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Martes, 28 febrero 2012
Biología

Un efecto contundente de vivir en la oscuridad perpetua

Los peces Astyanax mexicanus no sólo han perdido su vista, sino que, en su adaptación a la oscuridad perpetua de las cavernas acuáticas donde viven, también han perdido su pigmento (adquiriendo albinismo), y sus patrones de sueño se han alterado.

Una nueva investigación muestra que estos peces de caverna son un buen ejemplo de evolución convergente, ya que varias poblaciones de peces han perdido su vista y su pigmentación, y en cada población eso ha sucedido en un proceso independiente de los de las otras.

Los peces de caverna ciegos y los de cierta especie que viven en un ambiente con luz, son, a pesar de las apariencias, una única especie a efectos prácticos, y pueden reproducirse entre sí. Los peces de caverna son simplemente una variante de la misma especie.

Un equipo de investigadores de México, Estados Unidos y Portugal estudió el ADN de 11 poblaciones de peces de caverna (de tres regiones geográficas) y 10 poblaciones de sus "primos" acostumbrados a la luz, para avanzar en la tarea de desentrañar el origen evolutivo de las diferencias físicas presentes entre ellos.

Los resultados del análisis genotípico indican que las poblaciones de peces de caverna tienen una diversidad genética más baja que la de las poblaciones acostumbradas a la luz, probablemente como resultado de lo limitado de los espacios en los que viven, así como de la menor disponibilidad de comida.

[Img #6964]
Se ha considerado que, históricamente, al menos dos grupos de peces vivieron en los ríos de Sierra de El Abra, México. Inicialmente, un grupo colonizó las cuevas, pero se extinguió en el exterior de éstas. Luego, una población distinta repobló los ríos y también invadió las cuevas.

A pesar del entrecruzamiento y el flujo de genes desde las poblaciones del exterior de las cavernas, el "fenotipo de caverna" sin ojos ha perdurado en las cuevas. Esto indica que debe haber una fuerte presión de selección natural en contra de los ojos en el ambiente de caverna. Cualquiera que sea la ventaja que proporciona no tener ojos en ese entorno, parece ser el motivo de por qué desarrollaron de modo independiente esa misma característica distintas poblaciones de peces de caverna de la especie A. mexicanus. Ello constituye un ejemplo contundente de evolución convergente.

En la investigación han trabajado, entre otros, Richard Borowsky, del Grupo de Biología de Cavernas en la Universidad de Nueva York, y Martina Bradic de la misma universidad.


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