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Martes, 18 octubre 2016
Astronáutica

SMOS a todo gas

Aunque el objetivo de SMOS era entender mejor nuestro planeta, sigue ofreciéndonos información de utilidad para mejorar el día a día. Ahora, podemos disfrutar de datos de humedad del suelo al cabo de tres horas de su medición, algo esencial para numerosas aplicaciones.

 

La misión SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) fue lanzada en 2009 con el fin de proporcionar observaciones globales de la humedad del suelo y la salinidad de los océanos, dos variables importantes en el ciclo hidrológico de la Tierra.

 

El satélite transporta un radiómetro interferométrico que captura imágenes de la ‘temperatura de brillo’. Estas imágenes corresponden a la radiación emitida por la superficie terrestre y pueden utilizarse para obtener información sobre la humedad del suelo y la salinidad de los océanos.

 

Además de estudiar el funcionamiento de la Tierra en tanto que sistema, las lecturas de la temperatura de brillo han demostrado ser una fuente de información totalmente novedosa para monitorizar huracanes, medir el hielo más fino que flota sobre los mares polares, evaluar el riesgo de incendios, etc.

 

No obstante, para que SMOS beneficie aún más a la sociedad, sus datos deben estar disponibles con rapidez, lo que se conoce como ‘tiempo casi real’: tres horas desde su detección.

 

Para ello se ha rediseñado completamente el proceso que convierte la temperatura de brillo en productos de humedad del suelo, desarrollando una ‘red neuronal’ artificial, similar a la vasta red de neuronas del cerebro humano.

 

Una vez alimentada con datos de humedad antiguos, esta red ahora es capaz de calcular en segundos valores de humedad del suelo a partir de las observaciones del satélite.

 

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Dos formas de procesar la humedad del suelo. (Foto: CESBIO)

 

Como explica Matthias Drusch, científico de la misión SMOS de la ESA: “Una latencia breve y un acceso rápido a los productos de datos son fundamentales para numerosas aplicaciones, como las de predicción meteorológica y previsión de inundaciones”.

 

“El método de red neuronal, desarrollado en el Centro de Estudios Espaciales de la Biosfera (CESBIO), nos ha permitido integrar la ciencia más moderna en los procesos de funcionamiento, lo que abre las puertas a las agencias operativas”.

 

Los datos de funcionamiento se procesan en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo y los productos de datos finales pueden obtenerse a través del sistema EUMETCAST de Eumetsat.

 

Al disponer de datos de humedad del suelo al cabo de tres horas desde su detección también será más fácil combinar los datos de SMOS con información similar procedente de otros satélites.

 

De hecho, el satélite SMAP de la NASA puede ofrecer información precisa de baja resolución sobre la humedad del suelo. A continuación se aplicarían las mediciones del satélite Sentinel-1 de la misión Copernicus para mejorar la resolución a ‘escala de campo’.

 

Al combinar las mediciones de distintos sensores, las resoluciones espaciales aumentan de 25 x 25 km2 a 100 x 100 m2. VanderSat, empresa holandesa dedicada a añadir valor a los productos de datos satelitales, produce estas imágenes de forma regular, proporcionando información esencial a más de 3.000 usuarios.

 

Su director, Richard de Jeu, explica que “el nuevo método de fusión permite disponer de datos sobre humedad económicos y muy informativos. Esto permite tomar decisiones más informadas, ya se trate de monitorizar cosechas, predecir el tiempo, llevar a cabo análisis predictivos o prevenir incendios”.

 

Susanne Mecklenburg, responsable de la misión SMOS, añade: “Un único satélite no puede proporcionar datos precisos, con alta resolución espacial y rápida cobertura global. Así, es necesaria toda una constelación de satélites con instrumentación complementaria para abordar las necesidades de la agricultura, la hidrología, la previsión meteorológica y las aplicaciones para el clima”. (Fuente: ESA)

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