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Martes, 9 agosto 2016
Astronomía

Las noches del 11 al 12 y del 12 al 13 de agosto serán los mejores momentos para la observación de la lluvia de estrellas

Como cada año, las Perseidas –también conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo”– muestran su pico de actividad a mediados de agosto. Este año, la actividad de las Perseidas se producirá entre el 17 de julio y el 24 de agosto. No obstante, el máximo se espera entre las 13:00 h y las 15:30 h de tiempo universal (TU, una hora más en Canarias y dos en la Península Ibérica) del 12 de agosto.

 

En Europa, las noches del 11 al 12 y del 12 al 13 de agosto serán los mejores momentos para observar las Perseidas, es decir, la noche anterior y posterior al máximo de actividad que este año será durante el día. Una luna creciente, que justo desaparecerá en la segunda mitad de la noche, no será problema para observar una buena cantidad de meteoros (de media un observador podrá ver uno cada dos minutos), algunos de ellos muy brillantes (debido a sus altas velocidades de entrada en la atmósfera), si estamos situados en un lugar oscuro -sin contaminación lumínica- y con horizontes despejados.

 

Miquel Serra-Ricart, astrónomo del IAC, comenta: “con las Perseidas el espectáculo está asegurado con una actividad en su máximo que se mantiene intensa y aproximadamente constante –entre 70 y 130 meteoros/hora– en los últimos diez años. Las Perseidas siempre cumplen”.

 

Las llamadas “estrellas fugaces” son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas -o asteroides- a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol.

 

Debido al “deshielo” producido por el calor solar, la corriente de partículas resultante, meteoroides, se dispersa por la órbita del cometa. Cada año, es atravesada por la Tierra en su trayectoria alrededor del Sol. Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre, creando los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.

 

[Img #37840]

 

Esta imagen es una composición de la lluvia de estrellas fugaces Perseidas sobre el Teide (Tenerife, Islas Canarias) del año 2014. Se obtuvo a partir de imágenes tomadas entre la 1h-4h UT del 13 de agosto 2014, desde el Observatorio del Teide (Instituto de Astrofísica de Canarias, IAC), en el momento de la máxima actividad de las Perseidas. Las imágenes fueron registradas siguiendo el movimiento de las estrellas, de modo que las trayectorias de los meteoros muestran una convergencia hacia la parte superior, donde estaba el radiante. Al final se ha incluido, como base, una de las imágenes de la secuencia con el Teide, donde se observan varios puntos de luz -linternas de senderistas- que iluminan el camino de ascenso al Pico del Teide. (Foto: Observación M. Serra-Ricart, procesado J.C. Casado-starryearth, IAC)

 

La actividad de las Perseidas –que tiene como progenitor al cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862– se sitúa alrededor de los 100 meteoros/hora (ZHR o tasas horarias cenitales). En los años cercanos al perihelio (máximo acercamiento al Sol) de Swift-Tuttle (el último ocurrió en 1992 y el siguiente será en el año 2126), la actividad puede crecer hasta los 400-500 meteoros/hora debido a la alta densidad de meteoroides que rodean y acompañan al cometa.

 

Sin embargo, las Perseidas son conocidas por sus “estallidos de actividad” provocados por la influencia gravitatoria de los gigantes del Sistema Solar, Júpiter y Saturno, sobre las nubes de polvo –nubes de meteoroides– eyectadas por el cometa en el pasado.

 

En 1839, el observador alemán E. Heis contabilizó por primera vez la tasa máxima de las Perseidas: 160 meteoros/hora. Después, hasta 1858, fluctuó entre 37 y 88 meteoros/hora. En 1920, las Perseidas llegaron a 200 meteoros/hora y a 187 en 1983.

 

Según el astrónomo ruso Mikhail Maslov, este año podríamos tener un aumento de actividad de las Perseidas debido al “efecto-Júpiter”. El gigante alcanzó la máxima proximidad a la órbita del cometa Swift-Tuttle, a una distancia de 257 millones de kilómetros, en noviembre de 2014. Veintidós meses han de transcurrir para que la corriente de meteoroides sea empujada hacia la Tierra. ¿Subirá la tasa este año? (Fuente: IAC)

 

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