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Lunes, 13 mayo 2013
Blogosfera

Los peligros de no tener varios dominios para un mismo blog

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Artículo escrito por Jorge M. Colome 

Mantener un blog o web durante años, redactando y publicando en él varios artículos cada semana, es un duro esfuerzo como bien saben los blogueros en esa situación. Y sin contar el tiempo que se dedique a promocionarlo.

Esos esfuerzos, con el paso de los años, hacen que aumente el número de lectores del blog, que periódicos y otros medios lo adopten como referencia informativa en la temática que trate, y en definitiva que el trabajo de todos esos años se traduzca en prestigio para él.

Pero un blog o web depende de un nombre de dominio, que el público asocia con el propio blog. Y eso lo hace vulnerable no sólo a la ciberocupación (cybersquatting) o al phishing, sino también a otras formas de imitación malintencionada.

Muchos blogueros se conforman con la dirección de su blog en los dominios de plataformas como Blogger o WordPress. Otros registran como dominio .com el nombre de su blog, pero muy pocos lo registran además con la extensión de dominio de su país, por ejemplo .es si se trata de España, ni tampoco suelen registrar el dominio con todas las demás extensiones de uso destacado, como son .net, .org, y .info. Lo habitual es registrar un solo dominio para el blog. Y ello entraña un gran peligro, sobre todo si el nombre es inusual en vez de ser una palabra de uso común en el idioma del bloguero.

Pongamos por caso que un bloguero español registra un dominio .com con un nombre determinado, que no es ninguna palabra común descriptiva de los temas tratados por el blog sino un vocablo que como tal no existe en su idioma y al que en este artículo vamos a referirnos como "Nombredeldominio".

Con el paso de los años, su blog Nombredeldominio.com, dedicado a la divulgación de una temática específica, gana reputación entre el público interesado en dicha temática.

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LA JUGADA

Un día, un compatriota suyo, con el que jamás ha tenido relación alguna o conoce sólo de haber conversado brevemente con él en algún encuentro de blogueros o haber intercambiado algún mensaje, registra el dominio Nombredeldominio.es y monta allí un blog de precisamente la misma temática que Nombredeldominio.com. Además, muy a menudo presenta públicamente su blog como Nombredeldominio, a secas. En consonancia con esto último, evita en su blog cualquier referencia al blog veterano. Por supuesto no advierte en su blog que éste no está relacionado en modo alguno con el blog veterano pese a tener su mismo nombre.

Lógicamente, la confusión que se genera en el público entre ambos blogs es inevitable, sobre todo en el público del país, España en el caso del ejemplo. Para mucha gente, no hay diferencia entre dos nombres inusuales de dominio, creados ambos en el mismo país, y dedicados ambos al mismo tema y en el mismo idioma, cuya única diferencia sea que uno tiene la extensión .com y el otro .es. Los periódicos, revistas y casi cualquier organización de cierto peso, suelen tener registrado su dominio con la extensión .com y con el resto de las principales, incluyendo la de su propio país. Es fácil para mucha gente creer que el blog Nombredeldominio.com y el blog Nombredeldominio.es son el mismo, o simplemente que el nuevo blog ha sido creado por el autor o autores del primero, o por nuevos colaboradores, a modo de complemento de éste.

La situación de confusión generada ante la creación del nuevo blog perjudica obviamente al autor del blog veterano, que ve como gente que se entera de su blog por las muchas y valiosas referencias al mismo presentes dentro y fuera de internet, acaba yendo a visitar al nuevo en vez de al suyo.

A partir de entonces, el autor del blog veterano ya no le podrá sacar a sus méritos con el blog, ni a sus esfuerzos promocionándolo, todo el partido que le estaba sacando, ya que una parte de los frutos que eso genere no serán para el blog veterano sino para el nuevo, gracias a la confusión entre ambos. Lo mismo ocurrirá si invierte dinero en rediseñar su blog, en publicidad para darlo a conocer a nuevos públicos, o simplemente en pagar a sus colaboradores una remuneración por los artículos que escriben para él o por las ilustraciones que confeccionan para el mismo.

