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Lunes, 4 abril 2011
Psicología

¿Cuánto influye el apellido de una persona al decidir para qué empresa quiere trabajar?

Más allá de las respuestas obvias cuando se trata de apellidos de gente famosa y/o rica, ¿podría, por ejemplo, un apellido que empieza con la letra "M" llevar a la persona que lo porta a decidir trabajar para una empresa cuyo nombre también empieza con "M"?

Esta extravagante posibilidad pareció ser real cuando en 2008, dos investigadores belgas descubrieron que los trabajadores en Bélgica aparentemente tenían más probabilidades de escoger trabajar en una empresa si la primera letra del nombre de la compañía coincidía con la primera letra de su apellido.

Se atribuyó la causa del fenómeno a una especie de egocentrismo, por el cual algunas personas narcisistas sentían más atracción por una empresa cuyo nombre coincidiera en la primera letra con su apellido.

Las conclusiones de ese estudio han sido ahora puestas en tela de juicio por el profesor Uri Simonsohn de la Universidad de Pensilvania, quien sostiene que en ese estudio la supuesta consecuencia del egocentrismo era en realidad la causa de la coincidencia de letras. Para darnos una idea de a dónde quiere ir a parar, ofrece una pista clara con un ejemplo: Walt Disney trabajó en una empresa (Disney) cuyo nombre comienza con la letra D. Pero, obviamente, no fue porque sintiera una atracción inconsciente hacia esa empresa por la coincidencia de la letra inicial, sino porque él la fundó y le dio un nombre derivado de su apellido. Si no se tiene en cuenta este último detalle, Walt Disney sería un caso más de esa estadística engañosa.

Simonsohn estudió la cuestión con personas y empresas de Estados Unidos, y ciertamente encontró una afinidad, mayor de la atribuible a la casualidad, entre la primera letra de nombres de empresas y la de apellidos de sus empleados. Pero al examinar los apellidos enteros descubrió algo que debería haber resultado obvio en el anterior estudio: Los pequeños negocios familiares, e incluso las grandes compañías, son fundadas por personas que tienden a dar puestos de trabajo a sus familiares, o en otros casos las empresas son heredadas de padres a hijos. El resultado final en tales circunstancias es que una empresa cuyo nombre sea un apellido tendrá un porcentaje mayor de lo normal de empleados cuyo apellido empieza igual... porque es el mismo apellido y se trata de familiares, parientes o descendientes de la persona que la fundó y le dio su apellido.


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