Fecha:
Miércoles, 18 enero 2012 a las 21:10
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Qué tal, Huracán!!. Es la primera vez que te leo y te escribo.
Los dibujitos me parecen muy graciosos y divertidos, Además, una página dedicada a la divulgación científica se engrandece con un sector de humor serio. El tema del libre albedrío es muy interesante, y también muy complejo.
Pero por otra parte, que Penrose diga lo que quiera y que luego se mande adentro un porrón completo de whisky de Ye Monks. lo mismo que su amigo Hawking, quien parece estar obsesionado por el sexo, lo cual me parece ejemplar.
Al grano: con las debidas hipótesis de simplificación, el universo es computable hasta donde interesa, al menos en muchas situaciones prácticas. Si no, no se podría enviar una sonda a Marte con la precisión con la que se ha hecho.
Más importante que Penrose, parece ser Hume, quien cortó la butifarra por primera vez con el tema de la causalidad.
¿A quien le importa conocer las posiciones de todas las partículas del universo? Poincaré pensó en ese preciso tema y sentó las bases de la teoría del caos, que no necesita utilizar de todas las partículas del universo para construír un sistema dinámico de comportamiento impredecible. Estos horribles kilombos surgen cuando temas filosóficos se mezclan con temas científicos. Después de Kant, la filosofía empezó a delirar y a perderse, por ejemplo con Hegel, y de hecho no hay ningún filósofo postkantiano que inventara una vacuna, descubriera un planeta, o resolviera una ecuación diferencial importante. Suigiero no pensar ni en Bertrand Russell ni en Gödel, pues en primer lugar eran científicos, no filósofos.
Parece mentira que tanta gente haya sucumbido a la ridícula dicotomía que plantea Sartre en la primra hoja de su libro magno: "¿Por qué el ser y no la nada?".¡Qué se vaya a cagar a los yuyales!
Y atención: no parece ético hacer experimentos con seres humanos, tal como está casi universalmente reconocido, salvo por los norteamericanos, según lo que se descubre por casualidad de tanto en tanto, para bochorno de Washington D.C., cuyos embajadores deben salir a pedir disculpas a los países víctimas de tales experiencias, generalmente atroces..
Luego de tanta cháchara, me animaré a dar una respuesta parcial:
:El libre albedrío entre dos personas al menos en parte, es lo que produjo una criatura tan hechizante y maravillosa como Anne Igartiburu, de quien no soy su novio, ni su marido, ni su amnate. Con verla en "Corazón" todos los días ya tengo bastante...
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