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Jueves, 15 septiembre 2016
Psicología

¿La manera de caminar delata involuntariamente el nivel de agresividad de una persona?

Cuando alguien está furioso y se dirige con pasos rápidos y enérgicos a agredir a alguien, es fácil adivinar por esa forma de andar cuáles son sus intenciones, sobre todo si vemos además su expresión facial de odio y sus puños cerrados. ¿Sería posible deducir cuán propensa a la agresividad es una persona, fijándonos solo en su manera involuntaria de andar y sin que necesariamente muestre su enfado a través de otras señales corporales que no sean esa? Una investigación ha explorado esta cuestión, y parece que hay una respuesta bastante clara.

 

El equipo de Liam Satchell, de la Universidad de Portsmouth en el Reino Unido, evaluó las personalidades de 29 participantes, antes de usar una tecnología de captación de movimientos, para registrarlos y analizarlos, mientras caminaban, a su velocidad natural, sobre una cinta móvil.

 

Los investigadores pidieron a los participantes que completaran un cuestionario que medía sus niveles de agresividad. También usaron un test estándar de personalidad para evaluar sus rasgos de personalidad. La combinación de estas pruebas permite hacerse una idea bastante exacta sobre la forma en que las personas piensan, sienten y se comportan.

 

La conclusión a la que han llegado Satchell y sus colaboradores es que la manera de caminar de las personas sí puede proporcionar pistas sobre cuán agresivas son.

 

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Liam Satchell (izquierda) con una participante. (Foto: University of Portsmouth)

 

En el estudio se determinó que el movimiento exagerado de la zona superior e inferior del cuerpo indicaba mayor tendencia a la agresividad. Cuando se camina, el cuerpo gira un poco de forma natural; a medida que un individuo avanza hacia delante con su pie izquierdo, el lado izquierdo de la pelvis acompañará a la pierna, el hombro izquierdo retrocederá y el derecho avanzará para mantener el equilibrio. Un andar agresivo es aquel donde esta rotación se ve exagerada.

 

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