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Lunes, 3 abril 2017
Política Científica

Los artículos científicos toman un atajo ‘on line'

Los científicos miden su valía por los artículos que firman en las revistas, donde comparten sus resultados con la comunidad. Dime lo que publicas y te diré quién eres, se le podría pedir a cualquiera de ellos. A veces la obsesión llega hasta tal punto que ya es popular la expresión del publish or perish (publica o perece) como única vía para demostrar el talento académico.

 

Precisamente esta preocupación inspiró ayer un seminario sobre la presión de la ciencia. El problema es que de la publicación depende el éxito profesional de los investigadores, y sus posibilidades de estabilización y de promoción, comentan los organizadores de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y la Asociación Española de Comunicación Científica (España). Pero el proceso suele ser en la mayoría de los casos demasiado largo.

 

Desde que un científico manda un manuscrito a una editorial hasta que ve la luz pueden pasar meses, e incluso años. Durante ese período diversos expertos, que no cobran por evaluar la calidad del trabajo, examinan el texto mediante un proceso llamado revisión por pares. A menudo piden correcciones y los autores deben modificar el texto para someterlo a la misma sucesión otra vez.

 

La lentitud para publicar un artículo ha motivado alternativas al status quo de la ciencia. Físicos y matemáticos, por ejemplo, hace años que publican de manera preliminar sus paper sin revisión en plataformas como arXiv, que cada año unos 100.000 documentos inéditos.

 

Su creador, el físico Paul Ginsparg, recuerda en un comentario en Nature que la plataforma nació antes de la implosión de internet. Un par de tardes en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (EE UU) le bastaron para desarrollar un software a partir del cual compartir nuevos datos con un centenar de colegas que también se dedicaban a la física teórica de altas energías.

 

“Por primera vez tenía un ordenador propio en mi despacho, y sentí la necesidad de simplificar el intercambio de manuscritos inéditos entre investigadores”, describe Ginsparg.

 

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Ante la lentitud del proceso de publicación de artículos científicos en las revistas, han surgido nuevas plataformas on line donde se publican de manera preliminar los manuscritos sin revisión previa. (Ilustración: Cinta Arribas)

 

A partir del 1 de abril, lo hará también el Consejo de Investigación Médica de Reino Unido que aceptará trabajos sin publicar para conceder fondos para la investigación, un cambio que también se plantean los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

 

Más de 25 años después, la revolución llega al ámbito de las ciencias de la vida. Lo que está sucediendo ahora en los laboratorios de biología a ojos de Ginsparg se trata de un déjà vu, como explica en un artículo publicado recientemente en The EMBO Journal.

 

“Los científicos están descontentos por esta situación”, asegura a Sinc el puertorriqueño Daniel A. Colón-Ramos, neurocientífico de la Universidad de Yale (EE UU) y uno de los promotores de ASAPBio, una iniciativa internacional sin ánimo de lucro que batalla por acelerar la publicación de resultados en biología.

 

La idea de los servidores de publicaciones preliminares (preprints) es subir a una base de datos digital los resultados de cualquier investigación antes de someterla a revisión por pares para acelerar la discusión y transmisión de conocimiento. “Somos pocos investigadores los que trabajamos en instituciones con acceso a publicaciones y esto limita el proceso de descubrimiento”, añade Colón-Ramos sobre los precios prohibitivos de muchas revistas científicas.

 

Hace unos meses la publicación inmediata de resultados fue muy útil para lidiar contra la expansión del virus del Zika, un microorganismo muy desconocido entre la comunidad científica.

 

Sin embargo, la situación es todavía de sublevación. Mientras que muchos desconocen la prepublicación otros no lo acaban de ver con buenos ojos, aunque aceptan que el sistema actual de publicación y revisión por pares también necesita examinarse a sí mismo.

 

A pesar del éxito de los manuscritos en otras disciplinas, “la biología no tiene una cultura de publicación preliminar”, apunta Dominique Gravel de la Universidad McGill (Canadá) en un artículo en la revista de acceso abierto PLoS Biology. Gravel señala que hay excepciones en algunos campos donde se generan cantidades ingentes de datos como la genética o la bioinformática. Pero aún son pocos los investigadores que se decantan por la prepublicación.

 

Colón-Ramos es uno de ellos: “Para mí es importante conocer los avances de mi campo porque pueden cambiar la manera en la que yo estoy pensando un experimento”, cuenta sobre su reciente experiencia con la publicación preliminar después de acercarse con incredulidad al tema hace unos dos años. Ahora recibe notificaciones de bioRxiv, un servidor que desde finales 2013 alerta de nuevos estudios antes de que salgan a imprenta.

