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Domingo, 24 julio 2016
Ecología

Expertos de la Universidad de Barcelona alertan sobre el grave impacto ecológico de los efluentes de origen industrial en el río Ripoll

Si se quiere evitar la contaminación en el río Ripoll (Catalunya, España), habría que depurar las aguas residuales que se vierten al río a su paso por Castellar del Vallès, procedentes de la actividad industrial textil. Esta es la conclusión de un trabajo publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety y firmado por los expertos Alberto Maceda Veiga, del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), Adolfo de Sostoa y Nicole Colin, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del IRBio, y Narcís Prat, Núria Flor Arnau, Josep Mora, Pau Fortuño y Jaume Cambra, del Grupo de Investigación Freshwater Ecology and Management (FEM) de la UB.

 

El nuevo trabajo, que alerta sobre el grave impacto ecológico de los efluentes de origen industrial en este punto del curso fluvial del Ripoll, está dedicado a la memoria de la ecóloga Maria Rieradevall, profesora de la Universidad de Barcelona y miembro de FEM, fallecida en octubre de 2015.

 

En países de todo el mundo, la actividad del sector textil se asocia a menudo a un elevado coste ambiental que tiene su causa en los vertidos de aguas residuales sin tratar a los ríos y a otros reservorios hídricos. En estos efluentes abundan los productos contaminantes -son especialmente tóxicos los derivados de loss tintes para la ropa- que perjudican la salud humana y los ecosisteemas acuáticos. Reducir la emisión de agentes contaminantes y depurar los efluentes industriales son directrices que habría que cumplir para preservar el medio ambiente en las zonas industriales más afectadas por estos procesos de fabricación.


Tal como explica Alberto Maceda, experto de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), «las aguas residuales de industrias textiles y de otras empresas generan muchos compuestos de difícil degradación biológica». Así pues, si las depuradoras no realizan un tratamiento específico, los vertidos industriales llegan a los ríos y pueden afectar a toda la red trófica. «Esta problemática -prosigue Maceda- es particularmente alarmante en el cl caso de los países en vías de desarrollo donde se fabrica la ropa de marcas mundialmente reconocidas».

 

El Ripoll, que pertenece a la cuenca del Besòs, es un río mediterráneo de caudal variable que atraviesa los municipios de Castellar, Sabadell y Barberà del Vallès. Cerca de Castellar, en el tramo posterior al efluente originado por la actividad industrial textil, la calidad química y biológica del agua empeora, según todos los indicadores analizados por el equipo científico de acuerdo con la normativa vigente de la Directiva marco del agua (DMA), que es el instrumento de aplicación obligada en el ámbito de la gestión del agua para todos los estados miembro de la Unión Europea.

 

«Un primer efecto de los contaminantes químicos en los ríos -apunta Maceda- es la desestructuración de le las redes tróficas por la desaparición de las especies sensibles. En los tramos más contaminados, no se detecta especie alguna de pez. Un segundo problema, no menos importante, es la acumulación de los contaminantes en las especies más tolerantes, que los transfieren a sus depredadores. En invierno y en verano, cuando el caudal del río es menor, los efectos de los contaminantes sobre los organismos son aún más perjudiciales».

 

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En palabras del catedrático Narcís Prat, director del FEM, el estado ecológico del río Ripoll depende del tramo: «En la cabecera, es moderado o malo, ya que se puede considerar que el río nace en la depuradora de Sant Llorenç Savall, que es insuficiente para tratar las aguas residuales de la población. Algunos afluentes, como la riera de Castelló y la de Vall d’Horta, presentan un buen estado ecológico, aunque esta última sufre extracciones excesivas de agua».

 

«El río se recupera al llegar a Les Arenes -detalla Narccís Prat- pero la situación cambia enseguida, ya que en ell tramo de Feliu del Racó nos encontramos la actividad industrial que genera los cambios analizados en el artículo de la revista Ecotoxicology and Environmental Safety. A partir de este punto, el estado ecológico del río nunca pasa de moderado e incumple las directrices de la DMA, y las depuradoras de Castellar del Vallès y Sabadell no son capaces de revertir el estado ecológico del río, que es moderado cuando el río baja con una caudal un poco elevado, y empeora cuando el régimen hídrico disminuye».

 

La inversión económica en depuradoras y los programas de restauración impulsados ​​por algunos ayuntamientos han mejorado el estado ecológico del río Ripoll, que se mantiene estable en los últimos años. Sin embargo, con los efectos del cambio climático, se prevé que los caudales de los ríos de Cataluña puedan sufrir un descenso importante en los próximos años, un proceso que afectaría a su capacidad de autodepuración natural y, en definitiva, a su calidad ecológica.

 

Para Alberto Maceda, «el río Ripoll era como una cloaca a cielo abierto, pero su estado ecológico mejoró notablemente después de la inversión en tratamiento de aguas residuales». No obstante, «aún hay puntos negros en el río -por ejemplo, el tramo estudiado en este artículo- que actúan a modo de barreras químicas para organismos de gran movilidad como los peces».

 

«Existe la tecnología para depurar de forma adecuada efluentes industriales -continúa Maceda-. Ahora bien, otra cosa so son los costes económicos. Hay que encontrar un equilibrio entre la inversión en depuración y la capacidad de autodepuración del río receptor, y en este escenario, el caudal del río es uno de los factores clave. Menos caudal implicará más inversión».

 

Para el catedrático Narcís Prat, «la actividad de la industria textil capta la mayoría de agua del sistema y el río no tiene un caudal ambiental, y esta es la causa principal de la degradación medioambiental del río».

 

«Si no se lleva a cabo ninguna actuación en este tramo del río Ripoll, la situación futura será similar a la actual o aún peor. Para mejorar su estado ecológico, que en todo caso ha ganado calidad medioambiental en los últimos años, no solo habría que perfeccionar el proceso de depuración del vertido industrial, sino también aplicar un plan de ahorro de agua tanto doméstica como industrial en toda la zona, y elaborar un buen plan de recogida y utilización de aguas pluviales, en especial en el área de las urbanizaciones», concluye Narcís Prat. (Fuente: U. Barcelona)

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