Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respetuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Martes, 1 febrero 2011
Biología

Profundizando en la transmisión de señales que hace funcionar a los ritmos circadianos

Se acaba de dar un importante paso hacia el conocimiento pleno de las señales moleculares que influyen sobre un amplio espectro de procesos biológicos que van desde el ciclo sueño-vigilia hasta el desarrollo y crecimiento corporales.

Este avance se ha logrado gracias al trabajo del Dr. Aziz Sancar, profesor de Bioquímica y Biofísica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, y sus colegas.

Los científicos que trabajan en el campo de la cronobiología han identificado los genes que controlan los ritmos circadianos en humanos, ratones, moscas de la fruta, hongos y algunos otros organismos. Sin embargo, poco se sabía hasta ahora acerca de los mecanismos a través de los que esos genes interactúan con la luz presente en el entorno del organismo.

Los ritmos circadianos son los cambios físicos, mentales y conductuales que se producen en consonancia con los ciclos de 24 horas de la Tierra, respondiendo principalmente a la luz y a la oscuridad en el medio ambiente en que se desenvuelve un organismo.

Hace aproximadamente 15 años, Sancar descubrió una proteína humana, llamada criptocromo, que actúa como un componente esencial del reloj molecular en los mamíferos. La proteína también está presente en muchos otros organismos, incluyendo, por ejemplo, a las moscas de la fruta.

El criptocromo reajusta el reloj circadiano, pero la comunidad científica no estaba segura de cómo actúa.

Usando moscas de la fruta (Drosophila melanogaster), el equipo purificó el criptocromo y desarrolló un test bioquímico que muestra cuándo y cómo la proteína transmite señales.

Los investigadores pueden ahora detectar a la proteína en pleno trabajo. Cuando exponen el criptocromo a luz azul en moscas de la fruta, son capaces de revisar el mecanismo en el laboratorio. Pueden rastrear las señales moleculares después de la exposición a la luz y eso les brinda un modo de poner a prueba varias hipótesis sobre cómo la luz interactúa con los sistemas circadianos, que tan importantes son para los procesos biológicos.

Esta investigación podría ser útil para los científicos que estudian la relación entre el reloj circadiano y los trastornos del sueño, el jet lag (el desfase horario al viajar a través de varias zonas horarias en un período corto de tiempo), la depresión, y otras enfermedades.

Más información en:



Copyright © 1996-2017 Amazings® / NCYT® | (Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com). Todos los derechos reservados.
Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Todos los textos y gráficos son propiedad de sus autores. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin consentimiento previo por escrito.
Excepto cuando se indique lo contrario, la traducción, la adaptación y la elaboración de texto adicional de este artículo han sido realizadas por el equipo de Amazings® / NCYT®.

Amazings® / NCYT® • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados - Depósito Legal B-47398-2009, ISSN 2013-6714 - Amazings y NCYT son marcas registradas. Noticiasdelaciencia.com y Amazings.com son las webs oficiales de Amazings.
Powered by FolioePress