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Miércoles, 6 noviembre 2013
Geología

El misterio de los pilares de lava de Islandia

El resultado habitual del contacto entre la lava y el agua es una explosión de vapor de agua. Por eso, contemplar sobre tierra firme en un valle de Islandia formaciones geológicas en forma de fantasmales pilares o monolitos, que se forjaron con lava y agua, resulta insólito y refuerza el aire enigmático de esa zona.

Por fuerza tuvo que ocurrir algo especial para que esos pilares de lava se forjasen sin que una explosión lo impidiera.

Estructuras geológicas como esas de Islandia son comunes en el fondo del mar, por ejemplo bajo dos kilómetros de agua, donde hay tanta presión que las explosiones del tipo descrito no se pueden producir. Pero nunca antes habían sido descritas tales estructuras en tierra firme.

Su aspecto fantasmal, como tocones de árboles pétreos cortados por los dioses nórdicos, no pasó desapercibido en el pasado, aunque las gentes que los contemplaban ignorasen el enigma científico que estas estatuas naturales portan en su naturaleza. Una de las leyendas que se forjaron en el pasado, con más folclore que convicción de sus cronistas, explica la presencia de los pilares de lava en el Valle de Skaelingar como proyectiles arrojados a los campos por entes de la mitología escandinava durante una batalla.

La geóloga Tracy Gregg de la Universidad de Buffalo (Universidad Estatal de Nueva York), en Estados Unidos, vio por primera vez las enigmáticas estructuras de Islandia a mediados de la década de 1990 durante una excursión al valle con su marido.

"Supe lo que eran tan pronto como las vi", recuerda. "Yo había estado en expediciones submarinas y había visto estas cosas en las profundidades del mar, así que me puse como histérica, exclamando: "¡Mira esto!", corriendo por todos lados, y tomando fotos hasta que la luz comenzó a ser insuficiente".

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Tracy Gregg no tuvo la oportunidad de regresar al sitio hasta el año 2010, cuando ella y Kenneth Christle emprendieron una investigación encaminada a desentrañar el misterio. El trabajo de campo y los largos análisis posteriores tras el regreso del viaje, han conformado la explicación al fenómeno, confirmando las sospechas originales de Gregg.

Los pilares se formaron en una reacción sorprendente donde la lava se juntó con el agua sin desencadenarse una explosión. Esta reacción, tan inusual en tierra firme, es en cambio común en las profundidades del mar, por el motivo antes expuesto.

Los pilares de basalto de aguas profundas se forman cuando las columnas de agua caliente se elevan entre las masas de lava en el fondo del océano. El proceso equilibra las temperaturas y hace que la roca fundida se enfríe. El enfriamiento y la solidificación en ese peculiar entorno hacen que la materia pétrea acabe formando estructuras que recuerdan a los minaretes y que están huecas como tuberías. Las estructuras crecen hasta tan arriba como suba la lava, y permanecen en pie incluso después de cesar las erupciones volcánicas y de que bajen los niveles de lava.

Gregg y Christle proponen que el mismo fenómeno esculpió los pilares de lava sobre la tierra en Islandia. Sucedió cuando la lava de una erupción cercana entró en el valle de Skaelingar, el cual, teoriza Gregg, estaba cubierto por una laguna o era muy pantanoso.

Los pilares de lava de Islandia, algunos de más de dos metros de altura, muestran rasgos delatadores del modo en que fueron creados. Cada una de estas características distintivas es también común en los pilares existentes en las profundidades del océano.

Gregg piensa que la razón principal por la que no se produjo ninguna explosión fue que la lava se movía tan despacio (centímetros por segundo) que fue capaz de reaccionar con el agua en una forma mucho más suave y progresiva que si se hubiera producido un contacto súbito entre una gran masa de lava y otra gran masa de agua.

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