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Viernes, 17 febrero 2017
Psicología

El impacto emocional de la muerte del paciente en el personal sanitario de emergencias

El trabajo que realizan los profesionales del ámbito de las emergencias sanitarias constituye una labor con un alto impacto en el plano emocional. Incluso, en algunas situaciones, la muerte del paciente puede resultar traumática para los reanimadores. Así lo constata un estudio realizado por un equipo de investigación de la UPV/EHU, liderado por Irrintzi Fernández-Aedo, profesor de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU y Sendoa Ballesteros-Peña, profesor de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU y enfermero asistencial en el Hospital OSI Bilbao-Basurto (Bizkaia) de Osakidetza (España). El artículo titulado ‘Estudio cualitativo sobre las experiencias y emociones de los técnicos y enfermeras de emergencias extrahospitalarias tras la realización de maniobras de reanimación cardiopulmonar con resultado de muerte’ ha sido publicado en la revista científica Enfermería Intensiva, editada por la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC).

 

En el País Vasco cada año cerca de 850 personas en parada cardiorrespiratoria son atendidas por profesionales sanitarios fuera del espacio hospitalario, de las cuales, un 80% fallece en el mismo lugar de la asistencia pese a los esfuerzos de reanimación del personal sanitario, a quien corresponde tomar la decisión de iniciar o finalizar las maniobras de soporte vital, decisión basada en la experiencia y pericia profesional del propio personal sanitario. Este contacto con la muerte supone, en la mayoría de los casos, una experiencia impactante para el personal que trabaja en el servicio de emergencias sanitarias. El estudio realizado por el equipo de la Universidad del País Vasco refleja que este impacto emocional depende de múltiples factores tales como la vinculación personal con el paciente, la empatía con la situación y si el paciente es una persona joven o de corta edad. “Las emociones y sensaciones que afloran son el resultado de una combinación de tristeza por no haber podido salvar la vida del paciente y la tranquilidad al tener la certeza de que se ha realizado todo el esfuerzo posible”, afirma el profesor Sendoa Ballesteros-Peña.

 

Así mismo, la investigación constata que el personal sanitario, ante las emociones negativas derivadas del fallecimiento del paciente u otra situación traumática, elige como modo de afrontamiento el pasear o meditar, el apoyo entre compañeros de trabajo en el que exista un estrecho vínculo de confianza, y, en menor medida, el entorno familiar. Y, aunque algunas empresas ofrecen un servicio de atención psicológica para sus empleados, el estudio realizado pone de relieve que, aunque es un recurso valorado de forma positiva, no es utilizado por el personal sanitario encuestado. Dato que contrasta “con los referidos por los paramédicos del servicio de emergencias de Nueva York donde, aunque coinciden al señalar que hablar con los compañeros supone la principal estrategia de afrontamiento utilizada, el 75% de la plantilla ha utilizado los servicios de salud mental dispuestos por las empresas”.

 

Otro aspecto que pone de relieve el trabajo realizado por el equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco es la percepción del personal sanitario de emergencias de la necesidad de una mayor formación para adquirir capacidades para transmitir malas noticias a los familiares, cuya reacción inicial determinará el modo de notificación. “Todo el personal entrevistado admite que la sensación generalizada es que en la práctica la notificación no se realiza de forma adecuada, y que a menudo rehúyen de hacerlo, demorando la noticia hasta que un médico llega al lugar y asume esa responsabilidad”, subraya Ballesteros-Peña.

 

Sendoa Ballesteros-Peña (Bilbao, 1981). Graduado en Enfermería, Máster en Salud Pública y Doctor por la Universidad del País Vasco. Es profesor asociado al Departamento de Enfermería I de la UPV/EHU y enfermero asistencial en el Servicio de Urgencias del Hospital de Basurto (Bilbao). También es académico numerario de la Academia de Ciencias de la Enfermería de Bizkaia.

 

Irrintzi Fernández-Aedo (Bilbao, 1981). Diplomado en Enfermería, Licenciado en Farmacia y Doctor por la UPV/EHU. Es profesor adjunto al Departamento de Enfermería I de la UPV/EHU. (Fuente: UPV/EHU)

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