Esa situación de tener al nuevo blog pegado al veterano como una lapa puede hacer incluso que el creador del blog veterano, si quiere evitar desperdiciar esfuerzos y dinero que acaben beneficiando al dueño del nuevo blog en vez de a él, se vea impelido a usar para el suyo un dominio complementario (del que esta vez sí haya registrado todas las extensiones importantes), en un intento de reducir la confusión de la que se aprovecha el autor del nuevo blog y que perjudica al del veterano.

El autor del blog veterano también puede ver dañada su reputación si el autor del nuevo  publica artículos de mala calidad o en los que ataca a medios, instituciones y entidades varias. Los contenidos de mala calidad en el nuevo blog pueden hacer disminuir el prestigio del blog veterano y restarle a su autor ingresos por publicidad y por otros conceptos, que dependen de ese prestigio alcanzado con los años. Al mismo tiempo, los medios, instituciones y entidades atacados en artículos publicados por el nuevo blog pueden creer equivocadamente que el veterano está tan implicado en esos desmanes como el nuevo blog, y no molestarse siquiera en contactar al autor del blog veterano para asegurarse de que aprueba lo que se publica contra ellos en el nuevo blog, limitándose a cancelar futuras ofertas de colaboración que de otro modo le habrían hecho al autor del blog veterano, y muchas veces sin que éste llegue a enterarse siquiera de que se le han cerrado esas puertas.

El autor del nuevo blog, por su parte, pasa de la noche a la mañana a gozar de un gran prestigio, al confundírsele con el autor del blog veterano. La confusión entre ambos hace no sólo que el nuevo reciba tráfico extra a expensas del veterano, sino que también le otorga al dueño del nuevo la oportunidad de intentar explotar económicamente en su favor el prestigio del blog veterano. Cuando entra en escena el dinero, las cosas se vuelven más problemáticas. Hasta entonces, podría tratarse de una simple chiquillada de un bloguero que intenta ser famoso durante un tiempo a costa de otro. Pero cuando al dueño del blog nuevo le surge esa oportunidad de ganar dinero a partir del prestigio del blog veterano, puede llegar incluso a fundar para tal menester una empresa (con un nombre que, como no, incluya Nombredeldominio y que, por supuesto, opere en el mismo sector temático al que está dedicado el blog veterano). Otras empresas también pueden acudir al festín. Y de este modo, se crea una red de captación de dinero a costa del nombre del blog veterano, cuyo autor puede ver así saboteadas sus propias oportunidades de obtener beneficios económicos de su página después de años de esfuerzos invertidos en elaborar posts y en hacer crecer la popularidad y el prestigio de su blog y del nombre de dominio a él asociado.

EXCUSAS

Ante la situación creada por el nuevo blog, el autor del blog veterano se verá obligado a alertar del riesgo de confusión entre ambos, y a aclarar públicamente que no hay ninguna relación entre los dos, lo que despertará en terceros la sospecha obvia de que el blog nuevo ha adoptado el mismo nombre del veterano para aprovecharse del prestigio de éste.

Enfrentado a esta situación, y sin poder ya seguir permaneciendo en silencio sobre la duplicidad de nombres de dominio, el autor del blog nuevo recurrirá a excusas, de entre las cuales las más frecuentes son éstas:

1) Alegar que cuando creó el nuevo blog desconocía la existencia del veterano (o que quizá años atrás sí lo visitó en alguna ocasión o supo de él por terceros, pero que se había olvidado del blog veterano por completo) y que por tanto es pura casualidad que él escogiera como nombre de su nuevo blog el mismo nombre que venía usando desde años atrás el blog veterano. Es la excusa más fácil pero también la que menos puede disimular su falsedad, sobre todo cuando concurren todas estas circunstancias:

- El nombre no consiste en una o varias palabras comunes descriptivas de la temática tratada por ambos blogs, sino que es una palabra que no existe en el idioma propio ni posee de por sí ningún significado relativo a la temática tratada por ambos blogs. Es un nombre lo bastante raro y original como para que el autor del blog veterano lo pueda registrar incluso como marca. Ante un nombre así, las probabilidades de coincidencia por puro azar son muchísimo más remotas que si el nombre consistiera en una o varias palabras comunes del idioma propio y descriptivas de la temática tratada en ambos blogs.

- El blog veterano, Nombredeldominio.com, ya era bien conocido públicamente en el sector temático de ambos blogs cuando el autor del nuevo blog registró Nombredeldominio.es. Por ejemplo, artículos del primero ya se reeditaban en revistas de papel, periódicos de papel, webs y otros medios, al blog veterano ya se le mencionaba en radio, televisión, ponencias en congresos, publicaciones académicas, webs de instituciones docentes, libros de papel, y tesis doctorales, y también había recibido ya premios y/o distinciones.

- Al poco de aparecer el nuevo blog, el creador de éste y/o algunos de sus colaboradores principales hicieron declaraciones contradictorias (al no haberse puesto todos de acuerdo sobre qué excusa dar), recogidas en mensajes de email, twitts, y otros soportes, en las que admitieron conocer al blog veterano desde años antes de la creación del nuevo (y donde ofrecían explicaciones alternativas sobre la decisión de darle al nuevo blog el nombre del veterano).

- Años antes de la creación del nuevo blog, el dueño de éste y/o algunos de sus colaboradores principales reeditaron artículos del blog veterano, en foros o blogs, con una indicación clara de su procedencia. En aquella época también enviaron mensajes al autor del blog veterano.

- Años antes de la creación del nuevo blog, el dueño de éste y/o algunos de sus colaboradores principales incluyeron, en sus posts en blogs o foros, links hacia el blog veterano u otras referencias sobre el mismo.

- Cuando se registró el dominio Nombredeldominio.es para el nuevo blog, al escribir "Nombredeldominio" en la ventana de búsqueda de cualquier buscador, la primera referencia que aparecía en la primera página de resultados era precisamente "Nombredeldominio.com". Se hace difícil creer que si el creador del nuevo blog cuidó detalles del lanzamiento de este nuevo blog como la confección de camisetas con el nombre del blog, no hubiera reparado en que ya existía otro blog de nombre idéntico y del mismo tema, idioma y país desde años antes.

- Desde que el creador del nuevo blog registró a su nombre el dominio Nombredeldominio.es hasta que estableció allí dicho blog, transcurrieron meses. La creación de ese blog no fue pues un acto precipitado, improvisado y alocado, como habría sido escoger y registrar el nombre en un arrebato, sin molestarse siquiera a ponerlo en un buscador para ver si ya estaba siendo usado, y a las pocas horas tener el blog creado para acto seguido comenzar a anunciarlo públicamente, hasta darse cuenta al día siguiente de la duplicidad de nombres.

- Pongamos que, a pesar de todo, la elección del nombre del nuevo blog sí fue una casualidad extraordinaria.

Aceptemos que el creador del nuevo blog, pese a llevar años activo en internet y en el sector temático del blog veterano, por una acumulación desafortunada de circunstancias no se percató de la existencia del blog veterano, que además el azar le llevó a escoger como nombre una palabra rara que no existe en el idioma propio ni posee de por sí ningún significado relativo a la temática del blog pero coincide con el nombre de un blog de la misma temática, idioma y país, en funcionamiento desde muchos años atrás, y que además no tuvo la curiosidad (ni la prudencia) de escribir en un buscador el nombre que quería para su nuevo blog.

O, alternativamente, aceptemos que la mente le jugó una mala pasada. Sí conoció en el pasado al blog veterano, pero luego olvidó su existencia, y cuando meditó sobre qué nombre darle a su nuevo blog (y qué dominio registrar) escogió de modo subconsciente y por influencia subliminal el nombre de un blog que le gustaba pero cuya existencia había olvidado. Y además no tuvo la curiosidad (ni la prudencia) de escribir en un buscador ese nombre que quería para su nuevo blog.

Aún admitiendo esta cadena asombrosa de circunstancias fortuitas, la excusa no explica la insistencia del dueño del nuevo blog en usar públicamente muy a menudo "Nombredeldominio" a secas, sin especificar ".es", incluso después de recibir las quejas del propietario del blog veterano. O sea que, en vez de intentar diferenciarse del blog veterano al descubrir la duplicidad de nombres, actúa de un modo que precisamente alimenta la confusión entre ambos blogs. Si nunca le movió la intención de copiar el nombre del blog veterano, ¿por qué alimenta la confusión entre ambos?

2) Afirmar que el blog veterano ya no estaba activo. Es una excusa muy fácil de desmontar. Basta comprobar si ese blog llevaba mucho tiempo sin actualizarse cuando se creó el nuevo, o si, por el contrario, se venían publicando posts con frecuencia y regularidad en las fechas en las que apareció el nuevo blog. Una variante de esta excusa es intentar presentar como una web muerta a una web que, aunque del todo activa, tiene un diseño anticuado, por ejemplo "noventero". Si el blog o web en cuestión tiene por objeto tan sólo publicar textos, su autor puede perfectamente no sentir la necesidad de cambiar el diseño. Después de todo, internet está llena de webs con diseño muy nuevo y sofisticado, pero sin apenas contenido, y con tráfico ínfimo. Además, a algunos webmasters veteranos puede gustarles ese aire noventero, hoy en día ya casi Vintage o Clásico y que muy pocas webs poseen en la actualidad.

Por otra parte, el mero hecho de que un blog o web lleve mucho tiempo sin actualizarse, no quiere decir que esté abandonado. El bloguero puede haber hecho una pausa en su actividad por motivos personales, y reanudar su actividad tiempo después. O una web puede estar planteada como un libro en vez de como una revista, ofreciendo una colección de contenidos para consulta, sin necesidad de agregar nuevos contenidos, y seguir teniendo un buen tráfico, dando incluso ingresos económicos a su dueño si tiene publicidad colocada en su web. El propio hecho de que el dominio siga existiendo significa que el dueño paga periódicamente la renovación del mismo, o que al principio pagó varios años por adelantado.

En cualquier caso, adoptar el mismo nombre que un blog del mismo tema, idioma y país, tratando de usar como justificación que parece no estar ya activo, denota que el autor del nuevo blog no tiene reparos en que le confundan con el autor del primer blog, y que incluso cuenta con que si éste ya no tiene tiempo o ánimos suficientes para seguir posteando en el blog, tampoco los tendrá para tomarse el trabajo de intentar deshacer la confusión entre ambos blogs. En definitiva, será una forma fácil de apropiarse del prestigio amasado durante años por el primer bloguero sin que éste ofrezca resistencia.

3) Argumentar que el motivo por el que escogió ese nombre para su blog y dominio no fue imitar el nombre de dominio del blog veterano, sino que lo hizo porque esa palabra, aunque no sea un vocablo de su idioma ni posea de por sí ningún significado relativo a la temática del blog, tiene para el autor del nuevo blog un significado especial, derivado de alguna anécdota que vivió, circunstancia personal, etc., que hace idónea y de su agrado esa palabra específica como nombre de su blog. La excusa es bastante buena, siempre y cuando el bloguero pueda avalar de manera convincente su afirmación. El punto débil, sin embargo, sigue siendo el mismo: Ha decidido adoptar un nombre que ya está siendo usado desde hace años por otro blog de la misma temática y en el mismo idioma y del mismo país.

