Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Lunes, 16 enero 2012
Reportaje

El escabroso debate sobre el origen geográfico de la sífilis

Enviar por email

Determinar en qué parte de la Tierra surgió una enfermedad infecciosa que luego se propagó por el resto del mundo puede ayudar a conocer mejor los entresijos del microorganismo causante, y de este modo conducir a mejores vías de combatir a la enfermedad. Pero es un tema moralmente delicado, porque siempre hay gente empeñada en buscar culpables de la propagación histórica de una enfermedad, a veces con un tinte claramente xenófobo. Por eso, los resultados del estudio sobre el que hablamos en este artículo deben ser interpretados exclusivamente desde el terreno científico.

La sífilis, por su imagen popular de enfermedad venérea delatora del estilo de vida de la persona enferma, estigmatizó socialmente a mucha gente en el pasado, además de por su condición de dolencia peligrosa, siendo comparable en algunos aspectos a lo que hoy es el SIDA. Se la llamó con infinidad de nombres que incluían un adjetivo indicativo de procedencia geográfica, por regla general de un país o zona que gozaba de pocas simpatías en el lugar de uso.

El debate científico sobre el origen geográfico de la sífilis ha girado mucho últimamente en torno al inicio del contacto entre europeos y americanos. Determinar que ya había sífilis en Europa antes del primer viaje de Colón a América, o, por el contrario, demostrar que sólo comenzó a haberla en Europa después de iniciarse el contacto con América, podría indicar orígenes muy distintos para la enfermedad.

Un análisis de huesos humanos europeos anteriores al viaje de Colón aportó en su día lo que se consideró una prueba bastante contundente de la existencia de sífilis en Europa antes del primer viaje de Colón a América.

Sin embargo, ninguna de estas evidencias óseas, incluyendo las presentadas en 54 informes publicados, es fiable cuando se las somete a análisis estandarizados rigurosos respecto al diagnóstico y a la antigüedad, según una nueva y polémica evaluación a cargo del equipo del antropólogo George Armelagos, de la universidad Emory, en Estados Unidos. De hecho, según las conclusiones de esta revisión, los datos óseos refuerzan la hipótesis de que la sífilis no existía en Europa antes de que Colón iniciase la relación entre Europa y América.

"Ésta es la primera vez que se evalúan esos 54 casos de forma sistemática", subraya Armelagos. "Se siguen acumulando pruebas de que el progenitor de la sífilis vino desde América con la tripulación de Colón, y que rápidamente se convirtió en la enfermedad venérea que aún nos acompaña hoy en día".

En la investigación también han trabajado Molly Zuckerman (Universidad Estatal de Mississippi, Kristin Harper (Universidad de Columbia), John Kingston (Universidad Emory) y Megan Harper (Universidad de Missouri).


[Img #6256]
Se tiene constancia de la existencia de casos de sífilis desde hace unos 500 años. La gente empezó a debatir sobre su origen geográfico desde poco después de que se dieran a conocer públicamente los primeros casos, y en realidad el debate no ha cesado en todos estos siglos. La sífilis fue una de las primeras enfermedades de propagación mundial, y, tal como valora Zuckerman, averiguar de dónde vino y cómo se propagó nos puede ayudar a combatir a muchas otras enfermedades infecciosas actuales.

La primera epidemia registrada de sífilis venérea se produjo en Europa en 1495. Una hipótesis es que una variante de una especie de Treponema de la zona tropical de América experimentó una mutación que le permitió sobrevivir en el clima más frío y relativamente más higiénico de Europa. Esa misma mutación la convirtió en la persistente subespecie venérea que ha infectado de gravedad a tanta gente en estos siglos.

Todo parece ahora apuntar a que la sífilis venérea, reconocida como tal, fue en realidad el subproducto del encuentro íntimo entre dos poblaciones humanas diferentes, que se convirtió también en el encuentro entre dos variedades del patógeno, con el resultado de la mutación citada. Fue un caso de adaptación microbiana, la selección natural de una enfermedad, sin que se le tenga que atribuir al fenómeno dimensión moral alguna, ni culpar a nadie por él.


Copyright © 1996-2014 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2014 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress