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Viernes, 28 octubre 2016
Biología

Experimentan con plantas acuáticas para atrapar sustancias tóxicas provenientes de desechos industriales

En el campo de investigación de la fitorremediación o de la aplicación de plantas para la absorción de contaminantes la tarea más larga y puntillosa es la de determinar cuáles son las especies aptas para realizar este trabajo. En Córdoba (Argentina), por primera vez, está llevando a cabo esta tarea Carlos Harguinteguy, investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), de doble dependencia de la UNC y el Conicet.

 

Desde hace cinco años, este científico estudia especies acuáticas de la región para evaluar cuáles son las más aptas para la captación de sustancias tóxicas, en particular metales pesados como el plomo, níquel, zinc, manganeso o cromo, que abundan en los residuos de origen industrial.

 

Su investigación se centra particularmente en la captación de tóxicos provenientes de los efluentes industriales líquidos. Para ello desarrolla su trabajo en un invernadero “científico” o humedal artificial (una pileta) en el que se colocan ciertos sedimentos especiales, se añade agua, y se implantan determinadas especies que actúan como “esponjas” de una amplia gama de contaminantes.

 

Sobre estos cultivos hidropónicos se realizan pruebas sobre la capacidad y tasa de acumulación de metales pesados y el grado de tolerancia de las plantas. Las distintas especies son sometidas a estrés y se verifica cómo responden.

 

“En Córdoba tenemos una gran diversidad de estas especies. Estamos evaluando diferentes tipos biológicos, aunque deben ser especies autóctonas para responder a las características ambientales del lugar y, además, evitar que haya invasión en otros ecosistemas y desplacen a otras especies” explica Harguinteguy.

 

De acuerdo a los estudios realizados por el investigador, hay por lo menos tres especies que presentan buena respuesta fisiológica para la absorción de metales pesados. Se trata de especies macrófitas o acuáticas, encontradas en los ríos Suquía, Xanaes y Ctalamochita y sus nombres técnicos son Egeria densa, Myriophyllumaquaticum y Lymnobiumlaevigatum. Las dos primeras viven completamente sumergidas, y la tercera es flotante.

 

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Experimentan con plantas acuáticas para atrapar sustancias tóxicas provenientes de desechos industriales. (Foto: UNCIENCIA)

 

Si bien hay otras “candidatas” en estudio, Harguinteguy dice que estas tres respondieron de manera “óptima”. Estas plantas acuáticas, al igual que las terrestres, “desarrollan flores, polinizan, tienen raíces y semillas. Además, tienen mucha plasticidad, sobreviven a condiciones adversas”, detalla el biólogo.

 

¿Qué ocurre luego con los tóxicos retenidos por las plantas? Harguinteguy explica que lo recomendable es cosechar las especies cuando llegan a su capacidad máxima de captación y también remover sus partes secas.

 

Además, advierte: “Las plantas, luego de absorber los contaminantes, deben tratarse como un residuo peligroso, aunque- aclara-, el volumen en donde se encuentran los tóxicos es mucho menor y de más fácil manejo”. En esta línea agrega: “Las especies que absorbieron los metales pueden tener otro tratamiento como la degradación de manera aeróbica, lo cual reducirá aún más su volumen. También se podría minimizar el residuo por secado, y finalmente disponer su confinamiento”.

 

El sistema estudiado y diseñado por Harguinteguy aún requiere ser “testeado” fuera del laboratorio-invernadero. En esta línea, afirma que es muy importante “vincularse con el sector productivo y salir un poco de este ámbito cerrado que es la comunidad científica”.

 

“Lo ideal sería probarlo en un sector industrial que esté generando desechos con altos niveles de metales pesados. Fábricas de automotores y autopartes, mineras o zonas de la industria metalmecánica, por ejemplo. Pero también, es muy útil para plantas potabilizadoras o en el sector gastronómico, porque las plantas trabajan muy bien con residuos orgánicos. De hecho, esta metodología comenzó a aplicarse en estos casos”, completa el investigador.

 

De acuerdo a la Ley de residuos peligrosos (24.051), las empresas están obligadas a hacerse cargo del destino de cualquier desecho generado, y aún más de los que son tóxicos para el medio ambiente. En el caso de los metales pesados, las compañías suelen contratar un servicio para su recolección y tratamiento. E incluso hay controles que miden la concentración de metales pesados en los efluentes industriales.

 

La aplicación de plantas para la absorción de contaminantes se utiliza en otros países del mundo y en Argentina ya fue probada exitosamente por un equipo de investigación en la Facultad de Ingeniería Química, de la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe).

 

Es que la fitorremediación posee numerosas ventajas. En primer lugar, su costo es muy bajo. Según Harguinteguy, si se logra estabilizar el sistema con las plantas y los humedales artificiales, el proceso se maneja prácticamente solo. E incluso requiere un mínimo mantenimiento.

 

Al producir una menor cantidad de residuos tóxicos que los métodos químicos tradicionales, colabora en la reducción del impacto ambiental de los efluentes industriales. Además, permite manejar grandes volúmenes de desechos y prevenir la contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

 

Las plantas seleccionadas por Harguinteguy pueden captar diversos tipos de efluentes: domiciliarios, industriales, del sector minero, curtiembre, entre otros. Por lo que el investigador sostiene que: “El principal aporte es que se está atacando el problema de la descarga de estos efluentes en el ambiente”. Y asegura que los métodos tradicionales aplicados al tratamiento de efluentes líquidos industriales – cuando se aplican, y no se tiran en cualquier lado- son muy costosos, poco eficientes, y, en la mayoría de los casos, generan una gran cantidad de residuos peligrosos de difícil disposición. (Fuente: Lucas Gianre/UNCIENCIA/DICYT)

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