4) Intentar hacer ver que el nuevo blog es mejor (o esgrimir que tiene un diseño más moderno) que el veterano, y que por eso tiene más derecho sobre ese nombre usado por ambos. El problema es que fue el dueño del nuevo blog quien decidió llamarlo igual que el blog veterano, no al revés. Además, si es mejor, ¿para qué iba a escoger ese nombre a sabiendas de que su blog seria confundido con otro peor?

5) Esgrimir que el nuevo blog tiene más colaboradores, y escudarse en la fuerza del número para justificar lo que se está haciendo. O esgrimir que al nuevo blog lo respalda una empresa potente, e intentar aplicar la ley del más fuerte para atribuirse más derechos sobre ese nombre usado por ambos blogs. Sin embargo, los argumentos de esta clase siguen sin poder refutar la idea de que se ha escogido el nombre del blog veterano para aprovecharse de él. Y además transmiten un cierto aire despótico, como de imperio conquistando una nación para apropiarse de sus recursos con la justificación de que tiene el derecho de hacerlo porque es más poderoso que el país invadido.

6) Quitarle importancia a la duplicidad de nombres, como si fuera algo comparable a los casos de personas que tienen un mismo apellido inusual pero no están emparentadas. Es un argumento muy endeble. Para empezar, heredar un apellido no es lo mismo que escoger un nombre para un blog, una revista, o una marca. Y la duplicidad de nombres en casos como el descrito en este artículo no es para nada una simple anécdota sin mayor trascendencia. No sería normal en absoluto encontrarse en el quiosco dos revistas distintas, una nueva y otra que ya lleva años en el mercado, pero ambas con igual nombre, igual temática, igual idioma y editadas en el mismo país. Con los blogs no hay nada que justifique que esta misma situación deba verse como algo normal y correcto.

Además, en muchos casos para un bloguero su blog es casi una identidad personal en la blogosfera, como queda demostrado por el hecho de que en los encuentros de blogueros, estos no suelen presentarse entre ellos por su nombre y apellidos sino por el nombre de sus respectivos blogs, ya que así es más fácil saber quién es quién. De igual modo, para muchos blogueros, su blog es uno de los elementos que les definen como las personas que son. Y una parte de su propia vida está reflejada en el blog. Ser víctimas de la jugada descrita es también sufrir un ataque contra su identidad y un intento de borrar esa parte de su vida.

7) Más difícil será buscar excusas para hechos como por ejemplo que el dominio del nuevo blog (solo el dominio, no su contenido) esté en venta por más de mil euros cuando lleva sólo varios meses funcionando.

LOS PUNTOS DÉBILES DE MUCHOS BLOGS

El principal punto débil de muchos blogs es el ya adelantado en el principio de este artículo: Carecen de dominio propio o sólo poseen uno, en vez de tener los de todas las extensiones más importantes (como mínimo .com, .net, .org, .info y la principal de su país).

El propio prestigio del blog puede poner a éste en el punto de mira de los desaprensivos. Bastantes blogueros se limitan a postear sin revisar el impacto público de sus posts, sobre todo el que se genera fuera de la blogosfera, y puede que el día en que se den cuenta de que poco a poco se han vuelto prestigiosos sea el día en el que descubren que les ha surgido un imitador que ha creado un blog de igual nombre e igual tema.

