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Jueves, 28 julio 2011
Astronomía

El primer troyano terrestre

El observatorio infrarrojo WISE de la NASA ha detectado el primer asteroide troyano de la Tierra. Los troyanos se mueven alrededor del Sol compartiendo la órbita de un planeta, moviéndose cerca de puntos estables de equilibrio gravitatorio (puntos de Lagrange).

Así, los troyanos se hallan a la misma distancia que el planeta respecto al Sol, pero evolucionan por delante o por detrás de él, sin posibilidad de que lleguen a chocar. Júpiter, Marte y Neptuno poseen troyanos conocidos, y se esperaba que la Tierra también los tuviera. Sin embargo, su pequeño tamaño, su escaso brillo y su proximidad relativa al Sol (desde el punto de vista de la Tierra) los hacía difíciles de detectar. Un asteroide de este tipo, que se encuentra en la línea de visión durante el día, es muy complicado de localizar.

Gracias al WISE, no obstante, los astrónomos han podido detectar un troyano terrestre. Su telescopio infrarrojo barrió el cielo entre enero de 2010 y febrero de 2011. Ahora se halla en un período de observación extendida (NEOWISE), que ha permitido prestar atención a otros objetivos (como asteroides NEO). Los datos obtenidos, una vez revisados, han posibilitado detectar más de 155.000 asteroides en el cinturón principal situado entre Marte y Júpiter, y más de 500 NEOs (que se aproximan a la órbita de la Tierra), incluyendo 132 nuevos.

Entre estos últimos, se consideraron dos candidatos a troyano. El llamado 2010 TK7, que fue observado después mediante instrumentos terrestres especiales, ha sido confirmado como tal. Se trata de una roca de unos 300 metros de diámetro, situada a 80 millones de kilómetros de la Tierra. Se mueve de una forma particular (incluso fuera del plano orbital de la Tierra), siempre alrededor del punto de equilibrio gravitatorio, y en los próximos 100 años no se acercará a menos de 24 millones de kilómetros de nosotros.

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