLC17A

2004-47A

 

 

Noticias relacionadas

Copyright © 1996-2017 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress