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Miércoles, 16 agosto 2017
Paleontología

Lucianovenator, un dinosaurio fuera del Valle de la Luna

Si Ischigualasto (Valle de la Luna) es el signo de los descubrimientos paleontológicos en San Juan, el país y el mundo en el Siglo XX -aunque su territorio sigue siendo un riquísimo potencial de hallazgos-, sin dudas el sitio Balde de Leyes, en el departamento de Caucete, lo es en el Siglo XXI. Porque ni bien comenzado el milenio actual, los investigadores de la Universidad Nacional de San Juan (argentina) empezaron a descubrir allí fósiles de más de cien especímenes, incluidos reptiles voladores y tortugas, que fueron ampliando la documentación paleontológica hasta llegar a la actual joya: el Lucianovenator bonoi.

 

Presentado hace días a la comunidad, Lucianovenator bonoi era un animal bípedo, cazador y carnívoro, de alrededor de dos metros de largo y de un peso de 45 kilos. Estas especies existieron durante el Período Triásico alto y su existencia data de entre 205 y 210 millones de años atrás. Sus restos fósiles fueron hallados por investigadores del Instituto y Museo de Ciencias Naturales (IMCN) de la UNSJ en Balde de Leyes, a unos 160 km hacia el Este de la capital de San Juan. Balde de Leyes forma parte de la cuenca Marayes - El Carrizal y se correlaciona con la cuenca de Ischigualasto-Villa Unión, donde está el “Valle de la Luna” (330 km de la ciudad de San Juan).

 

Ricardo Martínez, del IMCN, dijo que el animal tiene como característica llamativa un cuello muy largo, algo que llamó la atención de los investigadores porque los dinosaurios carnívoros generalmente tenían cuellos cortos. Además, tiene en las vértebras del cuello cavidades llamadas Pleurocoelus. “Esas cavidades alivianan, pero además por allí pasan ‘sacos de aire’, que son parte del aparato respiratorio de las aves”, explica Martínez. El Lucianovenator bonoi pertenece a una familia denominada Coelophyísido. “Es el primer registro de esta familia en Sudamérica, se los conocía en África, América del Norte y Asia, pero no aquí”, señaló el investigador.

 

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(Foto: Argentina Investiga)

 

Por su parte, Cecilia Apaldetti, también paleontóloga de ese instituto de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, comentó que luego del estudio filogenético de la especie, el cual permite conocer su relación con los demás animales, determinaron que el Lucianovenator bonoi está relacionado con los dinosaurios que dieron origen a las aves. “Tenemos registro de muchos dinosaurios, pero no todos siguieron evolucionando y dejando especies actuales como las aves. Este particularmente sería uno de los primeros dinosaurios que se dirigió hacia ese camino evolutivo de las aves”, indicó la especialista. Fue así que a partir de profundos estudios de los investigadores de la UNSJ, hoy puede saberse que la especie es única en Sudamérica.

 

El nombre Lucianovenator bonoi tiene origen en dos personas. “Lucianovenator” hace referencia a Luciano, por Luciano Leyes. El apellido de este hombre designa a la localidad de Balde de Leyes. En 2001 Luciano, quien hoy vive cerca de la ciudad de San Juan, le comentó al paleontólogo Martínez que hacía unos 15 años su hermano, Benito, ya fallecido, había visto huesos enterrados en aquel lugar caucetero. Los Leyes habían pensado que tal vez serían huesos de vaca, pero Martínez preguntó a Luciano si los habían visto en tierra blanda o en piedras. –En piedras-, respondió Luciano. –Entonces no son huesos de vaca-, reaccionó el paleontólogo. Tiempo después, los investigadores fueron a Balde Leyes para comenzar sus campañas. “Venator” significa “cazador”, en latín. En tanto, “bonoi” alude a Del Bono, el apellido del actual secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia, Tulio Abel Del Bono. El sufijo “i” de “bonoi” significa “perteneciente a”. Es que los profesionales también homenajearon a Del Bono por su apoyo a sus investigaciones. En síntesis, el género del animal prehistórico es “lucianovenator”, mientras que la especie es “bonoi”. (Fuente: Argentina Investiga)

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