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Miércoles, 28 septiembre 2011
Biofísica

Una técnica basada en ondas electromagnéticas podría permitir transmitir información a las células

Lograr que el ser humano pueda comunicarse, de alguna manera, con las células de cualquier organismo vivo, puede tener aplicaciones prácticamente infinitas en todos los campos, desde la medicina a la agricultura.

Ramiro Merino, profesor de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Facultad de Ciencias de Valladolid, España, trabaja desde hace años en una novedosa técnica denominada “vibro-inducción” que permite, a través de ondas electromagnéticas, pasar información a la materia viva.

Según ha explicado a DiCYT el investigador, al contrario de lo que se cree, “las células que forman la materia viva son sensibles a las ondas electromagnéticas”, lo que pasa es que “hay que dar con la modulación adecuada y por tanto con el lenguaje que pueden entender”. Por ejemplo, mientras que los móviles transmiten en monofrecuencias a las que el cuerpo humano no es excesivamente sensible, existen ondas electromagnéticas complejas “que pueden afectar a cualquier ser vivo que esté en su campo de acción”.

La técnica desarrollada por los investigadores de la Universidad de Valladolid se basa en pasar las resonancias de vibración de las moléculas de diversas sustancias químicas a una onda electromagnética. “Es una técnica para conseguir la modulación de campos electromagnéticos con resonancias atómicas y moleculares de diferentes substancias químicas, con el objetivo de inducir en las entidades biológicas expuestas a ellos los mismos efectos que si estas substancias químicas se hubieran utilizado directamente”.

De esta forma, si en la zona de influencia de la antena existen entidades biológicas, “éstas percibirán la emisión y de forma consciente o inconsciente modificarán su pauta fisiológica en la manera que su programación vital lo decida”. Por ejemplo, “si le quiero decir a una célula patógena que desaparezca, transmito una onda que sabemos que bioquímicamente es un veneno para ella”.

Tal y como detalla Merino, la técnica se fundamenta en la obtención de resonancias atómicas y moleculares complejas de relajación molecular al pasar de un estado estresado, producido por un intenso campo eléctrico, a otro no estresado, al desaparecer este campo eléctrico. “Estas resonancias complejas se utilizan para modular una onda portadora que se emite a través de una antena de radio convencional”, añade.

El sistema electrónico utilizado hasta ahora para conseguir este efecto, llamado vibroinductor, “consta de un generador de pulsos alta tensión, un condensador formado por dos placas de cobre en cuyo interior se coloca el producto cuyas resonancias se desean emitir, y una antena que forma un circuito oscilante con este condensador”. A pesar de su aparente complejidad, “es una configuración muy sencilla, económica y eficaz que puede ser mejorada por las técnicas actuales, o sustituida por algún otro método de mejor rendimiento”, detalla el investigador.

En cuanto a la utilización de campos electromagnéticos, subraya, se debe a que es “la forma más simple de poder transmitir a distancia las resonancias atómicas de los compuestos químicos al pasar de un estado estresado al estado de reposo”.

Respecto a las aplicaciones de la técnica, “los altos porcentajes de éxito en las distintas experiencias realizadas hacen pensar que puede ser un método adecuado para su utilización en Medicina, Agricultura, Medioambiente o Industria, entre otros”. Entre los ensayos realizados con éxito se encuentra la eliminación de un ácaro como es el “piojillo del jamón”; la conservación de cremas faciales, o el desarrollo de trigos con gran fuerza.

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Merino reconoce que el equipo investigador que ha desarrollado esta técnica hasta el momento ha sido escaso, así como la disposición de medios económicos, por lo que sólo se ha verificado la viabilidad de esta técnica de forma “muy limitada”. Por ello, considera que se debería estudiar “el fundamento y sus mecanismos de actuación”. A su juicio, al participar ramas de la ciencia tan dispares como la electrónica, la biología, la física, la medicina o el derecho, sería preciso disponer de un equipo investigador amplio y coordinado para desarrollar esta técnica y sus posibles aplicaciones futuras. (Fuente: DICYT / Cristina G. Pedraz)

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