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Jueves, 3 marzo 2011
Psicología

Cuantas más veces un testigo explica lo que ha visto, más se distorsionan sus recuerdos

Para las personas que han presenciado un crimen, lo mejor sería que no le contaran a nadie lo que han visto, excepto a la policía. Al contrario de lo que pueda parecer, el recuerdo que una persona tiene de un suceso no mejora al volver a relatar la historia. En vez de eso, el riesgo de relatarla incorrectamente se incrementa cuantas más veces se narre y se discuta sobre ella. Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un nuevo estudio.

"Los testimonios más precisos son de personas que han visto un crimen y han narrado por escrito lo sucedido antes de volver a relatarlo o de comentarlo con alguien", afirma Farhan Sarwar de la Universidad de Lund, en Suecia.

Sin embargo, es bastante inusual que un testigo haga esto. Por el contrario, muchos tienden a contarles a sus personas más allegadas o próximas lo que han visto, y a debatir con éstas el suceso. Un ejemplo de cuán equivocados pueden llegar a estar los testigos que relatan una y otra vez lo que recuerdan haber visto es el de las descripciones hechas por los testigos oculares sobre el asesino que acabó en 2003 con la vida de la ministra de Asuntos Exteriores sueca Anna Lindh. Los que estaban ahí y vieron al asesino coincidían en que éste vestía ropa militar. Cuando se examinaron las imágenes de cámaras de seguridad de la tienda, se pudo ver que en realidad vestía ropa deportiva común.

La investigación de Farhan Sarwar muestra que los testigos oculares son particularmente malos para recordar los detalles, como qué vestía el autor del delito o qué arma usó. Son mejores para recordar los eventos cruciales.

Un testigo que ha contado su historia muchas veces puede estar cada vez más seguro de los detalles del crimen. Esto puede tener consecuencias devastadoras para las pesquisas policiales sobre un crimen, ya que la policía da gran importancia a cuán seguro está un testigo sobre lo que ha visto.

Farhan Sarwar también ha desarrollado un método para calcular las probabilidades de que el relato de un testigo sea correcto. Este trabajo lo ha llevado a cabo junto a su colega Sverker Sikstrom. Él ha escrito un software que usa algoritmos para proporcionar una estimación de cuán probable es que un testigo haya recordado correctamente los hechos que ha presenciado.

Cuando dicho programa informático esté lo bastante perfeccionado, podrá procesar con rapidez una gran cantidad de testimonios registrados.


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