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Jueves, 28 junio 2012
Paleontología

Hasta las bestias más poderosas de la prehistoria tenían artrosis en la vejez

En un nuevo estudio se han encontrado indicios de una enfermedad degenerativa similar a la que en los humanos se conoce como osteoartritis o artrosis, en la mandíbula de un pliosaurio, un antiguo reptil marino que vivió hace 150 millones de años. Nunca antes había sido descrita una enfermedad similar en reptiles fosilizados del Jurásico.

Los autores del estudio, de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, estudiaron un ejemplar gigante de pliosaurio que data del Jurásico. Hallado en Westbury, Wiltshire, Reino Unido, desde su descubrimiento ha sido mantenido en las colecciones del Museo y Galería de Arte de la ciudad de Bristol.

El pliosaurio, de 8 metros de largo, fue una criatura aterradora con una gran cabeza parecida a la de un cocodrilo, un cuello corto, un cuerpo parecido al de una ballena y cuatro potentes aletas para impulsarlo a través del agua lo bastante rápido como para perseguir y atrapar presas.

Con sus enormes mandíbulas de dos metros de largo, y dientes de 20 centímetros de largo, debía ser capaz de despedazar a la mayoría de los demás dinosaurios y reptiles marinos, pero este individuo específico fue la desafortunada víctima de una enfermedad comparable a la artrosis.

Judyth Sassoon, de la Universidad de Bristol, se sintió fascinada con el ejemplar cuando lo vio en las colecciones del museo, y decidió analizarlo a fondo.

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Pronto se dio cuenta de que el trastorno tenía muchos indicios de ser una enfermedad degenerativa similar a la artrosis humana, que erosionó una articulación del lado izquierdo de la boca, desplazando la mandíbula inferior hacia un lado. Este animal evidentemente vivió con una mandíbula torcida durante muchos años, porque en la superficie ósea de la mandíbula inferior hay marcas que delatan dónde impactaban los dientes de la mandíbula superior mientras comía. Es obvio que el animal todavía era capaz de cazar, a pesar de su enfermedad.

Hay varios indicios en el esqueleto que sugieren que el animal pudo ser una hembra de edad avanzada, que desarrolló la enfermedad como parte del proceso de envejecimiento.

En la investigación también ha trabajado el profesor Mike Benton de la Universidad de Bristol.


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