Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Viernes, 11 febrero 2011
Salud

La escabrosa relación entre la polución de los aviones y las muertes en tierra

Enviar por email

El tema que aborda este artículo ya ha sido objeto de polémicas anteriormente. El papel exacto de los aviones en la polución atmosférica y su aportación a problemas de salud que pueden acabar provocando la muerte, han sido muy debatidos. Las acusaciones que han circulado abarcan desde presuntos intereses de las grandes aerolíneas para silenciar los resultados de estudios sobre el tema, hasta intereses espurios en atacar a determinados fabricantes de aviones. El último escándalo en el asunto ha surgido recientemente, a raíz de las conclusiones de una investigación según las cuales los aviones que vuelan a una altitud de crucero de cerca de 11.000 metros emiten agentes contaminantes que contribuyen a causar unas 8.000 muertes anuales en el mundo.

[Img #1172]
La atmósfera de la Tierra está llena de sustancias químicas naturales y artificiales que incluyen las emisiones de la combustión de combustibles y los subproductos de los organismos vivos. Muchos de estos productos químicos se combinan en la atmósfera para formar diminutas partículas sólidas y líquidas conocidas como "materia particulada fina". Estas partículas miden unos 2,5 micrómetros o menos. Para tener una idea más clara de este tamaño, recordemos que un pelo humano promedio tiene aproximadamente 70 micrómetros de grosor. Aunque todavía no está claro si todas estas partículas puedan ser dañinas, algunas sí lo son. El peligro para los humanos sobreviene cuando las inhalamos y éstas entran en nuestros pulmones, desde donde pueden penetrar en el torrente sanguíneo.

En el 2004, la Organización Mundial para la Salud (OMS) estimó que aproximadamente un millón de muertes cada año son causadas por la polución atmosférica. Varios estudios epidemiológicos han vinculado esta polución con el desarrollo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, entre ellas el cáncer de pulmón. En esos estudios se hizo un seguimiento a miles de adultos durante muchos años, para medir su exposición a los agentes contaminantes del aire y supervisar al mismo tiempo su salud. Una vez que los datos fueron analizados estadísticamente para determinar la incidencia de otros factores de riesgo como el hábito de fumar, los resultados indicaron que el aumento de la exposición a la materia particulada fina derivada de la polución del aire está vinculada a problemas de salud tales como bronquitis crónica y función pulmonar reducida, así como la muerte prematura.

Las emisiones de la aviación contribuyen a causar estos problemas de salud, como refleja un nuevo estudio que sugiere que los aviones que vuelan a una altitud de crucero de cerca de 11.000 metros emiten contaminantes que contribuyen a provocar unas 8.000 muertes por año en el mundo. Esta investigación proporciona la primera estimación de muertes prematuras atribuibles a las emisiones contaminantes de los aviones que sobrevuelan nuestros cielos a una altitud de crucero (la altitud a la que un avión vuela la mayor parte del tiempo). Los aviones emiten óxidos de nitrógeno (NOx) y de azufre (SOx), que reaccionan con gases que ya existen en la atmósfera, formándose como resultado la dañina materia particulada fina.

Las actuales normativas mundiales regulan las emisiones de los aviones sólo hasta aproximadamente un kilómetro de altura. Esto se debe a que los responsables de tales normativas asumieron que todo lo que se emitiese por encima de esta altura se depositaría en una parte de la atmósfera en la cual los agentes contaminantes no se verían afectados por el aire turbulento que podría mezclarlos a poca altura sobre la superficie. Así, aunque el 90 por ciento del combustible empleado por los aviones se quema a la altitud de crucero, sólo aquellas sustancias contaminantes que se emiten durante el despegue y el aterrizaje son reguladas por las normativas vigentes. A tal fin, se miden las emisiones generadas durante pruebas a las que son sometidos los motores recién fabricados. Estas pruebas se efectúan bajo condiciones simuladas de despegue y aterrizaje.

"Lo que suceda por encima de esa altura no ha sido regulado, y la meta de esta investigación era determinar si eso estaba realmente justificado", explica el autor principal del estudio, Steven Barrett, profesor de aeronáutica y astronáutica en el MIT.

Para estudiar los efectos de las emisiones de los aviones volando a la altitud típica de crucero, Barrett usó un modelo digital que combinó los datos de las trayectorias de los aviones, la cantidad de combustible quemado durante los vuelos, y las emisiones estimadas de esos vuelos. Lo combinó con un modelo atmosférico global que tiene en cuenta los patrones de circulación atmosférica en diferentes partes del globo terráqueo y el efecto de las emisiones, para determinar dónde las emisiones propias de la aviación podrían causar un aumento en la materia particulada fina. Después, usando datos relacionados con la densidad de población y el riesgo de contraer ciertas enfermedades en las diferentes partes del mundo, Barrett determinó cómo el cambio en la materia particulada en ciertas regiones podría afectar a sus habitantes, específicamente si los agentes contaminantes del aire aumentarían el riesgo de muerte.

El análisis de estos datos indica que la contaminación causada por la aviación sobre América del Norte y Europa, donde el tráfico aéreo es mayor, influye de modo adverso sobre la calidad del aire en la India y China. Aunque la cantidad de combustible consumido por la aviación en el espacio aéreo de esos dos países sólo representa el 10 por ciento de la cantidad total de combustible consumido a escala mundial por la aviación, India y China sufren casi la mitad (aproximadamente 3.500) de las muertes anuales relacionadas con las emisiones de la aviación a la altitud de crucero típica. El análisis también indica que cada país del hemisferio norte sufrió algún número de fallecimientos relacionados con estas emisiones, en tanto que casi ningún país del hemisferio sur se vio afectado.

Esa diferencia se debe a que la mayoría del tráfico aéreo se desarrolla en el hemisferio norte, donde los aviones emiten agentes contaminantes a altitudes en las que vientos de gran velocidad que fluyen hacia el Este, como la corriente en chorro, dispersan las emisiones hacia otros continentes, según el nuevo estudio.

Parte de la razón del alto porcentaje de muertes prematuras en la India y China es que estas regiones están densamente pobladas y también tienen altas concentraciones de amoníaco en su atmósfera como resultado de la actividad agrícola. Este amoníaco reacciona con los NOx y los SOx, formando materia particulada fina que luego la población inhala. Aunque la agricultura es abundante también en Europa y América del Norte, sus niveles de amoníaco no son tan elevados como en la India y China.


Más información en:


MIT


Copyright © 1996-2014 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2014 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress