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Redacción
Lunes, 12 febrero 2018
Geología

Los incendios colosales que arrasaron América del Norte hace unos 12.800 años

Hace alrededor de 12.800 años, el hemisferio Norte sufrió una pequeña era glacial, que duró alrededor de 1.300 años. Ese inusual período climático frío se conoce como Younger Dryas (o Dryas reciente) y se cree que su causa fue un impacto cósmico. Esta época coincidió con la gran extinción de la megafauna norteamericana, incluyendo a mamuts, así como a perezosos gigantes (que vivían en el suelo en vez de en los árboles), y la desaparición de la antigua y muy extendida Cultura Clovis.

 

Sin embargo, como cabe esperar de un impacto cósmico, antes de la llegada del frío la temperatura se volvió tórrida súbitamente y se desencadenaron muchos incendios, de proporciones dantescas. Una investigación, realizada por el equipo internacional de Brian Thomas, de la Universidad de Kansas en Estados Unidos, ha profundizado en esa etapa inicial de la catástrofe.

 

 

En efecto, el cielo se iluminó con el resplandor cegador de múltiples "bolas de fuego" que aparecieron de repente. Ello fue seguido por ondas expansivas. Se iniciaron incendios por doquier, propagándose con suma rapidez. Un conjunto de firmas químicas (dióxido de carbono, nitrato, amoniaco y otras) parecen indicar que un asombroso 10 por ciento de la superficie terrestre del planeta resultó consumido por incendios.

 

Los cálculos sugieren que el impacto debió eliminar la capa de ozono, sin cuya acción de escudo contra radiaciones llegadas del espacio, los casos de cáncer de piel y otros efectos negativos para la salud debieron incrementarse de manera notable.

 

El polvo tapó el cielo, impidiendo el paso de mucha de la luz solar. Como consecuencia de ello, tras apagarse los incendios el clima se enfrió rápidamente, las plantas murieron, las fuentes de alimento se agotaron y los glaciares avanzaron de nuevo. Las corrientes oceánicas también cambiaron, contribuyendo a establecer durante unos 1.300 años un clima más frío, más propio de una era glacial que del periodo interglacial que ya estaba en marcha.

 

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América del Norte. (Foto: NASA/Goddard Space Flight Center Scientific Visualization Studio)

 

Después de esa larga etapa, el clima empezó a tornarse más cálido otra vez, aunque las cosas ya no volvieron a ser jamás como antes. Diversas especies animales con gran tamaño corporal se habían extinguido. La población humana experimentó un cambio cultural enorme, con la desaparición de la Cultura Clovis y su reemplazo por otras; un cambio que los arqueólogos observan con gran claridad en detalles como por ejemplo las marcadas diferencias entre las puntas de lanza fabricadas antes del cataclismo y las fabricadas después.

 

Esta crónica ha quedado validada por los extensivos análisis de marcadores geoquímicos e isotópicos efectuados en el nuevo estudio.

 

Los autores de la investigación creen que los datos sugieren que el desastre se desencadenó cuando la Tierra colisionó con pedazos de un cometa en proceso de fragmentación que tenía más de 100 kilómetros de diámetro, los restos del cual aún persisten hoy en día dentro de nuestro sistema solar.

 

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