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Viernes, 3 marzo 2017
Zoología

Los elefantes y los misterios del sueño

Por qué la evolución ha impuesto que debamos dormir es uno de los misterios más intrigantes que la biología tiene pendientes de aclarar. La necesidad de dormir está tan arraigada como la necesidad de comer, el instinto de supervivencia y el instinto de reproducción (o el apetito sexual).

 

Pese a que mientras se duerme no es posible satisfacer ninguno de esos otros tres impulsos básicos, todos los animales duermen. Algunos, como las ballenas, los delfines, las focas y ciertos pájaros, lo hacen de una manera muy inusual, durmiendo con solo la mitad de su cerebro cada vez, mientras que otros duermen mucho más que el Ser Humano y otros mucho menos.

 

No podemos vivir sin dormir. No dormir puede provocar, incluso tras un plazo corto, daños cerebrales, y no mucho después, la muerte. Esto puede verse en los trastornos humanos llamados insomnio familiar fatal e insomnio esporádico fatal.

 

En general, los animales grandes tienden a dormir menos que los pequeños, pero ¿los elefantes encajan en esta tendencia? Los estudios al respecto en zoos registran que duermen alrededor de cuatro horas al día y que pueden hacerlo derechos o tumbados. Pero ¿cuánto duermen y cómo lo hacen en su entorno natural?

 

Trabajando en el Parque Nacional de Chobe en Botsuana, el equipo de Paul Manger, Nadine Gravett y Adhil Bhagwandi, de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo (Sudáfrica), utilizó unos pequeños registradores de datos de actividad, versiones científicas de las conocidas pulseras de actividad, tipo Fitbit, para estudiar los patrones de sueño de los elefantes en estado salvaje.

 

El hallazgo principal del estudio es que las dos elefantas matriarcas del grupo durmieron solo dos horas por día en promedio, y que dicho sueño sucedió principalmente en las primeras horas de la mañana, antes del amanecer. Los datos también indican que las condiciones ambientales (temperatura y humedad, pero no la luz solar) están relacionadas con cuándo los elefantes se duermen y cuándo se despiertan (antes del amanecer). Es la primera indicación de que el ciclo del sueño en algunos animales salvajes, quizás en más de los que creemos, no depende tanto de la salida y la puesta del sol como se ha venido creyendo, y que en él intervienen también otros factores medioambientales que hasta ahora no se habían tenido en cuenta.

 

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Elefanta con un “giroscopio” alrededor de su cuello y un registrador de datos en su trompa. (Foto: Wits University)

 

El equipo halló asimismo que los elefantes salvajes pueden dormir estando derechos o tumbados. Dormir tumbados solo sucedió cada tres o cuatro días y durante cerca de una hora, y es probable que cuando lo estaban fuera las únicas veces que estas bestias entraron en sueño REM, lo que significa que probablemente los elefantes no sueñan a diario como nosotros, sino una vez cada varios días.

 

Se cree que el sueño REM (siglas en inglés de sueño de movimientos oculares rápidos) es importante para consolidar los recuerdos, pero lo descubierto en la nueva investigación no concuerda con esta hipótesis de su función, ya que el elefante posee recuerdos a muy largo plazo bien documentados, no requiriendo del sueño REM para formarlos.

 

Por último, el equipo de investigación descubrió que las dos elefantas líderes de la manada, nerviosas por la cercanía de depredadores, cazadores furtivos o un elefante macho afectado por el must (estado agresivo), permanecieron sin dormir durante unas 48 horas. Se comprobó además que tras iniciarse este estado de alerta la manada se alejó hasta unos 30 kilómetros del lugar en que la citada amenaza fue percibida, una distancia bastante segura aunque a costa de perder una noche de sueño.

 

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