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Martes, 9 mayo 2017
Paleontología

Hallados los restos de los primeros humanos del Neolítico en la Península

Los primeros ganaderos y agricultores llegaron hace 7.400 años a la península ibérica, según las dataciones de huesos humanos encontrados en el yacimiento de Cova Bonica (Barcelona). En el hallazgo, que también incluye animales y cerámica, ha participado la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y hasta ahora son los restos más antiguos del Neolítico encontrados en esta región.

 

“La singularidad de este yacimiento es que han encontrado restos humanos con sus objetos domésticos y esto nos permite relacionar la cultura material con unas prácticas ganaderas de esta población”, explica Montserrat Sanz, investigadora del departamento de Paleontología de la UCM y del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.

 

Los trabajos se desarrollaron de 2008 a 2015 y sus resultados se acaban de publicar en Journal of Field Archaeology. Hasta el momento, los arqueólogos han identificado un total de 98 huesos humanos que corresponden a un mínimo de seis individuos (que incluyen a al menos dos mujeres) de diferentes edades, desde los 3 hasta los 35 años.

 

Las dataciones de ese material óseo apuntan a que esos primeros ganaderos y agricultores llegaron hace más de 7.000 años a la Península desde Oriente Próximo a través de la ruta del mar Mediterráneo.

 

Dos adultos (25-35 años), un adolescente (12-13) y tres niños (de 9, 5 y menos de 3 años) son, al menos, los individuos a los que pertenecieron el casi centenar de huesos del yacimiento, entre los que se encuentran cráneos, dientes, costillas, cinturas pélvicas y huesos de manos y pies.

 

“Es relevante en que en menos de dos metros cuadrados hayamos encontrado tanta cantidad de restos humanos”, destaca Sanz, y añade que en ningún caso hallaron el esqueleto articulado, sino piezas sueltas.

 

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De izda a dcha: cerámica cardial (con decoraciones impresas), útiles de piedra (cristal de roca y jaspe), vistas de un punzón de hueso de oveja y ornamentos de caracoles. (Foto: M. Sanz y J. Daura)

 

Junto a los restos humanos, aparecieron también de animales (cabras y ovejas en su mayoría), ornamentos, útiles de piedra (sílex y cristal de roca) y fragmentos de cerámica. Estos últimos, señala la codirectora de las, serían “de los más antiguos documentados en la península ibérica”.

 

“Se confirma que eran intolerantes a la lactosa, tenían la piel clara, los ojos marrones y el pelo oscuro”, declara la investigadora de la UCM.

 

Este descubrimiento arroja nuevos datos sobre cómo eran los ritos de enterramiento de los cadáveres y se trata la primera evidencia de inhumaciones colectivas. “Observamos que las prácticas funerarias son muy heterogéneas, aunque parece que lo frecuente es encontrar los restos no articulados junto a sus objetos domésticos, por lo que quizá depositaran los cuerpos sin enterrar en cavidades o fueran enterramientos removidos”, explica la experta.

 

La arqueóloga de la UCM califica la excavación de “muy complicada” para llegar hasta los restos neolíticos por los diferentes usos que ha tenido la cueva a lo largo de los siglos, entre ellos como cantera, mina de calcita y hasta cultivo de champiñones.

 

Además, a partir de un estudio previo sobre el ADN del diente de una de esas mujeres, los investigadores han confirmado datos que ya se sabían de otras investigaciones, como que esos primeros ganaderos y agricultores eran “intolerantes a la lactosa, tenían la piel clara, los ojos marrones y el pelo oscuro”, declara Sanz.

 

El descubrimiento de los restos de Cova Bonica es un hito relevante para el estudio de uno de los procesos culturales más importantes en la historia de la humanidad, puesto que el Neolítico marcó el paso de las sociedades nómadas y cazadoras a sedentarias, agricultoras y ganaderas. “Del Neolítico hay numerosos yacimientos en la península ibérica, pero son muy escasos los que corresponden al momento más antiguo, como este”, concluye la investigadora.

 

El estudio y las excavaciones en Cova Bonica han estado dirigidos, junto con Sanz, por Joan Daura (UNIARQ-Universidad de Lisboa), Xavier Oms y Mireia Pedro (Universidad de Barcelona) y Pablo Martínez (CIPAG-Col·lectiu per a la Investigació de la Prehistòria i l'Arqueologia del Garraf-Ordal). Por su parte, la antropóloga Susana Mendiela (Universidad de Murcia) se encargó del estudio de los restos humanos. (Fuente: Universidad Complutense de Madrid)

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