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Miércoles, 31 julio 2013
Astronáutica

Gran Enciclopedia de la Astronáutica (147): Alado; Albedo

Alado

Astronáutica

Las alas son el modo más sencillo de sustentarse en la atmósfera. Por la misma razón, algunos ingenios espaciales que tienen que interactuar de esa forma con ella son dotados con alas. En esos casos, se añade la palabra “alado” junto a la de “vehículo espacial” o “astronave” para distinguirlos de los que habitualmente operan exclusivamente fuera de la capa de aire que rodea la Tierra y no las necesitan.

Un caso claro de vehículo espacial alado lo tenemos en el transbordador espacial (Space Shuttle), diseñado para ser recuperado y reutilizado tras un largo planeo a través de la atmósfera.

Al cohete Pegasus también se le califica de alado, en contraposición a todos los demás, que carecen de alas, porque lleva un par de ellas en su primera etapa, una forma de aprovechar la sustentación proporcionada durante el período casi horizontal de su ascenso.

Otros vehículos espaciales, como los X-37, llevan alas o superficies aerodinámicas que permiten obtener una cierta sustentación y maniobrar en la atmósfera.

[Img #14882]


Albedo

Astronomía

Los astros reciben la luz que emiten las estrellas alrededor de las cuales orbitan, pero también reflejan parte de ella de vuelta al espacio. La relación entre ambos conceptos, recepción/reemisión, se llama albedo y es una buena indicación de la cantidad de energía que dicho astro absorbe.

Se sabe que una superficie oscura absorbe más luz que otra clara. La nieve tiene un albedo del 86 por ciento (refleja el 86 por ciento de la luz que recibe), y las nubes un 78 por ciento. Globalmente, la Tierra tiene un albedo del 39%, que es el resultado de mezclar los albedos de sus superficies oscuras (o que absorben mucha luz), como el suelo desnudo, la vegetación o los océanos, y los de las claras, como las nubes o las montañas nevadas.

Por tanto, a través del albedo podemos hacernos una idea de la composición de la superficie del astro que estemos investigando. Si su albedo es alto, puede estar formado por hielo, si es bajo, podría ser rocoso. La Luna, por su parte, tiene un albedo del 7 por ciento, consistente con su carácter oscuro y polvoriento, como el de las cenizas volcánicas de la Tierra.



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