 

Esta plataforma es una de las más populares. Hasta la Premio Nobel de Medicina en 2009, Carol W. Greider, utilizó esta soporte de publicación preliminar al subir unos resultados meses antes de que aparecieran en la revista Genes & Development. Pero en las ciencias de la vida, a diferencia de la física, existe más de un servidor. Por ejemplo, ChemRxiv recoge novedades en química, AGriXiv en agricultura y hasta arXiv tiene sección de biología.

 

Incluso en Economía, Paul Krugman, profesor en la Universidad de Princeton (EE UU), advirtió en una de sus columnas del The New York Times que “el modelo tradicional de presentar, ser evaluado, publicado y luego ser leído se rompió hace mucho tiempo, desde principios de los 80”.

 

La última propuesta de ASAPBio, acordada en un encuentro el pasado febrero, es impulsar un servicio central a modo de repositorio de diferentes plataformas donde se comparten publicaciones preliminares en biología. “Esta dispersión se debe a razones históricas”, subraya a Sinc Colón-Ramos, porque de momento “no ha surgido ninguno dominante”. Por eso, su propuesta busca “aglutinar la información en beneficio de los científicos”.

 

La iniciativa cuenta con la bendición de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el Consejo Europeo de Investigación (ERC) y otros organismos que revisan la bibliografía de los científicos para conceder fondos para la investigación. Sin embargo, algunos lo han criticado porque dicen que con bioRxiv.org ya es suficiente.

 

A pesar del interés que suscita, la publicación preliminar de resultados no anula a las revistas científicas. Las cabeceras de referencia Nature y Science no diferencian entre los manuscritos que reciben. No les importa si son inéditos o han sido compartidos previamente en un servidor de prepublicación.

 

“Las revistas del grupo Nature tienen desde hace años una política permisiva con las publicaciones preliminares, y apoyan el envío de manuscritos que han aparecido previamente en arXiv o bioRxiv”, responde por correo electrónico a Sinc Sowmya Swaminathan, responsable de política editorial de la revista.

 

“Las cabeceras más conservadoras son las del grupo Elsevier”, señala Colón-Ramos. “Estas revistas aceptan resultados que han sido publicados previamente en servidores, pero debes comunicarlo al editor”, comenta sobre su experiencia. “Nuestra idea no es destruir el sistema, sino beneficiarlo”, aclara sobre la cohabitación de los dos sistemas.

 

“La validación comienza con la revisión por pares, pero solo es un primer filtro, podemos tardar años para saber si algo está bien”, indica el investigador. En una revisión por pares tradicional solo unos pocos están en contacto con los avances: editores, revisores y colegas más próximos. En cambio, las prepublicaciones permiten ampliar el espectro de comentarios de la comunidad científica.

 

Hasta ahora las décadas de experiencia con las publicaciones preliminares en física y matemáticas de arXiv han demostrado que “los científicos no suben trabajos de peor calidad”, puntualiza un artículo firmado por un grupo de científicos estadounidenses sobre el tema en Science.

 

La publicación preliminar en ciencias de la vida puede acelerar la transmisión de conocimiento e impulsar las carreras de jóvenes investigadores. “Esperemos que los profesionales de la biología se comporten de manera similar [a los físicos y matemáticos]”, dicen los autores del artículo. El tiempo lo dirá.

 

Este sistema de publicación preliminar puede beneficiar en especial a jóvenes investigadores que están al inicio de su trayectoria ya que puede acelerar su carrera y servirles como evidencia de su productividad.

 

Desde este año Welcome Trust y a partir del hoy el Consejo de Investigación Médico de Reino Unido aceptan la presentación de manuscritos de menos de cinco años que “estén cargados por los autores en un repositorio o servicio preprint sin revisión formal” en las peticiones de becas de investigación. Las condiciones de la agencia son que la edición preliminar cuente con una identificación permanente y esté subida por los autores en una plataforma reconocida de publicaciones preliminares.

 

Por su parte, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) lo están considerando al plantearse que las prepublicaciones pueden mejorar el rigor y el impacto de las investigaciones que financian. Por ahora, la Federación Americana de Sociedades de Biología Experimental, que reúne a 30 sociedades, ha expresado su rechazo a esta propuesta a pesar del “éxito” del uso de los preprints en otros ámbitos como la física y las matemáticas. (Fuente: SINC)

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