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Miércoles, 15 enero 2014
Biología

La protocélula prebiótica de la que surgió la primera célula viviente de la Tierra

Hasta donde se sabe, la aparición de la vida en la Tierra fue un acontecimiento en el cual intervino de manera destacada la replicación espontánea del ARN dentro de algún tipo de compartimiento, lo más probable una vesícula de ácidos grasos. Pero, puesto que tal replicación espontánea requiere altos niveles de iones de magnesio, los cuales son conocidos por desestabilizar las membranas de ácidos grasos, la comunidad científica ha sido incapaz de reproducir esta "protocélula" prebiótica en el laboratorio.

Ahora, Katarzyna Adamala y Jack W. Szostak, ambos del Instituto Médico Howard Hughes (fundado por el brillante ingeniero, aviador y cineasta Howard Hughes en 1953), en Chevy Chase, Maryland, Estados Unidos, han descubierto que un tipo de molécula, el citrato, puede proteger a las membranas de ácidos grasos frente a la acción de los iones de magnesio, permitiendo asimismo la actividad de las moléculas de ARN encerradas dentro de esas membranas.

Este descubrimiento podría ayudar a la comunidad científica a generar un modelo más plausible de protocélula, capaz de permitir el mismo tipo de replicación de ARN que teóricamente actuó como catalizador de la vida en la Tierra.

[Img #17707]
Los investigadores sugieren que los precursores de citrato pudieron ser parte del sistema autorreplicante primordial que puso en marcha la vida en el planeta.

Adamala y Szostak primero buscaron moléculas capaces de proteger a las vesículas de ácidos grasos frente a la acción de iones de magnesio, e identificaron citrato, isocitrato y oxalato, entre otros. Luego descubrieron que, a diferencia de las otras moléculas, la de citrato es capaz de dar un paso más en el camino hacia la vida, al salvaguardar también la integridad de moléculas de ARN de una sola hebra.

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