Lo más triste es cuando ese imitador o algunos de sus colaboradores son blogueros con quienes ha tratado en el pasado y que ahora se comportan como si sufrieran de amnesia selectiva respecto a la coincidencia de nombres entre ambos blogs y el hecho de que el veterano es muy anterior al nuevo. Este fenómeno de los "amigos" que "olvidan" que el blog veterano es muchos años anterior al nuevo, y que pasan de adular al blog veterano a intentar usurpar su prestigio en favor del blog nuevo, es la consecuencia de un punto débil, a menudo pasado por alto, y que muchos blogueros tienen: Ser excesivamente confiados. "¿Quién haría una jugada tan sucia como ésta?" es lo primero que, con incredulidad, muchos blogueros piensan cuando se les plantea el peligro de que alguien, algún día, "clone" el nombre de su blog para un blog del mismo tema, idioma y país, a fin de intentar apropiarse del prestigio que se han forjado después de años de esfuerzos. Sin embargo, estas cosas suceden. Como en cualquier profesión o actividad, aunque la amplia mayoría de blogueros sea gente honrada, siempre hay algunas manzanas podridas. Y esa jugada sucia no tiene por qué hacerla un bloguero de un país distante; puede, y de hecho es más útil para crear el engaño, ser obra de un compatriota. Incluso no es raro que la víctima le haya conocido personalmente a él o a alguno de sus colaboradores en un encuentro de blogueros, y menos raro aún que haya tenido algún contacto con él vía email, chat, foros, redes sociales y demás.

Ante esa situación, la gran incógnita que asalta a la víctima es: "¿Por qué esa persona me ha hecho una jugada tan sucia? ¿Cómo puede ser que se haya vuelto tan ruin, con lo simpático y amistoso que era?" Aquí subyace un problema muy común a la hora de juzgar a las personas. Mucha gente confunde simpatía con honradez. Y no son lo mismo. Una persona puede ser fría y distante, pero honrada. Alguien puede ser simpático, amistoso y agradable, pero también estafador. De hecho, el buen estafador debe ser simpático, amistoso y agradable para seducir a sus futuras víctimas. Muchos corruptos y estafadores tienen el don de encandilar a la gente a través de esas cualidades, obteniendo así más fácilmente cómplices para sus tejemanejes en el primer caso, e incautos a los que desplumar en el segundo.

Es fácil que un bloguero juzgue a otro como un buen tipo basándose sólo en que se ha mostrado simpático con él, ya sea en internet o ya sea en persona durante algún encuentro de blogueros. Pero a las personas no se las puede juzgar por la simpatía que exhiban al conversar con ellas, sino por sus actos. Alguien que es simpático y agradable con nosotros pero que al mismo tiempo hace jugadas sucias contra otros blogueros, no es una persona de fiar. La falta de ética de un sujeto así debería encender la luz roja de alarma entre sus "amigos". Porque para este tipo de sujetos, el "amigo" de hoy puede ser la víctima de mañana si surge una oportunidad apetitosa. Como dice el refrán, "La ocasión hace al ladrón", y ante la oportunidad de apropiarse del nombre y prestigio de un blog ajeno, el bloguero simpático de quien no deberíamos habernos fiado puede hacer su jugada.

PELIGROS DE COLABORAR PARA UN BLOG QUE HA USURPADO EL NOMBRE DE OTRO

Un nuevo blog que toma su nombre del de un blog veterano de la misma temática, idioma y país, atraerá de inmediato a sujetos de la misma calaña que el dueño del nuevo blog, que aplaudirán la jugada y se aprestarán a sacar tajada como colaboradores principales del nuevo blog o incluso como cofundadores de éste, ayudando al lanzamiento público del mismo y a explotar en su provecho el nombre del blog. Ni el dueño del nuevo blog ni sus colaboradores principales tienen por qué ser blogueros casi desconocidos. Puede tratarse de gente que cuenta ya con cierto éxito en el sector pero a la que una ambición desmedida le mueve a jugar sucio con tal de conseguir más y más con el mínimo esfuerzo. Hasta puede haber alguna empresa del sector entre los colaboradores principales. Algunos pueden haber tenido actuaciones sospechosas en el pasado, y otros no. Pero en situaciones como ésta, se revela claramente qué clase de personas son en realidad.

