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Jueves, 6 septiembre 2012
Antropología

El 'Homo antecessor' se comía a niños de otros grupos para defender el territorio

Desde hace años se sabe que el Homo antecessor, una especie homínida que vivió hace unos 800.000 años en Atapuerca (Burgos), practicaba el canibalismo, pero nunca ha quedado claro por qué lo hacía. Un estudio publicado en el Journal Human Evolution sugiere que el infanticidio y el canibalismo se practicaron por la defensa y ampliación de un territorio rico en recursos, una conducta que se observa ahora en los chimpancés.

El Homo antecessor contemplaba en su dieta ejemplares de otros homínidos, sobre todo individuos inmaduros a los que sometía a los mismos procesos de carnicería que a los animales. Así se constata en un nuevo estudio que aporta más hipótesis sobre el porqué del canibalismo que practicaba este homínido en la sierra de Atapuerca hace unos 800.000 años.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación, liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha comparado el canibalismo practicado por chimpancés, humanos modernos y casos arqueológicos con las evidencias del nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina (Sierra de Atapuerca) para "explorar las posibles causas que motivaron esta conducta en el Pleistoceno inferior", indica Palmira Saladié, autora principal del estudio e investigadora del IPHES.

[Img #9653]Según el trabajo, publicado recientemente en Journal Human Evolution, no se observan diferencias en el tratamiento de la carne de las carcasas o de los huesos de Homo antecessor con el de otros animales. Los investigadores compararon las marcas de corte y fracturas de los huesos de estos homínidos para el consumo del tuétano (sustancia blanca en el interior de los huesos) con las localizadas en otros animales.

"Las modificaciones encontradas en Homo antecessor y los huesos de otros animales indican que el proceso de carnicería fue el mismo sobre las diferentes especies y que los restos una vez consumidos se descartaban sobre el suelo de hábitat de la misma manera", apunta Saladié.

"Esto sugiere, tal y como ya se publicó en 2010 en la revista Current Anthropology, que los homininos que utilizaron Gran Dolina como campamento cazaban y consumían individuos de otros grupos de manera recurrente, incluyendo esta conducta en su sistema cultural", añade la misma investigadora.

Aunque hay un número creciente de restos humanos con claras evidencias de canibalismo en yacimientos prehistóricos de Europa, este tipo de registro es aún escaso para extraer conclusiones generales. En el caso de conjunto de TD6, la información es la siguiente: "En primer lugar, los diferentes eventos de características similares se llevaron a cabo sucesivamente, y segundo, el consumo de los restos era para fines nutricionales. Ambas inferencias sugieren la naturaleza funcional del canibalismo en este lugar", subraya la experta.

Por otro lado, el equipo observó que los homininos consumidos eran sobre todo individuos inmaduros, entre los que se encuentran varios niños, "lo que indica el consumo de individuos relacionados con un menor riesgo para el agresor durante su captura".

La 'caza' se podría haber producido en un intento de proteger el territorio de grupos de vecinos o de nuevos grupos entrantes en la misma zona. "En el momento del asalto, los atacados probablemente pudieron ser pocos individuos, incluidos niños y adolescentes, acompañados de machos y hembras adultos", señala la científica.

La distribución de edades de los homininos canibalizados no es consistente con la que muestran otros casos de exocanibalismo practicado por grupos de homininos o humanos. En cambio, es similar a los perfiles de edad que se observan en el canibalismo asociado con la agresión intergrupal en los chimpancés.

"Utilizamos una analogía con la conducta de estos primates para proponer que los homininos de TD6 llevaban a cabo ataques de bajo riesgo sobre miembros de otros grupos para defender el acceso a los recursos dentro de los propios territorios y tratar de ampliar estos espacios en detrimento de los grupos vecinos", apunta Saladié.

Según los investigadores, el canibalismo se realizó entre sociedades productivas, estructuradas y jerárquicas, y con cargas simbólicas muy complejas, que poseían mitos en los que el canibalismo se incluía dentro de su concepción del mundo. "Esta complejidad -explica Saladié- no se puede transferir directamente a las sociedades cazadoras y recolectoras del Pleistoceno, para quienes la práctica de esta costumbre puede haber sido impulsada por circunstancias ecológicas, o por la combinación de ambas razones, aunque no son fácilmente visibles en el registro arqueológico". (Fuente: IPHES)



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