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Martes, 15 diciembre 2015
Astrofísica

¿Nubes de tormenta en una estrella?

Unos astrónomos han descubierto lo que parece ser una diminuta estrella con una gigantesca tormenta nubosa, algo típico de un planeta y no de una estrella. La oscura tormenta es semejante a la Gran Mancha Roja de Júpiter: una tormenta persistente y virulenta más grande que la Tierra.

 

El hallazgo se ha hecho utilizando los telescopios espaciales Spitzer y Kepler de la NASA.

 

La estrella tiene el tamaño de Júpiter, y su tormenta el de la Gran Mancha Roja de este planeta.

 

Esta tormenta recién descubierta ha durado hasta ahora dos años como mínimo, y probablemente bastante más.

 

Si bien se sabe que hay planetas con nubes tormentosas, esta característica resulta muy rara en una estrella, y el descubrimiento hecho en el nuevo estudio es la mejor prueba obtenida hasta la fecha de la existencia de una estrella con dicha característica.

 

La estrella, llamada W1906+40, pertenece a una clase térmicamente fría de objetos, la de las enanas L. Algunas de estas enanas son consideradas estrellas porque fusionan átomos y generan luz, como lo hace nuestro Sol, mientras que otras, llamadas enanas marrones, son conocidas como “estrellas fallidas” por su falta de fusión nuclear.

 

Se cree que la enana L investigada, W1906+40, es una estrella. A ello al menos apuntan las estimaciones sobre su edad (cuanto más vieja sea una enana L, más probable es que sea una estrella). Su temperatura se encuentra alrededor de los 2.200 K (unos 1.900 grados centígrados, o 3.500 grados Fahrenheit). Esto puede parecer abrasador, pero en cuanto a estrellas se refiere, es una temperatura relativamente fría. Lo suficiente, de hecho, como para que se formen nubes en su atmósfera.

 

[Img #32598]

 

Las nubes de las enanas L están hechas esencialmente de partículas minerales.

 

El Spitzer ha observado con anterioridad otras enanas marrones con nubes, hallando pruebas de la existencia de tormentas de corta duración que se prolongan durante horas y quizá días.

 

En el nuevo estudio, el equipo internacional de John Gizis, de la Universidad de Delaware en Newark, Estados Unidos, fue capaz de examinar cambios en la atmósfera de W1906+40 durante dos años.

 

La colosal y nubosa tormenta tiene un diámetro que podría albergar a tres Tierras. Gira alrededor de la estrella una vez cada 9 horas.

 

Se desconoce si este tipo de tormenta es único o común, y por qué dura tanto tiempo.

 

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