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Sábado, 26 mayo 2012
Astronáutica

La astronave Dragon, acoplada a la estación espacial

Con la exitosa captura de la astronave comercial Dragon, la NASA puede decir que dispone por fin de un método alternativo para transportar carga hasta la estación espacial internacional. Después de un impecable lanzamiento, y de un vuelo de aproximación perfecto, diseñado para demostrar sus capacidades de maniobra y técnicas de seguridad, la Dragon fue instalada en uno de los puertos de atraque de la ISS, donde permanecerá varios días.

Tras la apertura de los paneles solares, poco después del despegue, la nave espacial Dragon de la empresa SpaceX fue configurada para una trayectoria de encuentro con el complejo orbital. Desde ese momento, cada etapa de su viaje sería una sucesión de pruebas y demostraciones para certificar que el vehículo estaba listo para utilizarse para lo que fue diseñado: servir de enlace de transporte de carga y pasajeros entre la Tierra y la ISS.

El 24 de mayo, después de haber comprobado que su sistema de localización por GPS funcionaba correctamente, que podía abortar su acercamiento en caso de necesidad, y que podía permanecer a la deriva sin poner en peligro los elementos de la estación espacial, se inició la primera (y arriesgada) parte de la misión. La Dragon sobrevoló a la ISS, y durante ese período, recibió con éxito órdenes desde el interior de la estación,  vía UHF, demostrando el contacto entre ambos vehículos. La maniobra implicó varios encendidos, durante los cuales se simularon varios cambios de velocidad necesarios para el día del acoplamiento, y la capacidad de abortar el acercamiento en caso de emergencia. La nave pasó a unos 2 km y medio de la estación, pero aún así pudo ser observada por las cámaras de la ISS. Los astronautas, por su parte, activaron la baliza luminosa de la Dragon desde su consola de control.

Al día siguiente, la euforia invadió al personal de SpaceX, que veía su sueño cumplido. La Dragon volvió a acercarse a la estación, esta vez de forma definitiva. Tras varios encendidos, se colocó a unos 10 km de distancia, desde la cual volvió a recibir las órdenes de los astronautas para activar su baliza y certificar la existencia de unas comunicaciones estables. Durante las siguientes horas, se repitieron los pasos del día anterior, que llevaron a la nave hasta los 2,5 km de distancia. Recibido el permiso de la NASA, ésta se redujo hasta 1 km, muy despacio, y posteriormente, hasta los 250 metros. Siguiendo el plan de vuelo, la Dragon retrocedió hasta los 235 metros, demostrando la capacidad de aborto. El siguiente paso fue avanzar hasta los 200 metros, y luego hasta los 150. Todo evolucionaba de la forma esperada.

Cuando la astronave se acercó hasta los 30 metros, dificultades en los datos producidos por el sistema LIDAR (perteneciente al de navegación) obligaron a detener la maniobra y retroceder hasta los 70. Esto provocó un cierto retraso según el plan previsto. El análisis de lo sucedido indicó que el módulo JEM japonés producía reflejos que podían confundir a los sensores ópticos del LIDAR.

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Finalmente, se reanudó el acercamiento hasta los 30 metros, y luego hasta los 10 metros, donde se detuvo. El próximo paso sería mover el brazo robótico de la estación, el Canadarm-2, para proceder a la captura. La Dragon desactivó sus sistemas, colocándose en posición de deriva, y evitando cualquier movimiento. A las 13:56 UTC, la NASA confirmaba que el brazo había capturado a la nave, lo que desató la alegría en la Tierra.

Durante las siguientes horas, el brazo desplazaría muy lentamente a la nave hasta alinearla con la zona de acoplamiento, en el módulo Harmony. La Dragon movió también sus paneles solares para evitar interferencias. Allí se fotografió su puerto de atraque para comprobar que estuviera en buenas condiciones. Confirmado este extremo, continuó el acercamiento, hasta que finalmente los dos vehículos entraron en contacto.

Las escotillas no se abrirían hasta que fuera comprobada la ausencia de fugas de aire. Mientras, el exterior de la Dragon sería revisado mediante las cámaras del robot Dextre, en el extremo del Canadarm-2.

La entrada en el interior de la recién llegada ocurriría el sábado. Una vez igualadas las presiones entre los dos vehículos, los astronautas, llevando gafas protectoras, abrieron las correspondientes escotillas a las 09:53 UTC. Don Pettit fue el primero en entrar en la Dragon, seguido de sus compañeros, quienes durante las siguientes horas se dedicarían a inspeccionar la nueva nave.

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