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Lunes, 29 agosto 2011
Astronomía

Alteraciones orbitales de la Tierra, Ceres y Vesta

Una serie de simulaciones matemáticas sobre la evolución a largo plazo de las órbitas de Ceres y Vesta, que son los astros más grandes del cinturón de asteroides, ubicado entre Marte y Júpiter, ha revelado una inesperada tendencia a la desestabilización orbital, que afecta no sólo a Ceres y Vesta sino también a la Tierra.

Ceres tiene 6.000 veces menos masa que la Tierra y casi 80 veces menos que nuestra Luna. Vesta, a su vez, tiene casi cuatro veces menos masa que Ceres.

Durante mucho tiempo se pensó que estos dos astros orbitaban pacíficamente en el cinturón de asteroides, sin estar envueltos en perturbaciones orbitales significativas. Sin embargo, se ha descubierto que interactúan con otros astros, e incluso afectan a la Tierra, de una manera que no se había previsto. Así lo muestran los resultados de los nuevos cálculos astronómicos realizados por Jacques Laskar del Observatorio de París y sus colegas.

A pesar de sus masas discretas, Ceres y Vesta interactúan gravitacionalmente entre sí y con otros planetas del sistema solar. Debido a estas interacciones, ambos astros están siendo continuamente sometidos a fuerzas que tienden a apartarlos de sus respectivas órbitas iniciales.

Los cálculos muestran que, aunque al principio los efectos de esas fuerzas tienden a contrarrestarse entre sí, después de algún tiempo se acumulan desequilibrios que acaban haciendo que los cuerpos salgan de sus órbitas iniciales y, lo que es más importante aún, éstas se vuelvan caóticas, lo que significa que pasan a ser muy difíciles de predecir. Los dos cuerpos también tienen algunas probabilidades de impactar entre sí.

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Además, Ceres y Vesta interactúan gravitacionalmente con la Tierra, cuya órbita también se vuelve impredecible después de sólo 60 millones de años. Esto significa que la excentricidad de la Tierra, que afecta a las grandes variaciones climáticas en su superficie, no se puede rastrear más atrás de los 60 millones de años. Esto es una mala noticia para los científicos que realizan investigaciones paleoclimáticas, ya que, a juzgar por estos cálculos, buena parte de su labor podría acabar en un callejón sin salida o incluso produciendo resultados erróneos.

Este inesperado descubrimiento se produce en una época en que Ceres y Vesta están de actualidad por ser objetivos de la misión Dawn de la NASA. La sonda Dawn se halla alrededor de Vesta actualmente, y también visitará Ceres en Febrero de 2015.


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