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Jueves, 26 enero 2017
Neurología

Conectan y desconectan a voluntad el instinto depredador en un ratón

Unos investigadores han aislado el circuito cerebral que en el ratón y probablemente otros mamíferos coordina el comportamiento de caza depredadora. Un grupo de neuronas en la amígdala, una región cerebral importante para las emociones, indica al animal que debe perseguir a la presa. Otro grupo de neuronas le insta a usar los músculos de la mandíbula y el cuello para morder y matar.

 

El equipo de Ivan de Araujo, de la Universidad Yale en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, utilizó optogenética, una forma de manipular neuronas específicas para que se activen cuando son estimuladas con luz, a fin de aislar y activar de manera selectiva cada grupo de neuronas. Cuando el láser está apagado, los animales se comportan con normalidad. Pero cuando se enciende, los ratones adoptan un comportamiento que se parece al de los “caminantes” de la serie The Walking Dead, persiguiendo y mordiendo casi cualquier cosa que se cruce en su camino, incluyendo tapones de botella y palos de madera. “Si encendemos el láser, saltan de inmediato sobre un objeto, lo sujetan con sus zarpas y lo muerden intensamente, como si estuvieran intentando capturarlo y matarlo”, comenta De Araujo.

 

La analogía solo lo es hasta cierto punto. En la naturaleza, la caza depredadora adopta la forma de comportamientos altamente complejos que son comunes para la mayoría de los vertebrados con mandíbulas, incluyendo los humanos.

 

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La fotografía muestra a un ratón con un comportamiento depredador instintivo ante un grillo. (Foto: cortesía de Ivan de Araujo)

 

Los animales, sin embargo, no atacaron a otros ratones en la jaula. El hambre afectó asimismo al comportamiento depredador. Los ratones hambrientos buscaban presas con mayor agresividad durante la estimulación lumínica que aquellos que no lo estaban. La conducta de caza no es agresividad indiscriminada. Está relacionada con el interés del animal en obtener comida.

 

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