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Sábado, 16 abril 2011
Entrevista

Héctor Guerrero, investigador del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en España

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Héctor Guerrero (Madrid, 1965)  es Jefe del Laboratorio de Optoeléctrica (sensores espaciales) del INTA. En este centro se trabaja sobre magnetismo (tanto el de los planetas como el de dispositivos para el espacio), se desarrollan sensores de radiación (como el que llevará en 2013 un satélite español de observación de la Tierra) y se crea tecnología espacial. Cincuenta años después del histórico vuelo de Yuri Gagarin, Héctor Guerrero reflexiona sobre aquel acontecimiento y explica los trabajos aeroespaciales conjuntos entre España y Rusia, como el proyecto Metnet de estaciones meteorológicas en Marte.

¿Qué supuso el viaje de Gagarin?

Para el ser humano fue un paso de gigante. El primer viaje del hombre al espacio para mí supuso el hito más importante de la carrera espacial, incluso más que el de ir a la Luna que, a pesar de su complejidad, al fin y al cabo fue un viaje de tres días, llegar, estar un rato y volver. Al espacio no hay que hacer un viaje de ida y vuelta, hay que ‘estar’ y conseguir una presencia cada vez mayor.

De aquel acontecimiento también destacaría la enorme ilusión que hizo a todo el mundo. Aunque Gagarin solo realizó una órbita y volvió enseguida, abrió el camino a las futuras misiones al espacio. Fue muy ilusionante. Además, se estableció la supremacía momentánea de Rusia sobre EE UU, que luego se convertiría en una encarnizada carrera espacial.

¿Considera que Rusia sigue siendo una gran potencia aeroespacial?

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En la actualidad Rusia es el único país que tiene capacidad plena para lanzar astronautas al espacio, sobre todo cuando se acaben de jubilar los trasbordadores estadounidenses. A partir de ese momento la única forma de subir a la Estación Espacial Internacional será con naves rusas. Además, más del 50% de los lanzamientos que se realizan en el mundo son con lanzadores rusos. Quizá en el tema de las misiones no tripuladas o sondas automáticas, especialmente tras algunos fracasos en las misiones a Marte, es donde Rusia está menos avanzada.

Respecto al presupuesto, la NASA dispone al año de unos 15 mil millones de dólares, pero se calcula que esa cantidad solo representa un 10% del total que EE UU destina al tema aeroespacial. El resto se dirige a programas de defensa, de observación de la Tierra o de contramedidas espaciales militares. En esa parte ‘oscura’ Rusia ha perdido fuerza, sobre todo tras la caída de la Unión Soviética, pero sigue siendo una gran potencia.

En este año 2011 también se celebra el Año Dual España-Rusia. ¿Cuál es la razón de este evento y qué actividades están programadas?

Dentro de su política aperturista hacia el exterior, en los últimos años Rusia va celebrando el Año Dual con distintos países para abrir mercados y aumentar el conocimiento entre sus pueblos mediante actividades de todo tipo: música, arte, moda, gastronomía, tecnología… Uno de los actos importantes de este año va a ser la presentación en el IFEMA de Madrid de un stand de 2.000 metros cuadrados de la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos) con lo mejor de su tecnología, e incluso está prevista la presencia de su director, Anatoli Perminov. Durante esos días se podrán ver los detalles de la nave Vostok con la que subió Gagarin al espacio, y habrá mesas redondas sobre temas como la cosmonáutica articulada, la prevención de catástrofes espaciales o la detección y eliminación de objetos peligrosos para la Tierra.

¿En qué proyectos espaciales colaboran España y Rusia en la actualidad?

Hay varios. Uno es la instalación de una pequeña red de telescopios robóticos en Siberia, una iniciativa del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Esta red servirá para observar fenómenos esporádicos y fugaces que conviene seguir desde diversas partes del mundo, como las explosiones de rayos gamma, que son los fenómenos más energéticos del universo. El rompehielos que llevaba el material estuvo varios días atrapado en el Ártico, pero consiguió pasar y ahora transporta los equipos hacia su ubicación final durante un largo viaje por tierra.

Otro proyecto es el telescopio ultravioleta World Space Observatory-UV que, según el eslogan de sus promotores, será “mejor que el Hubble”, al que pronto jubilarán. El nuevo telescopio se lanzará en 2014 y estará operativo durante diez años. En este consorcio internacional, además de Rusia, participan Alemania, China, Ucrania y España, con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) liderando el equipo nacional.

Una tercera colaboración es Metnet, una apuesta de Rusia, España y Finlandia para distribuir por Marte pequeñas estaciones meteorológicas, de unos 15 kilogramos cada una. Es lugar de enviar un gran Rover (que recorre una zona pequeña de unos cientos de metros) o un orbitador (que mide las variables fuera de la superficie), la idea es establecer 16 estaciones de este tipo. Serían dispositivos estándar que se podrían ir enviando fácilmente con cualquier misión.

¿Cuándo está previsto enviar las primeras estaciones Metnet?

De momento tenemos dos estaciones, una prácticamente terminada –a falta de que los rusos ultimen un tema relacionado con las comunicaciones y el ordenador de a bordo– y la estructura de otra. Estaba previsto que la primera se lanzara en diciembre de 2011 con la misión Phobos Sample Return (o Phobos Grunt, como la denominan los rusos), que tiene como objetivo ir a la luna Fobos de Marte, recoger unas rocas y traerlas a la Tierra, pero, a no ser que se retrase esta misión, no va a ser posible debido a que la parte rusa no está terminada. El próximo acercamiento o ventana de la Tierra y Marte es 26 meses después, en enero de 2014. Seguramente será en esa fecha, aprovechando que China está estudiando enviar al planeta rojo un orbitador con un globo aerostático de helio a alta presión.

Cada estación tiene forma de bala, que caerá en paracaídas y se clavará en la superficie de Marte. Los sensores medirán variables como la temperatura, la presión, la humedad, la irradiación solar o la concentración de gases. La primera de esta flotilla de estaciones meteorológicas es la Metnet Precursor, que estará funcionando un año marciano (dos terrestres).

El INTA lidera este proyecto en España, y usted lo coordina, ¿no es así?

Sí, a través de la misión MEIGA (Mars Environmental Instrumentation for Ground and Atmosphere) del Ministerio de Ciencia e Innovación. El objetivo es incorporar cargas útiles al Metnet Precursor, en concreto tres instrumentos: un magnetómetro, un sensor de radiación solar y un sensor de polvo en suspensión. Participan instituciones como la UCM, la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad de Sevilla, entre otros. El logo de MEIGA es una bruja que colocará la bandera española sobre el suelo de Marte.

Al planeta rojo hay que ir, sí o sí. Es nuestra única salida, el único mundo medianamente habitable que tenemos cerca por si la Tierra se nos va de las manos.

¿Qué avances aeroespaciales predice para los próximos 50 años?

Por un lado creo que habremos garantizado los viajes a Marte. Dicen que el primero con humanos será en 2037. Por otra parte, también tendremos bases permanentes en la Luna y estaremos explotando los minerales de nuestro satélite. Además, no se por donde vendrá, pero tiene que haber una avance significativo en la propulsión para poder salir al espacio de una forma mucho más fácil que la actual. Nuestro principal problema ahora mismo es que escapar de la gravedad terrestre es terriblemente complicado. Esos grandes cohetes para lanzar solo 5 o 10 mil kilos a una órbita geoestacionaria… Eso no es nada. Confío en que haya un gran avance para solucionar este tema.

Fuente: SINC


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