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Lunes, 24 septiembre 2012
Política científica

La ciencia, motor de la economía

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Artículo de opinión de Jorge Munnshe 

En épocas de crisis económica, como por ejemplo la que está viviendo España, es un grave error recortar las inversiones en ciencia, ya que éstas acaban generando tarde o temprano beneficios económicos importantes. Rechazar invertir en ciencia equivale a vender la caña de pescar a fin de comprar pescado con el dinero obtenido en la venta. 

En áreas como la medicina es obvio que invertir en ciencia equivale a disfrutar de una mejor salud y un menor riesgo de morir prematuramente. 

Pero incluso dejando de lado todo lo que no sea el dinero puro y duro, la ciencia y la tecnología son también herramientas imprescindibles, sin las cuales es difícil prosperar en el ámbito económico. La historia de los emprendedores con mayor éxito y de los negocios más pujantes se basa a menudo en las nuevas ideas, y éstas pasan casi siempre por la ciencia y la tecnología. En muchos casos, un negocio comienza con un nuevo producto, ya sea un artículo de consumo, un procedimiento de elaboración, o una máquina industrial. Es indudable que un producto innovador puede ser la base para iniciar una provechosa actividad de fabricación o de distribución. Pero para llegar a eso, ha sido necesario invertir primero en investigación científica y desarrollo tecnológico.

No es casualidad que las naciones más poderosas del mundo, incluyendo, por ejemplo, a Estados Unidos, sean también las que tradicionalmente más han promovido que se invierta en ciencia. Las dos cosas, ser una nación poderosa, e invertir en ciencia, van unidas. El número de patentes obtenidas suele ir parejo al nivel económico.

Renovarse o morir, esa es hoy en día la regla de oro en la despiadada arena de los mercados donde compiten los modernos gladiadores. Mantener la capacidad competitiva pasa a menudo por innovar en los productos y en los procesos de fabricación, y eso exige una labor permanente de investigación y desarrollo. En otras palabras: Sin ese suero vivificante que es la ciencia, el tejido industrial se marchita.

Por eso, los países donde se invierte lo suficiente en ciencia prosperan más que los que no se toman ese esfuerzo. 

Ni siquiera es necesario invertir sólo en unos campos específicos que a priori parezcan los más rentables. La historia ha dado infinidad de casos rentables de hallazgos científicos extravagantes que tiempo después han acabado encontrando aplicaciones prácticas insospechadas, y de nuevas tecnologías que han acabado sirviendo para muchas más cosas que aquellas para las que fueron diseñadas originalmente.

Todo conocimiento científico es útil. Eso deberían tenerlo bien claro los gobernantes. Si la especie humana logró imponerse sobre todos sus rivales y hasta depredadores, que de forma innata estaban mejor equipados físicamente para sobrevivir, fue gracias a conseguir una ventaja evolutiva que, por ahora, ninguna otra forma de vida en la Tierra ha igualado: La especie humana desarrolló la ciencia y la tecnología. Estudiar el fuego hasta descubrir cómo generarlo, fabricar la primera hacha de sílex, inventar la rueda, la agricultura, la ganadería, y obtener muchos otros logros científicos, alteraron el rumbo de su evolución natural impidiendo que se extinguiera y convirtiéndola en la forma de vida dominante del planeta.

La ciencia puede resolver los grandes problemas de la humanidad, incluyendo los económicos. 


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Acerca del autor de este artículo: Jorge Munnshe (nacido en Catalunya, España, en 1965) es escritor y periodista científico y cultural, especializado en nuevos o futuros avances de la ciencia y la tecnología, enigmas científicos y la vanguardia cultural. Aborda estos temas desde el terreno del ensayo y la divulgación con sus artículos y algunos de sus libros, y desde el de la ficción con novelas y relatos. Tiene publicados varios libros y alrededor de un millar de artículos. Textos suyos han aparecido en volúmenes impresos, en una cincuentena de revistas de papel y en numerosas publicaciones en formato electrónico. La mayor parte de su producción ha sido editada en español, pero algunos de sus escritos están publicados en otros idiomas, como por ejemplo inglés, francés, ruso y catalán. Ha sido galardonado con diversos premios por su actividad. Ejerció durante algún tiempo de corresponsal para un equipo que realizaba un programa radiofónico en la Radio-Televisión Estatal Rusa (antes Soviética) y uno televisivo en la Televisión Nacional (antes Regional) de Ucrania. Cofundó Amazings.com en 1996 y Noticiasdelaciencia.com en 2011.

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