Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respetuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Miércoles, 12 julio 2017
Psicología

El calor excesivo genera un carácter más impulsivo, impaciente y con mal humor en las personas meteorosensibles

Durante los meses de verano, las olas de calor pueden llegar a influir notablemente en nuestra conducta. El profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo (España) Fernando Miralles explica que cuando el calor es excesivo “las personas meteorosensibles se vuelven más apáticas y se sienten cansadas”.

 

Miralles apunta que estos síntomas negativos se ven agravados cuando además del excesivo calor, existe humedad y viento caliente. “Las condiciones climatológicas pueden aumentar los efectos negativos en la conducta de las personas. Esto se ve reflejado en una mayor falta de atención y un carácter más impulsivo, impaciente y con mal humor”, subraya el profesor.

 

Las olas de calor, provocan que las personas sufran vasodilatación, sudoración excesiva y pérdida de líquidos y electrolitos a través de la piel. Para combatir estos problemas, el profesor de Psicología aconseja comer alimentos con pocas calorías, no ingerir alcohol, descansar más horas de las normales (siesta), reducir drásticamente la actividad física, usar ropas ligeras y, sobre todo, no exponerse directamente al sol y beber muchos líquidos.

 

Sin embargo, al haber más horas de luz y cuando el calor es limitado, el verano es la época del año en la que nuestro estado de ánimo aumenta y nos volvemos más simpáticos y tolerantes. Esto se debe, entre otras variables, a la incidencia del mayor número de horas de luz en los ciclos circadianos; estos regulan los ritmos de actividad/inactividad de las personas en base a la luz que reciben.

 

Según explica Miralles, “las personas meteorosensibles pueden sentirse en otoño e invierno deprimidos por la falta de luz, mientras que en primavera y verano se encuentran más activas y alegres”. (Fuente: Universidad CEU San Pablo)

Quizá también puedan interesarle estos enlaces...

Copyright © 1996-2017 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress