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Lunes, 27 mayo 2013
Astronáutica

Gran Enciclopedia de la Astronáutica (100): Mercury, Proyecto (I)

Mercury, Proyecto (I)

Programa tripulado; País: EEUU; Nombre nativo: Mercury

Desde el primer vuelo efectuado por un avión, hace más de un siglo, estos vehículos no han dejado de moverse más deprisa y más alto. De forma natural, los ingenieros siempre pensaron que, siguiendo dicha progresión, algún día uno de ellos, especialmente equipado, llegaría a alcanzar el espacio e incluso a ser situado en una órbita alrededor de la Tierra. Lo demostraban programas como el X-1, que en 1947 superó por primera vez la velocidad del sonido, y sus sucesores, que no dejarían de romper una y otra vez dicho récord.

La progresión, espectacular, no podía detenerse, y el 19 de julio de 1954, el NACA estadounidense propuso a la US Air Force y a la US Navy el inicio de un programa a tres bandas para construir un avión experimental impulsado por cohetes para vuelos tripulados a más de 80 Km de altitud y velocidades de hasta Mach 7 (siete veces la velocidad del sonido). Permitiría estudiar los problemas del calentamiento aerodinámico, la estabilidad y el control a altas velocidades, y estaría construido con una aleación especial llamada Inconel-X (níquel-cromo), capaz de calentarse mucho sin deformarse. La US Air Force y la US Navy aceptaron pronto participar en el proyecto, el cual acabará denominándose X-15.

Las misiones del X-15 serían experimentales, pero los militares ya pensaban en vehículos que llevaran a cabo trabajos concretos de su interés. Por ejemplo, después de examinar el informe de un estudio llamado BOMI, realizado por la empresa Bell, la USAF decidió el 12 de mayo de 1955 emitir un General Operational Requirement sobre un futuro avión o sistema de bombardeo hipersónico estratégico, el cual estaría tripulado.


En pleno desarrollo del X-15, en enero de 1956 la USAF empezó a pensar incluso en un sucesor de éste. Para ello, el proyecto HYWARDS (Hypersonic Weapon and Research and Development System) estudiaría el problema del vuelo a velocidades hipersónicas de Mach 12 a Mach 18, o más. El 15 de febrero, el Air Research and Development Command (ARDC) de la USAF se reunió en Baltimore y examinó la cuestión de su posible configuración, presentándose dos propuestas. La primera fue el "Manned Glide Rocket Research System", un planeador lanzado desde un cohete que alcanzaría una velocidad de Mach 21 a 400.000 pies de altitud. La segunda fue el "Manned Ballistic Rocket Research System", que consistiría en una cápsula capaz de alejarse de su cohete lanzador y alcanzar, tripulada o no, cualquier rincón de la Tierra en poco tiempo.

Además del citado sistema BOMI, existía otro proyecto en marcha en dicha época, el System-118P, ambos relacionados con aviones de reconocimiento de alta velocidad. El 20 de marzo de 1956, la empresa Bell recibió la orden de fusionarlos bajo la etiqueta Brass Bell (Reconnaissance System 459L). El vehículo tripulado resultante, de fructificar, tendría dos etapas y sería lanzado sobre un misil Atlas, con suficiente poder de propulsión como para alcanzar una altitud de 170.000 pies y una velocidad de 18.000 Km/h.

En diciembre, las empresas Convair, Douglas y North American recibieron contratos de estudio sobre un vehículo tripulado hipersónico para la USAF, apto para tareas de reconocimiento y bombardeo. El proyecto se llamaría ROBO (Rocket Bomber) y sería similar al sistema Brass Bell. Los estudios se centrarían en determinadas áreas, ya que algunas como la aerodinámica, las estructuras o el factor humano serían examinadas por el programa paralelo HYWARDS.

El 10 de octubre de 1957, pocos días después del Sputnik, se decidió consolidar los esfuerzos tecnológicos sobre vehículos hipersónicos tripulados. Los programas ROBO, Brass Bell y HYWARDS fueron fusionados en uno solo, que recibirá el nombre de Dyna Soar (Dynamic Soaring), designado como sucesor del X-15.


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En cuanto al aspecto que debería tener el Dyna Soar, una conferencia de especialistas en el Ames Laboratory celebrada el 15 de octubre de 1957 reabrió el debate. Se propuso un planeador de ala delta, una cápsula balística y el cuerpo sustentador M-1 (este último planteado el 10 de junio por Alfred J. Eggers y consistente en un sistema mitad balístico mitad planeador, sin alas pero con una cierta sustentación aerodinámica). Examinadas las alternativas, la USAF seleccionó el vehículo con ala delta como punto de partida para el Dyna Soar. Capaz de volar a Mach 17,5 y alcanzar altitudes de hasta 120 Km, podría abrir las puertas a los vuelos espaciales tripulados con naves reutilizables.

El método de la cápsula balística, sin embargo, no sería olvidado. El 20 de noviembre de 1957, la compañía Avco entregó un informe titulado "Minimum Manned Satellite", el cual identificaba a una simple cápsula como el sistema más rápido y económico de poner en práctica un vuelo tripulado. Un misil Atlas bastaría para colocarla en una órbita de unos 200 Km. La cápsula sería esférica y quedaría protegida durante la reentrada por una especie de paracaídas hecho de tejido de acero inoxidable. Avco solicitó medio millón de dólares para construir una maqueta del sistema, pero la propuesta no fue aprobada.

Existía no obstante un consenso sobre que el desarrollo del Dyna Soar sería lento. Si de lo que se trataba era de lanzar lo antes posible a un hombre al espacio, el uso de una cápsula experimental tripulada no podía descartarse, al menos en el marco de un programa de cinco años. Así quedó indicado en un informe, del 30 de diciembre de 1957, del Air Research and Development Command a la USAF. Dicho plan mencionaba incluso estaciones orbitales ocupadas por astronautas y una base sobre la Luna.

Pero la USAF no era la única con aspiraciones en este terreno. En enero de 1958, el US Army propuso un proyecto conjunto con la US Navy y la USAF llamado "Man Very High" (como extensión del programa "Man High" de la USAF, que empleaba globos). Se basaría en una antigua propuesta de emplear un misil Redstone modificado para lanzar a un hombre en vuelo balístico a 240 Km de altitud. La justificación inicial sería el "envío de tropas" a grandes distancias en un corto espacio de tiempo, pero se mencionó también que el intento, posible durante 1959, podría ayudar a equilibrar la superioridad espacial soviética. El pasajero volaría dentro de un receptáculo cilíndrico eyectable, introducido dentro de un cono invertido perteneciente a un IRBM Jupiter.

Mientras, la USAF decidía acelerar la colocación de un astronauta en el espacio. Para ello el 31 de enero de 1958 invitó al NACA a participar en el programa Dyna Soar, y también en otro proyecto más sencillo, compuesto por una cápsula balística con capacidad para una sola órbita. Sin embargo, se iniciaría una semana más tarde un estudio sobre un sistema ecológico capaz de mantener la vida de un hombre durante al menos 24 horas.

Dado que la citada cápsula tripulada experimentaría grandes aceleraciones, en especial durante el lanzamiento y la posible fase de aborto y escape, se propuso en febrero de 1958 la construcción de un cohete de pruebas en el marco del programa "High Ride". Estaría constituido por cuatro motores Sergeant, que proporcionarían un gran empuje inicial y llevarían la cápsula hasta una considerable altitud. Podría incluso ser utilizado con un tripulante y alcanzar cotas de hasta 160 Km.

El programa espacial tripulado de la USAF empezaba a tomar forma. El 8 de marzo de 1958, la Ballistic Missile Division planteó un plan de 11 pasos que debía culminar con el envío de astronautas a la Luna. En él se contemplaba el lanzamiento de cápsulas con animales a bordo, un vuelo orbital con un astronauta, la circunnavegación de la Luna con instrumentos y animales, el alunizaje suave de sondas, el aterrizaje de animales sobre el mismo satélite, un vuelo de circunnavegación lunar tripulado y por último el alunizaje de astronautas.

[Img #13747]Ante las ambiciosas expectativas de la Ballistic Missile Division, personal de empresas, de la USAF y del NACA, se reunieron durante varios días en marzo para discutir las diversas alternativas disponibles y también sobre cómo recuperar después a los astronautas. La opción examinada más de cerca fue la más simple, e incluía el lanzamiento de una cápsula balística, la realización de una órbita y la posterior recuperación en una zona marítima cercana a las Bahamas. La cápsula pesaría unos 1.400 Kg (lo que requeriría un lanzador igual o mejor que el Atlas), mediría unos 2 metros de diámetro y unos 2,5 metros de altura, y sería totalmente automática, ante la incertidumbre de si el Hombre podía o no operar en la ingravidez del espacio. El astronauta, pues, sería un simple pasajero, aunque podría realizar algunas actividades y experimentos. Los sistemas de soporte vital podrían actuar durante unas 48 horas. La nave estaría además dotada de un escudo térmico de protección para la reentrada, y de un retrocohete para propiciar ésta. El tripulante experimentaría un pico de aceleración de hasta 9 Gs. Su asiento anatómico, orientable, le ayudaría a soportar estas fuerzas.

Estos cálculos permitieron el inicio de importantes pruebas en centrifugadoras, para comprobar que realmente una persona podía resistir este tipo de aceleraciones por un espacio de tiempo limitado. La urgencia del proyecto, sin embargo, tenía un obstáculo: el cohete lanzador. Nadie pensaba aún realmente en el Atlas, ya que no estaba lo bastante probado. Además, muchos de los ingenieros preferían un vehículo de dos etapas, de manera que se propuso el uso del Thor unido a una nueva fase propulsada por fluorina e hidracina, una combinación peligrosa pero prometedora. Para los vuelos de animales bastaría con los Thor/Vanguard (futuro Thor-Able).

El 14 de marzo de 1958, el NACA confirmó que deseaba colaborar con la USAF en su proyecto de satélite tripulado. Más adelante se propondría que el programa fuera conjunto. Algunos de los ingenieros del NACA, en el centro Langley, aportaron su visión sobre la conveniencia de que el vehículo tripulado fuera efectivamente una cápsula balística sin alas y sin capacidad de sustentación. Eso permitiría un desarrollo más rápido. Las trayectorias balísticas, además, evitarían tener que idear un sistema de guiado y control excesivamente sofisticado. Esto ahorraría peso y reduciría las posibilidades de fallos. La maniobra de reentrada podría ser también menos precisa de lo necesario con otros planteamientos. La forma propuesta por Max Faget y sus colegas en el documento "Preliminary Studies of Manned Satellites - Wingless Configuration: Non-Lifting" será muy parecida a la que finalmente adoptará la futura cápsula Mercury.

En abril de 1958 fue el Navy Bureau of Aeronautics quien presentó a la ARPA un estudio llamado MER I (Manned Earth Reconnaissance I) sobre un ingenio espacial tripulado. El vehículo consistiría en un cilindro con extremos esféricos. Tras el lanzamiento en un cohete de dos etapas, dichos extremos se extenderían lateralmente para formar un planeador en forma de ala delta. Su aterrizaje se efectuaría sobre el agua. Interesada, la ARPA encargó un segundo estudio (MER II), asignado a las empresas Convair y Goodyear Aircraft, el cual sería dado a conocer en diciembre.

Avanzando en sus aspiraciones, en abril de 1958, la Main-in-Space Task Force, de la Ballistic Missile Division de la USAF, desarrolló el llamado "Air Force Manned Military Space System Development Plan". La culminación de este plan sería el alunizaje de un hombre sobre la Luna, para lo cual fue dividido en varios segmentos. La primera de cuatro fases ("Man-in-Space-Soonest") se desarrollaría mediante el lanzamiento de una cápsula balística, la cual llevaría inicialmente instrumentos, después primates y finalmente hombres. La segunda fase "Man-in-Space-Sophisticated" implicaría la satelización de una cápsula más pesada, capaz para estancias de 14 días en órbita terrestre. La tercera fase, llamada "Lunar Reconnaissance", supondría el alunizaje suave de una sonda con instrumentos. Por último, el "Manned Lunar Landing and Return" examinaría las opciones para el envío de primates y después humanos alrededor de la Luna y sobre su superficie. Se estableció un coste del programa de 1.500 millones de dólares y una finalización hacia 1965.

Bastante ocupada con sus propios planes, la renuncia de la USAF a participar en el programa "Man Very High", impulsado por el US Army, permitió que este último cambiase el nombre de la iniciativa por el de Proyecto Adam, el 25 de abril de 1958. Aunque el US Army insistía en que sería una opción válida para enviar tropas a grandes distancias y para realizar experimentos en ingravidez (seis minutos), la propuesta fue duramente criticada por un gran número de personas y fue cancelada en agosto.

El 30 de abril, las empresas Avco y Convair, los contratistas del misil Atlas, entregaron un estudio no solicitado a la USAF en el cual se describía el potencial de este vehículo para el lanzamiento de un hombre al espacio con velocidad orbital. No sería necesario el uso de etapas superiores y el tripulante viajaría en el interior de una esfera recuperable de menos de una tonelada de peso. La propuesta fue sin embargo rechazada por cuanto sólo adelantaría en tres o cuatro meses el posible lanzamiento de un astronauta y porque introducía elementos de riesgo, como el sistema de frenado y las altas aceleraciones que experimentaría el ocupante.

[Img #13748]No obstante, el coste de la adaptación de etapas superiores al misil Thor y la necesidad de llevar a cabo unas 30 misiones antes de comprometer la presencia de un hombre a bordo, hicieron que la USAF reconsiderase el 16 de junio su postura con respecto al programa "Man In Space Soonest". El uso del misil Atlas, más potente, evitaría utilizar etapas suplementarias y reduciría los costes por debajo de los 100 millones de dólares. La ARPA aprobó el nuevo plan, con un primer vuelo tripulado estimado para abril de 1960, por unos 99,3 millones de dólares. Con el Atlas como eje central, la USAF comenzó a otorgar contratos de estudio sobre diversos subsistemas esenciales de la futura cápsula, como los de soporte vital. Dichos contratos se concedieron a las compañías North American Aviation y General Electric, que además de los estudios en papel construirán los primeros modelos a escala real del interior y el exterior de la nave. En agosto se empezó a hablar también del uso de una torre de emergencia instalada en el morro de la cápsula, equipada con cohetes sólidos de aceleración rápida que pudiesen arrancarla del escenario de un Atlas explotando en el aire.

El 1 de agosto, personal destacado del centro Langley apareció frente al Congreso estadounidense para presentar el concepto de vuelo tripulado en estudio por la USAF y el NACA. Fue el primer anuncio público en relación a estas actividades, y por tanto el país sabía ya que se preparaba el lanzamiento de un hombre al espacio.

Concluidas estas presentaciones, el 18 de agosto de 1958 Eisenhower decidió que fuese la futura NASA quien se encargase del programa tripulado americano. Esto implicaría la disolución de la iniciativa de la USAF ("Man-in Space-Soonest") y la transferencia del dinero ya otorgado para su desarrollo a la agencia civil. La única excepción sería el Dyna Soar, que la USAF mantendrá como objetivo militar.

Mientras, el centro Langley, que pertenecerá a la NASA como herencia del NACA, recibió el encargo de idear el cohete de pruebas a alta velocidad de la cápsula tripulada, así como para ensayar su sistema de aborto de misión (torre de escape). El cohete se llamará Little Joe-I.

En septiembre de 1958 se creó el Joint Manned Satellite Panel, con representantes de la ARPA y de la NASA, que se encargaría de delimitar de forma definitiva los objetivos del  programa tripulado.

El 1 de octubre entraba oficialmente en funcionamiento la agencia espacial estadounidense. La NASA (National Aeronautics and Space Administration), con Keith Glennan de administrador, tendría entre otras responsabilidades la de poner en marcha el programa civil espacial tripulado.

Poniendo manos a la obra, el 6 de octubre, la agencia reservaba diez cohetes Redstone y otros tres Jupiter para su uso en el programa tripulado, aunque estos últimos serán cancelados más adelante. Al día siguiente se presentaba el documento "Objectives and Basic Plan", preparado por el Joint Manned Satellite Panel, que describía brevemente las características del programa tripulado estadounidense. Puede considerarse éste como el nacimiento no oficial del proyecto Mercury.

El 23 de octubre se mandaban a más de 40 posibles contratistas las especificaciones preliminares de la cápsula tripulada y sus subsistemas. Treinta y ocho respondieron mostrando su interés por la iniciativa.


La importancia del programa tripulado hizo que la NASA decidiera crear un grupo de trabajo específico para llevar a cabo tal empresa. El llamado Space Task Group se formó el 5 de noviembre a partir de personal selecto (unas 33 personas) del Langley Research Center, bajo la dirección de Robert R. Gilruth. El día 14, la NASA solicitaba prioridad DX para la fase de desarrollo del proyecto. Ello permitiría tener preferencia en la disponibilidad de componentes.

El día 17 se mandó a 20 empresas interesadas la "Specification S-6", un documento más detallado de las características de la cápsula. A dichas compañías se les dio de plazo hasta el 11 de diciembre para presentar sus propuestas industriales.

Por fin, el 26 de noviembre se eligió el nombre de "Mercury" como el más apropiado para bautizar al programa tripulado americano. La selección fue anunciada el 17 de diciembre, durante el 55 aniversario del vuelo de los hermanos Wright.

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Antes, el día 11, un total de 11 compañías aceptaban competir con sus propios diseños para construir la cápsula. La NASA y el Space Task Group deberían trabajar a fondo para seleccionar al ganador durante las próximas semanas. Con este importante aspecto en marcha, el 22 de diciembre la NASA lanzaba una invitación en busca de candidatos a astronauta. Las condiciones impuestas serían duras: la edad debía ser inferior a 40 años, la altura limitada, la salud perfecta, disponer de un título universitario y de piloto de pruebas, 1.500 horas de vuelo y experiencia como piloto de avión a reacción. Debido al riesgo inherente de la empresa, Eisenhower prefirió que los candidatos se buscasen en el área militar, donde fueron identificados 110 pilotos aptos a partir del 21 de enero de 1959. La lista fue anunciada una semana después. Después, divididos en tres grupos, serían entrevistados uno a uno y examinados físicamente durante las próximas semanas.

Durante la primera semana de enero, la NASA había estado evaluando las propuestas recibidas en relación con la cápsula Mercury. El 12 de enero comunicaba a la compañía McDonnell que había sido elegida como contratista principal. El acuerdo ("Research and Development Contract for Designing and Furnishing Manned Satellite Capsule") se firmaría el 5 de febrero y establecía un coste de unos 18 millones de dólares. La NASA solicitó inicialmente 12 cápsulas, pero esta cifra subirá posteriormente hasta 20, cada una de ellas preparada para una misión en particular.

El 29 de enero se celebró una reunión para determinar el tipo de protección que deberían llevar los astronautas del Mercury durante sus viajes espaciales. Como resultado de esto, se realizaría una competición entre tres fabricantes de trajes: David Clark Company, International Latex Corporation y B.F. Goodrich Company.

A mediados del mes de marzo, la NASA tenía ya listo un pequeño calendario que describía los vuelos previstos para el programa Mercury. En él se incluían cinco vuelos Little Joe, ocho Redstone, dos Jupiter, diez Atlas y dos ascensos en globo. Todo ello debía desarrollarse entre julio de 1959 y enero de 1961.

La que puede considerarse como primera prueba en vuelo de los componentes de la misión Mercury se llevó a cabo desde la Wallops Island. El 11 de marzo de 1959 (Special Projects Flight F57) se probaba un aborto en la propia zona de lanzamiento. La prueba se realizó con un modelo de masa y tamaño equivalentes al vehículo real. La torre de emergencia fue activada por control remoto, pero tras iniciado el ascenso, inicialmente correcto, la cápsula cambió la inclinación del morro, dio varios giros en el aire y acabó impactando sobre el mar, cerca de la playa. La investigación indicó que el accidente ocurrió debido a un empuje desigual del motor Recruit usado en la torre de emergencia, al parecer por la pérdida de la capa de grafito situada en el interior de una de las tres toberas.

[Img #13750]Después de examinar todos los expedientes, la NASA comunicó el 2 de abril a los implicados la selección de siete candidatos a astronauta para el programa Mercury. Sus nombres eran: Scott Carpenter, Gordon Cooper, John Glenn, Virgil Grissom, Walter Schirra, Alan Shepard y Donald Slayton. El día 9 eran presentados a la prensa, siendo inmediatamente bautizados como los "7 Magníficos". Empezarían a entrenarse el día 17.

El 14 de abril se llevó a cabo desde Wallops un nuevo ensayo de aborto durante los momentos previos al lanzamiento de una cápsula Mercury. El funcionamiento del motor Recruit de la torre de emergencia fue correcto y la nave fue recuperada mediante un helicóptero. El 22 de julio se efectuó otra prueba semejante. En este caso, se empleó un motor Grand Central, en vez del Recruit. La prueba fue exitosa.

No serían los únicos ensayos. A partir del 21 de agosto se iniciarían las misiones Little Joe-I, para validar los mecanismos y procedimientos de escape de la cápsula Mercury. Se desarrollarían un total de ocho vuelos, con variados resultados, hasta poco antes de los primeros lanzamientos tripulados, en 1961. El objetivo era demostrar el uso adecuado de la torre de emergencia durante los momentos más difíciles del ascenso a bordo de los cohetes Redstone y Atlas. Los Little Joe-I no hicieron sino simular dichas condiciones, tras las cuales las cápsulas, primero maquetas y después unidades reales, debían utilizar sus paracaídas para amerizar. El 9 de septiembre de 1959, además, la NASA unió una cápsula instrumentada a un misil Atlas (Big Joe), para comprobar su funcionamiento durante la secuencia de entrada atmosférica. Más tarde, el 8 de enero de 1960, se lanzaba desde Wallops un cohete sonda para comprobar el comportamiento aerodinámico de un modelo de la cápsula Mercury. El 24 de marzo se realizó una prueba parecida.

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El 29 de abril, la NASA completaba todos los acuerdos con países extranjeros para la instalación de las estaciones de seguimiento que se utilizarían para el programa Mercury. El acuerdo con España se anunció el 19 de marzo, e implicó la colocación de un complejo de antenas en las Islas Canarias.

La primera cápsula Mercury real fue utilizada el 9 de mayo desde Wallops para una prueba de aborto en tierra (Beach Abort o BA-1). La nave había sido desprovista de la mayoría de sus subsistemas, previendo que el ensayo significase su destrucción. Dicha prueba consistía simplemente en la acción del cohete de emergencia unido a la torre de escape (Special Projects Flight F57). La cápsula había sido pesada y equilibrada para que su comportamiento en vuelo fuera lo más parecido posible al de su versión tripulada. Llegado el momento, se ordenó la ignición del cohete y éste elevó la nave desde la plataforma situada en la playa. Después de funcionar un minuto y 16 segundos, realizó un arco en el cielo de 2.465 pies. La torre de emergencia se separó correctamente, dejando poca distancia, pero la cápsula se orientó bien y extendió perfectamente sus paracaídas, descendiendo hacia el océano. Diecisiete minutos después del “despegue”, el vehículo había sido capturado y puesto a buen recaudo por el personal de los Marine Corps.

[Img #13752]

El siguiente paso consistiría en colocar a una Mercury real sobre un cohete Atlas. De momento, la misión (MA-1) sería sólo suborbital. En ausencia de tripulantes, la nave (la número 4) no utilizaría torre de emergencia y pesaría 1.800 kg. El lanzamiento del Atlas-50D, desde la rampa LC14 de Cabo Cañaveral, se produjo el 29 de julio de 1960, pero el misil explotó en el aire, a unos 32.000 pies de altitud, a los 65 segundos de iniciada la misión. Un posterior análisis de la telemetría indicó que el vehículo había fallado estructuralmente durante el momento de máxima presión aerodinámica (Q). Sus restos cayeron a unos 12 Km de distancia, en el Atlántico, y fueron recuperados para su análisis. La Mercury permaneció en todo momento unida al Atlas, ya que su separación estaba prevista para unos 3 minutos después del lanzamiento.
 
[Img #13753]Mientras se solucionaban los problemas con la combinación Mercury-Atlas, se emparejó la cápsula con un cohete Redstone, el mismo que se usaría durante el primer vuelo tripulado (suborbital) estadounidense. La misión MR-1 (Mercury Redstone-1) volaría con la cápsula Mercury número 2. Sin embargo, la revisión de esta última, la primera completa a ser sometida a esta fase de los preparativos, llevó mucho más tiempo de lo esperado. Un primer intento de lanzamiento el 7 de noviembre tuvo que ser abandonado. El despegue se realizó finalmente el 21 de noviembre, pero las cosas no irán demasiado bien. Tras superar una hora de espera adicional debido a una fuga de peróxido de hidrógeno en la cápsula, se dio la orden de ignición desde el centro de control Mercury, estrenado para la ocasión. El motor A-7 se encendió sobre la rampa LC-5, pero muy pronto el ruido se detendrá. El cohete se elevó apenas 10 cm, y después, carente de impulso, volvió a caer sobre la plataforma, sin dañarse y manteniendo milagrosamente el equilibrio. Inmediatamente, otra sorpresa: la torre de emergencia disparó sus cohetes sólidos y se alejó del cohete, dejando atrás, sobre él, a la cápsula Mercury. Alcanzará unos 1.200 metros de altitud, para precipitarse después al suelo. Mientras, la “misión” de la MR-1 aún no había finalizado. Unos 3 segundos después de la huida de la torre de emergencia, se oyó otro sonido y el sistema de paracaídas fue expulsado desde la parte delantera de la cápsula. Sin posibilidad de hincharse, el principal y el de reserva cayeron sobre un lateral del cohete, colgando desde su posición de enganche, amenazando, debido a la influencia del viento sobre ellos, con romper el precario equilibrio del Redstone. Los técnicos tuvieron que esperar al agotamiento de la batería del sistema de destrucción, aún activo, antes de acercarse al cohete para asegurarlo.

Examinada la embarazosa situación, la NASA preparó la cápsula que se utilizó en dicha prueba y que a pesar de todo resultó intacta, y la unió al cohete Redstone MR-3. La ahora llamada Mercury-2A configurará, junto al cohete, la misión MR-1A. Por fortuna, todo irá mucho mejor esta vez. Tras dos retrasos, el motor del Redstone se encendió el 19 de diciembre e impulsó a su carga durante 143 segundos. La velocidad final, un poco más elevada de lo previsto, fue sin embargo aceptable para la trayectoria suborbital requerida (se alcanzó un apogeo de 210 Km y una distancia de 378 Km). La cápsula se separó correctamente y descendió gracias a su paracaídas sobre el océano Atlántico. Rápidamente descubierta por un avión P2V, fue recogida por un helicóptero del portaaviones USS Valley Forge, unos 35 minutos después del despegue.

Una rápida revisión externa no reveló daños importantes, pero la NASA estaba preocupada por la ligera sobreaceleración experimentada por la cápsula debido al funcionamiento del Redstone. Esta aceleración estaba cerca del límite recomendable para un astronauta y podría impedirle seguir su vuelo con plena lucidez.

[Img #13754]El siguiente vuelo debía ser, en principio, la última misión Mercury-Redstone antes del primer vuelo tripulado. Los técnicos habían unido la cápsula número 5 con el cohete Redstone MR-2, introduciendo en su interior al chimpancé Ham, que experimentaría lo mismo que el astronauta humano. Ham pertenecía a un grupo de seis chimpancés entrenados en el centro de medicina aeroespacial de Holloman que eran capaces de permanecer mucho tiempo en el interior de una cápsula Mercury. Su labor sería únicamente mover algunas palancas en función de diversas luces activadas. Por ello recibirían golosinas como premio, o minúsculas descargas eléctricas como castigo en caso de error. El lanzamiento se realizó el 31 de enero de 1961, aunque un problema en el regulador de aceleración proporcionó un exceso de velocidad. Respondiendo a esta anomalía, entró en acción el cohete de la torre de emergencia, apartando a la cápsula del Redstone y llevándola a una altitud máxima de 253 Km. Ello supuso un período de ingravidez de 7 minutos para Ham, que no pareció afectarle a juzgar por sus movimientos. Durante la reentrada, el animal soportó una desaceleración de 14,7 Gs, superior a lo normal. Las vibraciones abrieron una válvula y la cápsula se despresurizó, pero el mono respiró bien dentro de su traje-asiento. Tras un vuelo de 16 minutos y 39 segundos, la cápsula amerizó en el Atlántico, a 679 Km de distancia del punto de despegue, unos 209 Km más allá de lo previsto. La cápsula vio penetrar un poco de agua en su interior debido a la válvula abierta, pero por fortuna, Ham fue rescatado sano y salvo. El problema de la sobreaceleración del Redstone, sin embargo, seguía preocupando a los dirigentes del programa tripulado. Por tanto, se decidió añadir una misión MR más al calendario, si bien ésta no transportaría una cápsula Mercury real, que ya había demostrado su buen funcionamiento, sino sólo una maqueta (MR-BD).

Hasta entonces, la NASA seguiría con sus esfuerzos por demostrar que el misil Atlas era lo bastante seguro como para llevar hombres a bordo. Después de la explosión de la anterior misión (MA-1), los ingenieros habían reforzado la zona de unión entre la parte superior del Atlas y la cápsula, de modo que se dio luz verde al lanzamiento de la MA-2 (Mercury-Atlas-2). El vuelo suborbital estuvo protagonizado por el misil 67D y la cápsula número 6. El objetivo principal sería demostrar que la Mercury podía soportar un aborto durante el despegue en la zona más crítica del ascenso. A bordo no viajaría nadie, ni siquiera un animal.

[Img #13755]Efectuado el lanzamiento el 21 de febrero de 1961, el cohete superó el momento de máxima presión aerodinámica sin sufrir daños, lo que indicó que las medidas de refuerzo habían funcionado. Las sucesivas fases del ascenso se sucedieron normalmente, incluyendo la separación de la torre de emergencia, la separación de  la cápsula, la orientación de esta última para el descenso, el encendido del retrocohete y la eyección de éste. Finalmente, la cápsula de 1.315 Kg de peso amerizó suavemente en el Atlántico y activó su baliza. Habían pasado 17 minutos y 56 segundos desde el despegue. Apenas 24 minutos después, era recogida por los helicópteros del USS Donner. Ya en tierra, se comprobó el buen estado de su escudo ablativo y del resto de sus sistemas. La telemetría indicó que un hombre habría resistido todo el vuelo. La nave había alcanzado una altitud de 183,5 Km, una distancia de 2.304 Km y una velocidad máxima de unos 20.000 Km/h.

Aunque la NASA podría haber autorizado ahora el lanzamiento del primer astronauta americano, prefirió seguir la recomendación de Wernher von Braun y preparar la misión específica para validar las modificaciones hechas al vector Redstone. Se buscaba la máxima fiabilidad, y con ello, la seguridad del futuro astronauta. La agencia no sabía en esos momentos que esa decisión daría la oportunidad a la URSS de arrebatarle la gloria del primer hombre en el espacio. La nueva misión no se llamará MR-3, sino MR-BD (Booster Development), y presentará siete cambios técnicos, en especial en el sistema de control del flujo del combustible que alimentaba a las bombas. También se tomaron medidas para evitar que el cohete (número MR-5) pudiera superar la velocidad programada. La cápsula que transportaría, convenientemente lastrada, era la misma utilizada durante la misión Little Joe-1B. Se utilizó una torre de emergencia inerte y no sería necesaria la separación de la nave respecto al cohete.

[Img #13756]La MR-BD despegó finalmente desde Cabo Cañaveral el 24 de marzo de 1961, y lo hizo siguiendo la trayectoria planeada. Su velocidad fue sólo ligeramente superior a la prevista, pero ello no influyó en la ruta, que alcanzó un apogeo de 183 Km. El conjunto cayó a 494 Km de distancia, tras un vuelo de 8 minutos y 23 segundos, y se hundió en las profundidades. En general, la revisión de la telemetría indicó que el Redstone podía ser considerado seguro para transportar pasajeros humanos, y que las modificaciones realizadas habían resultado ser un éxito. El próximo Redstone intentaría hacer historia.

Por desgracia para la NASA, unas semanas más tarde Yuri Gagarin les quitaba el honor de hollar por primera vez el espacio, haciéndolo además durante un vuelo orbital, más sofisticado que las misiones Mercury-Redstone previstas a corto plazo.

Decepcionados, el acontecimiento no hizo sino aumentar la presión sobre los ingenieros y técnicos que trabajaban para poner a punto las naves y cohetes del proyecto Mercury. Pero mientras la NASA preparaba el primer vuelo suborbital tripulado de la serie, debían proseguir los ensayos para el futuro viaje orbital, que suponían probar una vez más la combinación Atlas-Mercury. La próxima misión, la MA-3, implicaba la utilización del cohete Atlas-100D y la cápsula número 8, listos para otra trayectoria balística que ensayase el aborto poco antes de la velocidad orbital. No obstante, los resultados recientes proporcionaron la suficiente confianza a los técnicos y se decidió cambiar el plan. El 14 de abril, y a la luz de lo ocurrido con la Vostok, se optó por que la MA-3 intentase una órbita completa a la Tierra. También se programó la MA-4 para julio, incluyendo esta vez a un chimpancé. La “tripulación” de la MA-3, por su parte, sería un maniquí electrónico, que simularía la respiración de un astronauta.

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Lamentablemente, el lanzamiento el 25 de abril no salió bien. Unos 43 segundos después del despegue, el vehículo tuvo que ser destruido intencionadamente desde tierra. El vector se estaba desviando de su trayectoria debido a un fallo en el sistema de guiado inercial y podía poner en peligro zonas habitadas. Según la telemetría, el autopiloto no había conseguido hacer girar al Atlas hacia la orientación correcta para el ascenso hacia la órbita. Siendo un aborto en toda regla, se activaron los sistemas de emergencia y la cápsula de 907,2 Kg de peso se separó del cohete antes de que éste estallara, arrastrada por la torre de escape. El vehículo alcanzó los 7,2 Km de altitud antes de precipitarse hacia el océano. La apertura de los paracaídas fue perfecta y la nave amerizó, siendo rescatada con escasos daños apenas 21 minutos después del despegue. Tras un vuelo de 7 minutos y 19 segundos, será reparada y preparada para la misión MA-4. En todo caso, el ascenso de la MA-3 no resultó ser un buen espectáculo para los astronautas que algún día tendrían que viajar en uno de esos vehículos.

De un modo u otro, la hora de la verdad había llegado, y el proyecto Mercury se disponía a enviar a su primer pasajero humano al espacio.


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