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Jueves, 29 marzo 2012
Antropología

El inesperado linaje de Otzi, el Hombre de los Hielos

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Un nuevo estudio sobre el famoso sujeto apodado Otzi, cuyo estado de conservación tras varios milenios ha permitido averiguar muchas cosas sobre él desde que su cadáver fue descubierto, nos ofrece ahora nuevas e inesperadas revelaciones, en lo que ya resulta una historia digna de una película, y sobre la que damos un repaso general en este artículo.

Todo comenzó con el hallazgo de Otzi en 1991, en el sur del Tirol, a 3210 metros por encima del nivel del mar. El individuo, también apodado el Hombre de los Hielos, falleció alrededor del año 3300 aC y se conservó como una momia congelada desde entonces. Se trata por tanto de un ejemplar inusualmente bien preservado de humano del Neolítico Tardío. En la fecha de su muerte, Otzi medía alrededor de un metro con sesenta centímetros de estatura, era de ojos marrones, llevaba barba, contaba con bastantes canas grises, pesaba unos 50 kilogramos y tenía unos 45 años de edad.

Los cuerpos humanos son la mejor fuente de información fiable para estudiar las condiciones de vida de seres humanos en el pasado. Por eso, Otzi ha sido objeto de diversos exámenes científicos. Y no sólo con fines arqueológicos, sino también por la importancia que tiene indagar sobre la evolución de cualquier enfermedad humana a lo largo de un periodo de tiempo tan largo.

Años después del hallazgo de Otzi, el Dr. Frank Rühli del Instituto Anatómico de la Universidad de Zúrich en Suiza, en estrecha colaboración con Eduard Egarter-Vigl del Museo de Arqueología del Sur del Tirol en Bolzano, Italia, así como el Dr. Paul Gostner y la Dra. Patrizia Pernter, ambos del Departamento de Radiología del Hospital general de Bolzano, culminó un meticuloso análisis mediante técnicas sofisticadas de tomografía computerizada, que dejó claro que Otzi fue asesinado. Este análisis, del que ya hablamos en 2007 desde Amazings, desveló una herida en la pared dorsal de la arteria subclavia izquierda, la arteria localizada bajo la clavícula, provocada por una punta de flecha. Además, un gran hematoma fue visualizado en el tejido circundante.

[Img #7425]Análisis posteriores llevados a cabo por un equipo de la Universidad Ludwig-Maximilians en Múnich, Alemania y el Instituto de Patología de Bolzano, Italia, permitieron reconstruir la cronología de las heridas que Otzi recibió en sus últimos días de vida. Quedó claro que sólo sobrevivió a la herida de flecha en su espalda por muy poco tiempo (desde unos pocos minutos a algunas horas, pero no más), y que también recibió un golpe en la espalda con un objeto romo un rato antes de morir. En cambio, un corte en una de sus manos data de algunos días antes. El profesor Andreas Nerlich, el científico forense Oliver Peschel y el doctor Eduard Egarter-Vigl llegaron a la conclusión de que Otzi sufrió al menos dos episodios de heridas en sus últimos días, lo que podría suponer dos ataques separados. Todo apunta a que el hombre murió a causa de la hemorragia interna causada por la flecha, ya que ésta alcanzó una arteria principal.

Durante estos años de investigaciones, Otzi le ha proporcionado a la ciencia información relevante sobre el estilo de vida humano en la región europea del Tirol cinco milenios atrás, y también lo han hecho su ropa y sus enseres. Su hacha de cobre, por ejemplo, ha revelado que el trabajo con metales ya estaba mucho más avanzado en aquella época de lo que se había creído hasta ahora. El cuerpo de Otzi brinda muchos detalles sobre su dieta y estado de salud, además de sobre su asesinato. Se sabe incluso que lo último que comió fue carne de cabra montesa.


Sobre las circunstancias que rodearon el asesinato de Otzi, sólo se puede especular. Tal vez fue la víctima de un asalto que tuvo por objetivo robarle algo valioso, aunque no el hacha de cobre. O acaso se trató de un ajuste de cuentas. Otzi lo mismo pudo ser un héroe abatido por gente malvada, como un malhechor atrapado por alguien que le buscaba para vengarse de él. Tal vez el suceso en que estuvo implicado días antes (¿un altercado?), y que le provocó un corte en la mano, estuvo directamente relacionado con el segundo y fatal ataque. O quizá su muerte fue la consecuencia de algo que sucedió mucho tiempo atrás. Quizás el ataque que segó su vida le llegó de manera inesperada para él, o tal vez llevaba ya un tiempo huyendo porque sabía que iban tras él. Ni siquiera puede descartarse que Otzi lograra herir de muerte a su atacante durante el altercado final. Ocurriera lo que ocurriera, lo más probable es que nunca lleguemos a saberlo.

Un análisis de la composición química del cadáver sugirió que Otzi nació y vivió toda su vida en la zona del Tirol donde fue hallado su cuerpo. Ahora, los nuevos análisis, hechos tras terminar de secuenciar el genoma entero de Otzi, revelan incluso el grupo poblacional del que descendía este intrigante hombre.

El equipo de científicos europeos y estadounidenses que ha hecho la investigación, incluyendo al genetista Carlos Bustamante de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, ha averiguado algunas cosas imposibles de determinar estudiando sólo el cuerpo: Por ejemplo, que el color de sus ojos era marrón, y que padecía de intolerancia a la lactosa. Pero más importante aún es que los autores del nuevo estudio han obtenido pistas sobre dónde vivieron los ancestros de Otzi y cómo los humanos pudieron haber emigrado a través de Europa durante la Edad del Cobre, la cual comenzó hace unos 7.000 años. Lo descubierto ha resultado bastante inesperado.

La ascendencia del llamado Hombre de los Hielos se acerca más a la de los modernos sardos (los habitantes de la isla de Cerdeña). Su linaje es muy raro en la Europa continental (sólo el 1 por ciento o menos comparte la misma secuencia) pero es bastante frecuente en el norte de Cerdeña y en el sur de Córcega.

Cerdeña es la segunda isla más grande del Mar Mediterráneo. Se encuentra a unos 190 kilómetros (unas 120 millas) al oeste de la península de Italia y a 12 kilómetros (7 millas y media) al sur de la isla francesa de Córcega.

[Img #7426]
El hallazgo sugiere dos hipótesis: Una es que en algún momento los ancestros de Otzi fueron más predominantes en Europa continental de lo que lo son ahora, y ciertos procesos de selección desconocidos hicieron que desaparecieran por doquier excepto en las citadas islas. La otra hipótesis es que emigraron de forma activa desde la isla hasta el continente. Como no hay evidencias arqueológicas sólidas de ese gran y rápido cambio poblacional necesario para sustentar la primera hipótesis, los investigadores están a favor de la segunda.

Se cree que Cerdeña fue poblada originalmente hace unos 11.000 años por cazadores-recolectores sedentarios. Se ha demostrado que algunas muestras de obsidiana, encontradas mayormente en el territorio continental de Italia y del sur de Francia, proceden del Monte Arci en Cerdeña. Esto implica que hubo comercio entre la isla y el continente. De ser así, los antepasados de Otzi pudieron llegar a Europa como mercaderes.

En esta nueva investigación también han trabajado Peter Underhill, Andrés Moreno-Estrada, Brenna Henn, y Martin Sikora, de la Universidad de Stanford, así como Timothy Harkins de la compañía Life Technologies.


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