Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respetuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Martes, 25 octubre 2011
Psicología

El origen de los sonidos de las palabras

¿Por qué las palabras suenan cada una precisamente de ese modo? En algunos casos, quizá podría explicarse por la similitud con onomatopeyas, pero en otros se diría que quienes inventaron las palabras de cada idioma o grupo de idiomas lo hicieron de manera arbitraria y hasta aleatoria.

La arbitrariedad es en parte lo que hace que sea difícil aprender las palabras en una nueva lengua, tal como apunta Morten Christiansen, profesor de psicología y codirector del Programa de Ciencias Cognitivas en la Universidad de Cornell, Estados Unidos.

A pesar de que en todos los idiomas los conceptos manejados son más o menos los mismos, las palabras que los identifican pueden variar muchísimo de un idioma a otro. Por ejemplo, la palabra española "perro" suena de modo muy diferente a la palabra equivalente francesa "chien", a la equivalente danesa "hund" y a la equivalente inglesa "dog".

En un nuevo estudio, Christiansen y sus colegas han explorado esta paradoja. Y su conclusión es que el aspecto clave de la cuestión es el equilibrio entre el componente arbitrario de una palabra y su componente sistemático, un equilibrio que logre lo mejor de ambos.

En los experimentos, a los sujetos de un grupo se les encargó aprender palabras nuevas para objetos y para acciones, con una relación sonido-significado totalmente arbitraria. Un segundo grupo aprendió palabras cuya estructura se basaba en relaciones sistemáticas. Y un tercer grupo tuvo que aprender palabras cuyos inicios eran arbitrarios pero sus terminaciones eran sistemáticas.

El equipo de Christiansen descubrió que los estudiantes que se enfrentaron a palabras que incorporaban un equilibrio entre elementos arbitrarios y sistemáticos, no sólo fueron los mejores en recordar el significado correcto de una palabra, sino también los mejores al determinar a qué categoría pertenecía: objeto o acción.

[Img #4897]
Los investigadores también han confirmado que las palabras en francés y en inglés tienen la misma mezcla de elementos arbitrarios y sistemáticos en sus patrones de sonido.

La investigación demuestra, por tanto, que el sonido de una palabra tiende a ser el resultado de una combinación equilibrada de lo mejor de ambos enfoques. La arbitrariedad al principio de una palabra hace que el sonido se convierta en único con más rapidez. Esto hace que las personas puedan determinar con mayor facilidad y rapidez su significado, en tanto que el final de una palabra queda libre para incorporar información sistemática sobre el papel que desempeña esa palabra en una frase.


Copyright © 1996-2017 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress