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Miércoles, 22 noviembre 2017
Zoología

Exceso de grasas, contaminantes y cambios en la conducta, efectos del ‘feeding’ en la población de tortuga verde de las Canarias

La práctica del feeding —es decir, dar alimentos a los animales salvajes para atraerlos— está alterando el comportamiento y los hábitos alimentarios de la tortuga verde en Canarias. Así se desprende de un estudio publicado en la revista Science of the Total Environment por un equipo en el que participa Lluís Cardona, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio). El trabajo, que tiene como primera autora a Catalina Monzón (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), también está firmado por expertos de la entidad ADS Biodiversidad, la Fundación Oceanogràfic y los Centros de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira y La Tahonilla, en Canarias (España).

 

El archipiélago canario es el punto más septentrional donde se puede encontrar habitualmente la tortuga verde (Chelonia mydas) en el Atlántico oriental. Esta tortuga marina —la especie más grande de la familia Cheloniidae y la única con dieta herbívora— está incluida en la lista roja de especies amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Ligada a las praderas de la fanerógama marina Cymodocea nodosa, en el Mediterráneo occidental aparece de manera esporádica, mientras que en la región oriental tiene una población residente, aislada de las poblaciones atlánticas.

 

La fauna salvaje es un potente reclamo turístico que genera un beneficio económico importante. En todo el mundo, la práctica de la alimentación artificial por parte del turismo no responsable es una actividad en expansión que afecta a varias especies marinas, incluidos el tiburón toro (Carcharias taurus) y el tiburón ballena (Rhincodon typus). Los autores del nuevo trabajo alertan de que el feeding es ahora una nueva amenaza para la tortuga verde, una especie históricamente amenazada por su consumo y, de forma más reciente, por la pesca accidental, el tráfico marítimo y la basura marina.

 

 

«Ofrecer alimento a las tortugas verdes para atraerlas es una práctica en expansión en el Caribe y actualmente es habitual en las Islas Canarias», explica Lluís Cardona, que es profesor del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB y miembro del Grupo de Investigación de Grandes Vertebrados Marinos de la Universidad de Barcelona.

 

«El hecho de ofrecer alimento suplementario a las tortugas tiene tres consecuencias», continúa. «En primer lugar, retrasa la adopción de una dieta herbívora, y eleva los niveles de triglicéridos y de otros marcadores sanguíneos asociados al consumo excesivo de proteínas y grasas. En segundo lugar, aumenta los niveles de ciertos contaminantes orgánicos e inorgánicos. Finalmente, acostumbrarlas al contacto humano las hace más vulnerables a las colisiones con embarcaciones y la captura con artes de pesca que emplean anzuelos, ya que las tortugas se sienten atraídas por los cebos».

 

En el marco del trabajo, los expertos han aplicado un amplio protocolo experimental que incluye análisis de tipo genético, bioquímico, toxicológico y de isótopos estables, así como la fotoidentificación y la telemetría por satélite para el seguimiento de la población de tortugas.

 

Potenciar medidas que regulen las actividades recreativas y mejorar la vigilancia son acciones prioritarias de cara a mejorar la conservación de la especie, cuyos principales depredadores son los tiburones —en el caso de las crías, también los grandes peces y pájaros marinos— y que hace largas migraciones desde las áreas de alimentación hasta las playas de anidación en países tropicales.

 

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Chelonia mydas. (Foto: LLUÍS CARDONA (UB-IRBio))

 

«Además de proteger las praderas de alga, habría que explicar a los submarinistas y los propietarios de embarcaciones recreativas los efectos negativos que tiene la alimentación de las tortugas por parte de los humanos», concluye el experto Lluís Cardona.

 

La investigación tiene el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, y se ha llevado a cabo en el marco del proyecto La tortuga verde y la red Natura 2000 en Canarias. (Fuente: U. Barcelona)

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