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Jueves, 2 mayo 2013
Zoología

Los nervios responsables de la extraordinaria capacidad sensorial de los rostros de cocodrilos y caimanes

Cocodrilos y caimanes tienen en sus caras nervios tan sensibles que pueden detectar a metros de distancia la caída de una sola gota de agua en la superficie de una laguna. Estas bestias se valen de esa portentosa capacidad para detectar a sus presas.

Ahora, un nuevo estudio ha medido el conjunto de nervios responsables de esta función, lo cual ayudará a los biólogos a conocer mejor cómo interactúan con su entorno cocodrilos, caimanes y quizá otros animales actuales, así como los dinosaurios y los cocodrilos de millones de años atrás.

El equipo de Ian George y Casey Holliday, de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, ha hecho mediciones pioneras relacionadas con el tamaño del nervio trigeminal.

Al compararlo con el de los humanos, el nervio trigeminal de los cocodrilos es enorme.

La clave de estas mediciones es un orificio natural específico en el cráneo. El nervio trigeminal nace en su interior, pero debe atravesar un orificio grande antes de ramificarse para llegar a la piel del rostro del cocodrilo. Examinando cómo se relacionan entre sí el tamaño del cráneo, el del cerebro y el del ganglio, los científicos pueden estimar cuán sensible es el rostro.

[Img #13335]
A la postre, Holliday espera medir este nervio en otras especies antiguas y contemporáneas para averiguar más cosas sobre el comportamiento animal.

George afirma que este orificio en los caimanes es muy similar en tamaño o incluso más grande que el orificio presente en ciertos dinosaurios, a pesar de que estos últimos tenían cráneos mucho más grandes. Esto podría dar a los científicos más información sobre cuán bien los dinosaurios podían detectar pequeñas sensaciones en el rostro. Con ello, los científicos pueden comenzar a reconstruir la evolución de este nervio y el mecanismo utilizado por los cocodrilos.

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