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Lunes, 7 noviembre 2011
Neurología

Pulsos ultrasónicos cortos para actuar sin efectos nocivos sobre neuronas

Una nueva técnica ultrasónica permite llegar a las neuronas a través de la barrera hematoencefálica y aplicarles de forma segura y no invasiva los fármacos apropiados. Hasta ahora, los científicos pensaban que el único modo ultrasónico de alcanzar a esas neuronas era mediante pulsos largos, los cuales, por desgracia, pueden causar efectos secundarios significativos.

En cambio, en este nuevo estudio, un equipo de investigadores, dirigidos por Elisa Konofagou, profesora de ingeniería biomédica y radiología de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, ha comprobado que pulsos ultrasónicos muy cortos sí pueden abrir la barrera hematoencefálica, y además con la ventaja añadida de que no entrañan peligros y permiten aplicar el fármaco de interés de manera uniforme.

Éste es un gran paso adelante. Enfermedades devastadoras, como la de Alzheimer y la de Parkinson, que afectan a millones de personas, no pueden hoy en día ser tratadas con tanta eficacia como la que sería posible si se dispusiera de un modo seguro y preciso para aplicar medicamentos en puntos específicos del cerebro. La técnica desarrollada por el equipo de Konofagou puede por tanto abrir una nueva vía para mejorar los tratamientos para esas dolencias.

La administración muy localizada de medicamentos a los órganos humanos es esencial para el tratamiento eficaz de muchas enfermedades. Pero en el caso del cerebro, los médicos se enfrentan a una situación difícil: El cerebro tiene un sistema vascular exclusivo, la barrera hematoencefálica, que actúa como una puerta cerrada que impide la entrada de moléculas extrañas. Si bien protege al cerebro de posibles sustancias tóxicas, también impide el suministro directo de medicamentos al mismo. Dado que hay muchas sustancias cuyas moléculas no pueden atravesar la barrera hematoencefálica, los tratamientos disponibles para pacientes con trastornos neurológicos se han visto muy limitados.

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La estrategia de Konofagou y su equipo es la de conseguir, mediante esos pulsos ultrasónicos, que la puerta se abra momentáneamente lo suficiente como para permitir hacer llegar de forma segura los fármacos apropiados a las células cerebrales que necesitan ser tratadas.


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