El nuevo blog también puede atraer a blogueros o aspirantes a bloguero que desaprueben la jugada y que jamás la habrían hecho, pero que cedan a la tentación de aprovechar la oportunidad de ganar prestigio sin tener que currárselo durante años. Colaborar a bombo y platillo para el nuevo blog puede dar el pego y que parezca que en realidad lo han estado haciendo desde hace muchos años en el blog veterano en el que nunca han publicado y desde el que no se recomiendan artículos suyos. Ver a otros aprovechándose del nombre del blog veterano puede animarles a hacerlo ellos también, ya que formar parte de un grupo lo bastante numeroso de colaboradores del nuevo blog les hace sentirse camuflados en la muchedumbre y eso anestesia sus escrúpulos. El fenómeno es bien conocido en sociología y en psicología de grupos. Es, por ejemplo, el detonante de los saqueos perpetrados por una multitud, o el de una red de corrupción muy extendida; robar cuando todos lo hacen parece menos grave que robar cuando nadie más lo hace.

Por último, el nuevo blog también puede atraer a colaboradores que crean estar ante el blog original o una franquicia autorizada del mismo, y que debido a ello aportarán posts para el nuevo blog.

Tanto si conocen la verdadera situación del nuevo blog como si la desconocen, todos sus colaboradores afrontan unos mismos riesgos. A ojos del dueño del blog veterano y de terceros, pueden aparecer como cómplices del creador del nuevo blog. Publicar un artículo en un blog que toma su nombre del de un blog veterano del mismo tema, idioma y país, es exponerse a ser considerado un tramposo como se le considera al dueño del nuevo blog.

Pero además, si el nombre del blog veterano es marca registrada, los colaboradores del nuevo blog pueden ver su imagen dañada por los problemas legales que sufrirá el dueño del nuevo blog.

No ayuda en nada a la imagen de los colaboradores del nuevo blog que la forma típica de obrar de la gente tramposa como el dueño del nuevo blog sea seguir intentando aprovecharse contra viento y marea del nombre del blog veterano. Al dueño del nuevo blog no le importa quedar en evidencia ante quienes se percatan de que el nuevo blog no tiene ninguna relación con el blog veterano, porque confía en que seguirá encontrando gente que confunda su blog con el veterano.

Publicar en un blog engañoso como el descrito, o en cualquier blog que incluya entre sus tácticas de promoción el cybersquatting o ciberocupación, acaba perjudicando más que beneficiando la reputación del autor del post, por más popularidad que pueda ganar al principio cuando el fraude aún no se ha destapado. El público, los medios de comunicación y las instituciones le otorgan poca credibilidad a lo publicado en sitios así, ya que la veracidad de lo publicado queda automáticamente en entredicho por la falsedad que encierra el propio nombre del blog o web. Poca credibilidad y un pobre sello de calidad ofrece un blog que recurre al engaño sobre sí mismo como parte de su estrategia promocional y comercial. En definitiva, publicar en un blog así puede hacer que al colaborador se le cierren puertas profesionales ante la sospecha de que si no tiene escrúpulos para colaborar en un blog de esa clase, tampoco los tendrá para incumplir contratos editoriales de publicación o incluso para incurrir en algún plagio.

Publicar en un blog de esta clase un artículo firmado por un profesional de la materia tratada en el texto transmite además la idea, cierta o equivocada, de que el autor de dicho artículo es un profesional de bajo perfil que, no logrando que le publiquen sus artículos en revistas, webs o blogs legítimos, debe recurrir a publicarlos en un blog que se presenta con el nombre de otro blog ajeno y que se nutre del cybersquatting o ciberocupación.

Respaldar públicamente un blog fraudulento como el del ejemplo, aunque sólo sea colocando un enlace hacia él desde el blogroll de nuestro blog, o retwitteando sus posts, o dándole al "Me Gusta" en Facebook, mina nuestro propio prestigio como blogueros, y aumenta el riesgo de que la gente nos crea capaces de copiar nombres de blogs ajenos para aprovecharnos de su prestigio.

