Lunes, 13 febrero 2012
Psicología

Las personas humildes son más humanitarias que las arrogantes

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La sabiduría popular ya lo decía, y ahora una investigación científica lo corrobora: Las personas humildes son más propensas a ayudar a alguien que lo necesita que las personas arrogantes.

Ya se había comprobado científicamente que la simpatía es un rasgo de personalidad que influye en la disposición a prestar ayuda a los demás, pero los resultados del estudio llevado a cabo por el equipo de Jordan LaBouff (ahora en la Universidad de Maine) y Wade C. Rowatt (Universidad de Baylor) indican que la humildad es un rasgo igual o mejor como indicador de esa disposición.

En la mayoría de los casos, en la decisión de una persona de ayudar a alguien necesitado influyen factores situacionales o personales temporales, como la presión del tiempo, la presencia o ausencia de otras personas que pueden prestar ayuda a la que lo necesita, sentimientos momentáneos de empatía hacia la persona necesitada, o el miedo (cuando el impulso de salvar nuestra vida supera al de ayudar a alguien en el mismo peligro).

La nueva investigación indica, por tanto, que la humildad es una cualidad positiva con beneficios potenciales. Aunque hay varios factores que influyen en si una persona querrá ayudar a otra que lo necesita, todo apunta a que las personas humildes, por regla general, son más serviciales que las que son egoístas o engreídas.

Los próximos pasos en esta línea de investigación serán averiguar si se puede cultivar la humildad y si ésta es beneficiosa en otros contextos, como en el desarrollo de liderazgo o para lograr avances científicos y médicos.


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2 Comentarios
María Cristina Piña Barba
Fecha: Sábado, 31 marzo 2012 a las 18:57
Me parece que la vida diaria nos proporciona ejemplos diarios de lo que dice este trabajo. No sólo lo creo, es comprobable en cada situación de la vida, desde la compra del diario hasta la premiación de los Nobel. En todos lados y en cualquier momento es verificable.
Ricardo Miró.
Fecha: Martes, 14 febrero 2012 a las 18:06
Pareciera que no están unívocamente definidos los significados de "humilde" y " arrogante", pues el diccionario de la RAE, como cualquier lector podrá consultar en la web, tiene acepciones algo contradictorias para cada una de tales palabras. La sicología experimentalista norteamericana a veces abusa de los experimentos, y utiliza sujetos humanos, lo que no está bien visto por la OMS. La frase que cita la nota: "la humildad es una cualidad positiva que tiene beneficios potenciales" tiene un crudo corte utilitarista, posiblemente heredado de la tradición protestante calvinista. Julio César, cuano nombraba a cada uno de sus soldados con su nombre, era humilde. Lo mísmo puede decirse de Alejandro Magno, luego de su célebre encuentro con Diógenes el Cínico, quien vivía en un lodazal, dentro de un barril. Dijo el hijo de Filipo luego de ser rechazado por el filósofo: "Si yo no fuera Alejandro, quisera ser como Diógenes", en un ataque de humildad. Por lo general un tipo pelador de gatos que gana la lotería mayor se transforma en un idiota completo, al menos que tenga cierto tipo de carácter. USA tiene una abundancia notable de tales peladores de gatos.. Pero la nota no habla del carácter. Parece que tal cualidad permitió que un tipo humilde como Charles De Gaulle, en un impulso irrefrenable de su íntimo carácter, se metiera en el corazón de Canadá, de UK y de USA, y en algún balcón de Montreal pronunciara, entre el delirio de la multitud que lo aclamaba, su famosa proclama "¡¡Vive le Quebec livre!!". No confío en la sicología experimetnalista norteamericana, pero sí en sus neurociacias.
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