FORMAS DE PROTEGERSE

La forma más fácil de proteger contra imitadores el nombre de un blog es registrarlo como dominio en todas las extensiones importantes, como mínimo .com, .net, .org, .info y la principal del país del bloguero (por ejemplo .es en el caso de España). Registrarlo además con extensiones adicionales, como por ejemplo .biz, otras del país del bloguero y hasta la de la región del bloguero dentro del país, ofrece mayor seguridad. También puede resultar conveniente registrarlo con otras extensiones, más especializadas. Por ejemplo, un blog que sea muy conocido por sus podcasts estaría mejor protegido si el dominio se registrara también con las extensiones .fm y .am, que son territoriales (Estados Federados de Micronesia, y Armenia, respectivamente) pero también se usan a menudo por emisoras de radio, por coincidir con las siglas FM (Frecuencia Modulada) y AM (Amplitud Modulada). Para televisión, o para actividades audiovisuales en general, puede ser conveniente registrarlo con la extensión territorial .tv, de Tuvalu pero muy usada también para canales de televisión y actividades relacionadas.

¿Qué es un fastidio tener que pagar por un montón de dominios y usar sólo uno? Pues sí, pero se evita que los mangantes del prestigio ajeno se adueñen del nombre del blog, una parte vital de su identidad.

En algunos casos, si el nombre del blog es lo bastante original, también se puede registrar como marca. Los trámites para ello no son tan caros ni tan difíciles como pueda parecer, y la protección que pasa a tener el blog es muchísimo mayor, haciendo ilegales muchas de las prácticas de juego sucio que de otro modo los mangantes del prestigio ajeno podrían mantener en práctica por tiempo indefinido, y permitiendo en consecuencia llevar a juicio con facilidad a esos imitadores.

Presentar una denuncia contra un bloguero que usa para su blog el nombre del nuestro puede parecer una medida extrema, pero muchas veces es la solución más eficaz para acabar de una vez por todas con el problema, y además el autor del blog veterano tiene derecho a defenderse cuando todo lo demás falla y el autor del nuevo blog sigue explotando en su provecho el nombre del blog veterano aún sabiendo que es marca registrada.

Las grandes webs y los medios periodísticos en general tienen sus nombres registrados como marca. Entre los blogs, es mucho menos frecuente. Sin embargo, bastantes blogueros harían bien en registrar como marca el nombre de su blog, al menos en aquellos casos en los que el nombre sea lo bastante original como para que la oficina de patentes y marcas apruebe registrarlo.

Tener el nombre del blog como marca registrada impide también que otras personas, sin permiso del bloguero dueño de la marca, usen el mismo nombre de su blog, o nombres muy parecidos, para otros blogs, webs, revistas y medios en general. También impide que personas y entidades hagan otras cosas sin permiso del bloguero, como por ejemplo organizar eventos de la misma temática sobre la que trata el blog, usando como nombre del evento el del blog.

La solicitud de registro de marca se puede cumplimentar del modo que mejor proteja los intereses específicos de cada blog.

Gracias a la protección ofrecida por la marca, el blog queda a salvo de quienes desean copiar su nombre para aprovecharse de su prestigio amasado durante años de esfuerzos del bloguero.



Acerca del autor de este artículo:
Jorge M. Colome es escritor y periodista. Cofundó Amazings.com en 1996 y Noticiasdelaciencia.com en 2011. Es autor de artículos en decenas de revistas de papel, incluyendo Muy Interesante, On Off, el diario El País, Tecno 2000, Historia y Vida, Universo, Spaceflight (en inglés, editada en el Reino Unido), Revue et Corrigée (en francés, editada en Francia), y otras. Es autor de libros publicados en editoriales como por ejemplo el Grupo Anaya. También ha ganado diversos premios por sus obras, y ha intervenido en programas de radio y televisión.


Este artículo especial puede ser reproducido gratuitamente en cualquier medio, con la única condición de reproducir también el nombre del autor, el crédito de la foto, e indicar la dirección de nuestra web: http://noticiasdelaciencia.com



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